Elecciones en el país persa

Irán, obligado a votar a un presidente ultraconservador en un clima de apatía

  • Ebrahim Raisí, jefe del Poder Judicial, es el favorito en unas elecciones en las que se han eliminado a todos los rivales de peso de la competición

  • Se espera que la abstención sea la mayor de la historia de la república islámica: los sondeos predicen cerca de un 35% de participación

Dos carteles electorales con el rostro del candidato ultraconservador Ebrahim Raisí, este jueves en Teherán.

Dos carteles electorales con el rostro del candidato ultraconservador Ebrahim Raisí, este jueves en Teherán. / ATTA KENARE (AFP)

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Adrià Rocha Cutiller
Adrià Rocha Cutiller

Periodista

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Quedaban pocos días para la jornada electoral iraní, que tiene lugar este viernes, y todos los candidatos se encontraron en un plató de televisión. Eran siete, todos hombres, todos iguales, y todos competían entre ellos para ser el siguiente presidente de Irán y sustituir a Hasán Rohaní, que termina este 2021 su segundo y último mandato. 

El debate, sin embargo, de debate tuvo poco. Los siete candidatos no se atacaron entre ellos, como sería normal esperar, solo criticaron al presidente saliente, visto como un reformista. Entre los aspirantes -y sobre todo con uno de ellos- la tregua era clara. El único postulante que osó esbozar una crítica -muy velada, eso sí- fue un antiguo gobernador provincial: "Parece que el sol, la luna y los cielos se han tenido que alinear para hacer presidente en estas elecciones a una persona en particular".

Esta persona es Ebrahim Raisí, jefe del Poder Judicial iraní, ultraconservador y aliado cercano al líder supremo, el ayatolá Jameneí. "El Estado profundo ha decidido que le importa más el resultado de las elecciones que la participación. Creen que menoscabar la legitimidad de uno de los pilares del sistema, es decir, las elecciones, no es algo dañino si se usa para asegurar un control más monolítico y ultraconservador de todos los niveles del poder”, explica Ali Vaez, director del programa de Irán en la organización internacional Crisis Group.

El Consejo de Guardianes

Las elecciones en el país persa son algo especial, con un sistema sin igual en el mundo: un mes antes de los comicios se abren las inscripciones. Todo el mundo, sin excepción, puede inscribirse y postularse a la presidencia. Normalmente, varios cientos de personas, casi todos hombres, lo hacen. Una vez cerrado el plazo, un órgano estatal, el Consejo de Guardianes, elimina a los candidatos no deseados con criterios extravagantes, como que sean funcionarios del Estado, hayan estado en el Ejército, tengan un mínimo de 60 años, sean religiosos, crean fervientemente en la República Islámica, etc. Y que sean hombres, aunque esta no es una norma escrita.

El Consejo de Guardianes consta de 12 miembros. Seis de ellos son nombrados directamente por el ayatolá; los otros seis, nominados por el jefe del Poder Judicial -que es el propio Raisí- y aprobados por el Parlamento.

Así que para estas elecciones, Raisí fue aprobado para presentarse junto con otros seis aspirantes, de un total de más de 600 candidaturas presentadas. Los rivales permitidos de Raisí son funcionarios sin popularidad ni carisma; dos rivales que parecían reales fueron censurados. Pero, de hecho, tres de los aprobados ya se han retirado de la contienda. Hasta Raisí, que competirá contra solo tres pretendientes, parecía algo avergonzado hace una semana. "Deberíamos hacer una escena electoral algo más competitiva", dijo a la prensa iraní.

Todo esto sumado a una crisis económica brutal causada, sobre todo, por las sanciones estadounidenses, ha creado un clima de apatía absoluta entre la población iraní. Si normalmente, la participación en unas elecciones presidenciales está en torno al 75%-80%, en estas se espera que esté en el 35%, según los sondeos. La más baja de la historia del país islámico, fundado por el ayatolá Ruhollah Jomeiní en 1979.

"La última broma en las calles de Irán es que Ebrahim Raisí se presenta a estas elecciones contra [tres] otras formas de deletrear su nombre", escribe el analista Ali Reza Eshragi, que asegura que estos comicios harán poco para reforzar la figura de Raisí, odiado por detractores del régimen iraní por ser uno de los máximos responsables de las ejecuciones extrajudiciales de miles de prisioneros en 1988.

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Acuerdo nuclear

Raisí y los suyos esperaban llegar a los comicios con las negociaciones con EEUU para revivir el acuerdo nuclear de 2015 o terminadas o perfectamente encarriladas. Sin embargo, aunque las posiciones están cercanas las conversaciones aún están lejos de terminar. Para Vaez, las diferencias entre el Gobierno moderado de Rohaní y el futurible ultraconservador de Raisí no serán muy grandes: "Todos ven el acuerdo como un interés estratégico para Irán. Aunque parezca contra-intuitivo, un sistema iraní más monolítico puede que esté en una mejor posición para lidiar con occidente, ya que tendrá menos problemas internos. Pero a pesar de que los ultraconservadores son mejores en conseguir resultados, son peores a la hora de negociar".

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