Tensión en Europa del este

Rusia redobla sus amenazas a Ucrania y a la OTAN

  • En un lenguaje prebélico, Moscú previene a los buques de EEUU en el mar Negro de que no se acerquen a las costas rusas porque "es mejor para ellos"

  • En plena escalada verbal, Biden propone a Putin la celebración de una cumbre bilateral en "un tercer país" en los "próximos meses"

  • El secretario general de la OTAN advierte a Moscú que serán los países miembros los que decidan cuando Ucrania se integran en la alianza militar

Un soldado de Ucrania durante el conflicto con los separatistas prorrusos en el este del país, en mayo del 2019,

Un soldado de Ucrania durante el conflicto con los separatistas prorrusos en el este del país, en mayo del 2019, / EUROPA PRESS / Daniel Brown

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La tensión entre Rusia, por un lado, y Ucrania y la OTAN, por otro, sigue ganando enteros, incrementándose el riesgo, con el paso de los días, de que un incidente aislado encienda la chispa de un conflicto abierto de impredecibles consecuencias. Dirigentes y representantes rusos, ucranianos y estadounidenses han intercambiado este martes duros reproches y amenazas, empleando en ocasiones un lenguaje que muchos analistas califican ya de prebélico. En plena escalada verbal, durante una conversación telefónica centrada en el conflicto ucraniano, el presidente de EEUU, Jose Biden ha propuesto a su homólogo ruso, Vladímir Putin, celebrar una cumbre "en un tercer país en los próximos meses" con el objetivo de establecer "una relación estable y predecible" con Moscú, según un comunicado emitido por la Casa Blanca.

El Kremlin, el Gobierno de Kiev y la Alianza Atlántica han continuado durante la jornada reforzando su despliegue militar y naval, tanto a lo largo de la frontera rusoucraniana como en las aguas del mar Negro. El viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, ha advertido a los buques de la Alianza Atlántica navegando en el mar Negro que se mantengan lejos de la península de Crimea, anexionada por Rusia en el 2014, utilizando palabras similares a las empleadas durante pasados episodios de crisis en la guerra fría del siglo XX. "Los buques americanos no tienen absolutamente nada que hacer cerca de nuestras costas; es una acción puramente provocativa... están probando nuestra fuerza, jugando con nuestros nervios; no van a ganar", ha prevenido el alto funcionario, antes de pronunciar una lapidaria frase: "Advertimos a EEUU de que se mantenga lejos de nuestras costas; es mejor para ellos".

Dos buques de guerra estadounidenses se dirigen en estos momentos hacia las aguas de este mar semicerrado que baña las costas de Rusia y de varios estados miembros de la alianza. Aunque oficialmente sus nombres no han sido dados a conocer, según el portal estadounidense The War Zone, especializado en temas bélicos, se trata del USS Donald Cook y el USS Rooselvelt, dos destructores de la clase Arleigh Burkle, caracterizados por su gran tamaño y potencia de fuego. Los buques cruzarán los estrechos turcos de Dardanelos y Bósforo en las próximas horas, y permanecerán hasta principios de mayo. El Pentágono anunció el despliegue apenas unas horas después de que el Ministerio de Defensa de Rusia informara del envío de una decena de barcos de guerra del mar Caspio al mar Negro, incluyendo buques y lanchas de desembarco.

Desde hace años, la presencia de navíos militares estadounidenses y de la Alianza Atlántica en la zona es permanente. En las últimas semanas, han salido a la luz diversos incidentes en los que aviones de guerra rusos realizan vuelos rasantes de reconocimiento en torno a los buques de sus adversarios.

Sin parangón desde 2014

En tierra, a lo largo de la frontera común con Ucrania, Rusia ha desplegado un dispositivo militar sin parangón desde el 2014, fecha en que se anexionó la península de Crimea y azuzó la guerra en el este de Ucrania. Ante semejantes movimientos militares realizados por su poderoso vecino oriental, el Gobierno de Kiev busca recabar apoyos internacionales, además de intentar acelerar la integración del país en la OTAN. A tal efecto, ha viajado a Bruselas el ministro de Exteriores ucraniano, Dmitro Kuleba, donde ha solicitado a sus aliados occidentales nuevas sanciones económicas contra el Kremlin, además de ayuda militar. "A nivel operacional, necesitamos medidas que disuadan a Rusia de sus intenciones agresivas", ha reclamado durante una rueda de prensa.

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A su lado, el secretario general de la Alianza Atlántica, Jens Stoltenberg, ha acusado a Rusia de intentar reeditar una zona de influencia en el entorno inmediato a sus fronteras, al igual que en tiempos soviéticos, y ha advertido a Moscú de que será la propia organización militar la que decidirá el momento concreto de la adhesión de Ucrania. "Serán los 30 aliados de la OTAN quienes decidan cuándo Ucrania está preparada para ser miembro; nadie más tiene derecho a interferir en el proceso", ha prevenido.

Horas después, también en la capital belga, Kuleba se reunió con su homólogo estadounidense Anthony Blinken, quien ha expresado el "inquebrantable apoyo" de su país a las aspiraciones de Kiev de integrarse en la alianza militar, según un comunicado emitido por el Departamento de Estado. En términos similares ha manifestado Biden su respaldo a la soberanía e integridad territorial de Ucrania durante su conversación telefónica con Putin, la segunda que han mantenido desde la llegada del nuevo presidente estadounidense a la Casa Blanca.