Crisis en el país asiático

Los talibanes anuncian la conquista del Panjshir y la resistencia lo niega

  • Los insurgentes toman la capital del valle, la única región del país que resistía, tras varios días de ofensiva

Varios talibanes posan frente a la oficina del gobernador del Panjshir en una foto colgada en las redes el 6 de septiembre.

Varios talibanes posan frente a la oficina del gobernador del Panjshir en una foto colgada en las redes el 6 de septiembre. / Reuters

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Adrià Rocha Cutiller
Adrià Rocha Cutiller

Periodista

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La resistencia del valle del Panjshir, 80 kilómetros al norte de Kabul y la única región afgana que sigue oponiéndose al control talibán, ha perdido esta pasada madrugada su capital. Los insurgentes islamistas, como se ja confirmado posteriormente, han tomado la pequeña ciudad de Bazarak, y, en la oficina de gobernación, han cambiado la bandera de la resistencia por la suya: blanca y con letras negras que rezan la profesión de fe del islam. La resistencia niega, sin embargo, que los talibanes hayan conquistado todo el valle.

“El Panjshir al completo ha caído a manos del Emirato Islámico de Afganistán [el nombre oficial que los talibanes dan al país]. Con esta victoria y nuestros últimos esfuerzos, nuestro país ha salido de la espiral de guerra de las últimas décadas, y nuestra gente podrá vivir en paz y libertad en todo el país”, ha asegurado este lunes por la mañana en rueda de prensa el portavoz talibán, Zabihullah Mujahid.

Pero mientras los insurgentes aseguran haber conquistado toda la región, la resistencia lo niega. Según ellos, la batalla continúa. “Nuestras fuerzas están en todas las posiciones estratégicas del valle, y continúan luchando”, ha asegurado el portavoz de la resistencia, Ali Maisam Nazary. Si no está hundida, esa resistencia sí que está al menos muy tocada.

En las últimas horas, varios líderes del Panjshir han muerto en combate, entre ellos altos cargos militares y familiares del histórico líder de la región, Ahmed Shah Masud, que lideró la resistencia del valle contra los soviéticos en los ochenta y los talibanes en los noventa. Ninguno llegó a conquistarlo nunca. Masud —el padre— murió en un atentado de Al Qaeda el 9 de septiembre de 2001, dos días antes del 11-S, y es ahora su hijo, Ahmed Masud, el que lidera la resistencia contra los fundamentalistas. Se cree que Masud hijo sigue en el Panjshir, aunque podría haberse refugiado en las montañas. El otro líder de la resistencia en la región, Amrulá Saleh, vicepresidente en el Gobierno defenestrado de Ashraf Ghani, habría huido hacia el norte en dirección a Tayikistán. 

“Hemos oído rumores de que Saleh ha huido a Tayikistán, pero ahora mismo no los podemos confirmar”, ha dicho el portavoz talibán este lunes. “Seguimos buscando a la gente que ha estado luchando contra nosotros, y queremos que se sumen a nuestras fuerzas. Si vienen, serán perdonados. Con esta victoria, la guerra en Afganistán ha terminado”, ha añadido Mujahid obviando que durante los últimos meses de combate, los talibanes fusilaron a cientos de soldados afganos minutos después de que se rindieran.

"¡Queridos compatriotas! Donde quiera que estéis, tanto dentro como fuera del país, os pedimos que os levantéis para la dignidad, integridad y libertad de nuestro país. Nosotros, el Frente Norte de Liberación, estamos firmes con nosotros, nuestros compatriotas, tanto si seguís luchando en los valles de Hindu Kush, Andarab o el Panjshir", ha dicho este lunes por la tarde Masud hijo en un mensaje hecho público en el que no ha informado ni de la situación de los combates ni su paradero actual.

La situación de la resistencia de Masud y los suyos, sin embargo, se prevé sumamente complicada: a diferencia de los ochenta y los noventa, cuando el Panjshir pudo resistir, en la actualidad la provincia está completamente rodeada por el enemigo, los talibanes. Éstos, además, habrían contado con desertores en el interior, que habrían ayudado a localizar los destacamentos de la región.

Nuevo Gobierno sin prisas

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Mientras tanto, la espera para que los talibanes declaren un nuevo gobierno en Kabul continúa y parece, de momento, que los insurgentes no tienen demasiada prisa. Mujahid ha confirmado que los talibanes han mandado invitaciones a varios países para que asistan a la toma de posesión —Turquía, Catar, Rusia, China, Irán y Pakistán—, pero el portavoz insurgente no ha querido adelantar cuándo se anunciará la formación del nuevo Gobierno, que estará encabezado por Abdul Ghani Baradar como presidente y Haibatulá Ajundzada como líder supremo. 

“Hemos tenido algunos problemas técnicos que nos han impedido anunciar hasta ahora nuestro nuevo Gobierno. Pero no hay ninguna disputa entre nuestros líderes y las informaciones que dicen lo contrario mienten. Nuestro nuevo Ejecutivo podrá ser un Gobierno interino, que admita cambios en el futuro. Eso lo estudiaremos más adelante. Lo que sí que prometo es que anunciaremos [el nuevo gobierno] dentro de poco”, ha dicho Mujahid.