Comicios legislativos

Resignación de la oposición rusa ante el fraude

Los votantes ajenos al partido gubernamental, desde comunistas a seguidores de Navalni, descartan que los comicios sean limpios y cuestionan con más fuerza la legitimidad del sistema político en el país

Una mujer tras depositar su voto en la urna de un colegio electoral en San Petersburgo.

Una mujer tras depositar su voto en la urna de un colegio electoral en San Petersburgo. / ANATOLY MALTSEV / EFE

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Marc Marginedas
Marc Marginedas

Corresponsal para la exURSS

Escribe desde Moscú

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Con una mueca de resignación, una sonrisa meliflua, o una diatriba contra Rusia Unida. Sin excepción alguna, todos los votantes que aseguraban haber depositado en la urna una papeleta ajena al partido gubernamental, desde comunistas hasta simpatizantes de Alekséi Navalni, respondían con indisimulado escepticismo a la pregunta de si creían que estos comicios serían limpios y honestos. Tras dos días de votaciones, durante los cuales las redes se inundaron de sonrojantes imágenes, como encapuchados introduciendo en las urnas papeletas o presidentes de colegios contando votos en plena noche en una parada de autobús, este sector de la población distanciado del oficialismo cuestionaba, con más fuerza si cabe, la legitimidad del sistema político en Rusia.

Nina, quien prefiere no desvelar su apellido, acudió a votar con su padre Yevgueni al colegio electoral 83, junto a la estación de Bielorrusia. Afirma haber depositado la papeleta del Partido Comunista, aunque a diferencia de su progenitor, militante comunista durante 18 años, no lo ha hecho por convicción, sino por descarte. "Voy contra Rusia Unida", insiste. Pese a que sus palabras parecen indicar lo contrario, asegura no estar al tanto de la campaña Voto Inteligente, propugnada por Alekséi Navalni. Convencida de que el principal problema del país "es la corrupción", reacciona con un emotivo "¡por supuesto!" al interrogante de si las elecciones iban a ser trucadas.

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En cambio Alekséi, quien tampoco quiere revelar su apellido, afirma abiertamente que seguirá la recomendación del bloguero en prisión, aunque a pocas horas del cierre de los colegios, aún no sabía por quién iba a tener que votar. "Tengo que consultar en la lista", admite. Pese a dar por descontado el fraude, era la primera vez en los últimos años que se había sentido motivado para participar.

"La gran novedad" de estas legislativas respecto a las celebradas en 2016, es el "amplio acceso a la información" que han tenido los ciudadanos en internet, valora telefónicamente Grigori Melkonyants, copresidente de la organización de observación electoral independiente Golos. Según este experto, en las redes se han denunciado y debatido con más fuerza que nunca las irregularidades, una actitud que contrasta con la pasividad ciudadana de citas electorales previas.