Enfrentamientos violentos

La policía libanesa reprime a los familiares de las víctimas de la explosión de Beirut

  • Los manifestantes se han concentrado frente a la casa del ministro del Interior, Mohamed Fehmi, para pedir justicia y han sido disueltos con gases lacrimógenos

  • Casi un año después de la letal explosión en el puerto de la capital, no se ha condenado a ningún alto funcionario ni hay resultados de la investigación

Una mujer sostiene un retrato de un familiar fallecido frente a los soldados que bloquean el acceso al Palacio Ain al-Tineh, la residencia del presidente del Parlamento, en Beirut, Líbano.

Una mujer sostiene un retrato de un familiar fallecido frente a los soldados que bloquean el acceso al Palacio Ain al-Tineh, la residencia del presidente del Parlamento, en Beirut, Líbano. / NABIL MOUNZER / EFE

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Andrea López-Tomàs
Andrea López-Tomàs

Periodista y politóloga.

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Sobre sus espaldas cargan ataúdes vacíos. Con los rostros de sus familiares imprimidos en papel, siguen en su lucha por la justicia. Pero a modo de respuesta solo hay negativas. Los familiares de las víctimas de la explosión del puerto de Beirut hace casi un año han sido dispersados con gases lacrimógenos por parte de la policía antidisturbios. A las puertas del hogar del ministro del Interior, le han recriminado este martes a Mohamed Fehmi su decisión de no permitir el cuestionamiento del jefe de seguridad del Líbano.

Con la cara ensangrentada, los manifestantes han lamentado su segunda muerte. “Nos han matado otra vez”, ha expresado Tracy Naggear, cuya hija de tres años fue una de las víctimas más jóvenes de la explosión. El pasado 4 de agosto, miles de toneladas de nitrato de amonio provocaron una de las explosiones no nucleares más potentes de la historia. Más de 210 personas murieron, varios miles resultaron heridas y la vibrante Beirut ya nunca volvió a ser la misma con algunos de sus barrios arrasados. 

Durante estos meses, los familiares de las víctimas han presionado a las autoridades libanesas para que los culpables rindan cuentas. Estas familias han amanecido 344 veces desde el 4 de agosto pero la investigación aún no ha dado resultados. Este “segundo crimen” que ha denunciado Naggear se refiere a la decisión del ministro de Interior, Mohamed Femi, de rechazar la solicitud del juez para interrogar a uno de los generales más destacados, el jefe de Seguridad General, Abbas Ibrahim. Con su ceremonia de entierro simbólica, han apuntado a una investigación que no avanza. 

Inmunidad

También en la mañana del martes los manifestantes se reunieron frente al Parlamento para exigir el levantamiento de la inmunidad de tres legisladores y exministros para que puedan ser interrogados por el juez Tarek Bitar. Aún no han tomado ninguna decisión. Bitar es el nuevo encargado de la investigación después de que su predecesor, Fadi Sawan, fuera destituido en febrero. Dos de los exministros que Sawan había acusado solicitaron su despido. 

A las puertas de la casa de Fehmi, los manifestantes lo han acusado de “terrorista” y “criminal” recriminándole esta negativa que de nuevo, detiene la investigación. “El pueblo libanés ha venido a apoyarnos, ¿dónde estás, héroe?”, le han increpado a través de un megáfono. Tras cuatro horas de enfrentamientos con la policía, los familiares han logrado entrar en el edificio pese a los gases lacrimógenos. Allí junto a una bandera libanesa, han sujetado retratos y pancartas exigiendo justicia.

Debacle económica

Varios manifestantes han resultado heridos, junto a un periodista. Después del lanzamiento de tomates, botellas de agua y piedras, los agentes de policía han respondido con golpes de porra que han provocado el caos en el lugar. Además, los participantes en la protesta pintaron en los escudos de los antidisturbios la consigna ‘50 dólares’ en referencia al actual valor de su salario mensual promedio después de la devaluación de la libra libanesa en más de un 90%. 

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Muchos les han increpado la lealtad que alimenta su violencia en un momento en que toda la población libanesa sufre una de las peores crisis económicas de los últimos 150 años, según el Banco Mundial. Además de la debacle económica que asfixia a la sociedad, el Líbano también padece el desgobierno. Tras la explosión del 4 de agosto, el Ejecutivo de Hasan Diab dimitió. Saad Hariri lleva desde octubre en negociaciones para formar un nuevo gabinete. Casi un año después, el país sigue sin gobierno.

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