Crisis sanitaria global

La India supera las 200.000 muertes con la pandemia fuera de control

  • El covid se cobra una víctima cada cuatro minutos en la capital y las esperas en los crematorios superan las 20 horas

  • La ira popular se desata ante la noticia de que Nueva Delhi destina un hotel de lujo para el uso exclusivo de los magistrados y sus familias

Una mujer es atendida con oxígeno dentro de un vehículo mientras espera ser atendida en un hospital en Ahmedabad, la India.

Una mujer es atendida con oxígeno dentro de un vehículo mientras espera ser atendida en un hospital en Ahmedabad, la India. / AMIT DAVE / REUTERS

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Adrián Foncillas
Adrián Foncillas

Periodista

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Sirven los parques, los aparcamientos y pronto las carreteras. Las piras improvisadas de las que brotan columnas de humo se aprietan en Nueva Delhi para lidiar con las víctimas de la segunda ola del coronavirus. La pandemia se cobra una víctima cada cuatro minutos en la capital india y las esperas en los crematorios superan las 20 horas. El porcentaje acumulado de mortalidad en la India es aún bajísimo en comparación con algunos países occidentales pero sus escenas de devastación y el colapso de su sistema sanitario carecen de precedentes, privados los enfermos de camas y oxígeno y de un adiós digno a los fallecidos, con los familiares pidiendo auxilio en las redes sociales o recurriendo al mercado negro para conseguir medicinas o vacunas.  

La India informó hace un año de la primera víctima de coronavirus y acaba de superar la barrera de los 200.000 que hasta ahora sólo habían alcanzado Estados Unidos y Brasil. Son cifras oficiales que los expertos miran con recelo porque a las trapacerías de todos los gobiernos con las cuentas se añade en la India la saturación de los mecanismos registrales. Ayer se contaron 3.293 muertes y 362.757 contagios. Son números inéditos en el mundo desde que se empezó a hablar de una extraña neumonía en Wuhan. Y en ese cuadro de lacerante escasez de medios se explica la ira popular ante la noticia de que Nueva Delhi ha destinado un hotel de lujo para el uso exclusivo de los magistrados y sus familias.  

La capital está en cuarentena, al igual que los estados sureños de Maharashtra y Karnataka, y en otras regiones se han acentuado las restricciones de movimiento. El Gobierno ha destinado todos sus recursos para embridar el avance de la pandemia. El Ejército protege los camiones que trasladan los cilindros de oxígeno para evitar el saqueo, ha liberado sus propias reservas y ordenado a su personal médico jubilado que eche una mano en los hospitales.

Un mundo que ya atisbaba el final de la pesadilla  reacciona ante el rebrote de India cerrando sus aeropuertos a sus vuelos, por un lado, y atendiendo a sus llamadas de auxilio, por el otro, Desde el Reino Unido ya han llegado cargamentos con ventiladores, Dubái ha enviado seis contenedores con reservas de oxígeno y Joe Biden, presidente estadounidense, ha prometido a India "todo lo que necesite".

"Tormenta perfecta"

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La India superó la primera ola con menos problemas de lo que su precaria red sanitaria y sus mejorables costumbres higiénicas sugerían pero ha sucumbido a la segunda. La ONU explica la crisis como una "tormenta perfecta". Confluyen los amontonamientos de gente en eventos religiosos y políticos tras haber sido levantadas prematuramente las prohibiciones, el frenazo de la campaña de vacunación y una nueva variante del virus con una doble mutación que lo hace más contagioso y mortífero.

La India, conocida como la "farmacia global", acumula fracasos estas semanas: no ha satisfecho la demanda de antivirales como el remdesivir, ha inoculado la primera dosis de la vacuna sólo al 10% de la población y la segunda al 1,5 %. Los optimistas cálculos de las autoridades, que avanzaron que la primera ola había otorgado al país la inmunidad del rebaño, se han demostrado erróneos. La primera afectó a los 'slums' mientras los contagios se centran ahora en los distritos más acomodados.