Rueda de prensa anual

Putin saca pecho ante Biden y amenaza a EEUU

  • El presidente ruso advierte a la nueva Administración norteamericana que su país desarrolla "nuevas armas nucleares"
  • El líder del Kremlin recuerda al presidente electo estadounidense que Trump ha logrado la mitad de los votos y desea seguir en política
  • El mandatario afirma que si Rusia hubiera querido envenenar a Navalni, estaría muerto
Vladímir Putin durante su conferencia de prensa anual telemática desde su residencia.

Vladímir Putin durante su conferencia de prensa anual telemática desde su residencia. / SPTUTNIK / AFP / MIKHAIL KLIMENTYEV

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Marc Marginedas
Marc Marginedas

Corresponsal para la exURSS

Escribe desde Moscú

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El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha protagonizado este jueves una rueda de prensa de alto voltaje. Amenazas, recriminaciones y advertencias nada veladas dirigidas a EEUU y a la nueva Administración encabezada por el demócrata Joe Biden, acompañadas de escasos gestos de distensión, han marcado el tradicional encuentro anual del líder del Kremlin con los representantes de los medios de comunicación locales y extranjeros, una cita que en años anteriores transcurría plácidamente, en los días previos a la Navidad, sin apenas picos de tensión.

En su intervención, el líder del Kremlin ha acusado a EEUU de "iniciar una nueva carrera de armamento", lo que ha obligado a su país a desarrollar "armas hipersónicas" para mantener la paridad. Instando a su interlocutor norteamericano a prolongar un año más el actual tratado Nuevo START sobre misiles de largo alcance, el presidente ruso ha prometido que responderá a los movimientos de la OTAN de expandirse hacia el este: "La infraestructura militar de la OTAN se está acercando a nuestras fronteras; ¿no deberíamos reaccionar a esto?... Estamos obligados a responder creando nuevos sistemas de armas que frenan las amenazas".

Además, el líder ruso ha querido echar un cable al presidente saliente y rival de Biden, Donald Trump, con quien mantiene una excelente relación personal, ante el periodo que ahora se inicia en EEUU. En tono desafiante, ha recordado que el magnate neoyorquino ha recabado el apoyo del "50% del electorado" y que éste "no piensa abandonar la política", unas palabras que muy probablemente serán interpretadas por ciertos analistas y estrategas políticos en EEUU como una advertencia en toda regla dirigida a Joe Biden. En 2016, el Estado ruso fue acusado de impulsar el triunfo del republicano en las presidenciales mediante una campaña de desinformación e injerencia. En algunos medios incluso se investigan conexiones entre Trump, por un lado, y oligarcas y crimen organizado ruso por otro.

Putin ha sido uno de los últimos líderes mundiales en felicitar al demócrata por su victoria. Éste, por su parte, ha calificado a Rusia como la "principal amenaza de seguridad" para su país, incluso por delante de China. Muchos analistas auguran un empeoramiento en las relaciones entre ambos países en los próximos cuatro años.

"Ese paciente en Berlín"

El nombre de EEUU también ha sido mencionado en el momento en que Putin se ha referido al envenenamiento del bloguero Alekséi Navalni, días después de que una investigación realizada por las webs Bellingcat y The Insider acusaran del crimen a una unidad clandestina del FSB especializada en sustancias tóxicas. El presidente ha evitado nombrar al opositor, al que se ha referido simplemente como "ese paciente en la clínica de Berlín", y ha asegurado que la mencionada investigación es en realidad una "legalización" de "materiales recogidos por los servicios secretos de EEUU".

Según el presidente ruso, el opositor, al colaborar con esos trabajos, demuestra que "recibe el apoyo" del espionaje norteamericano, lo que, según su entender, acarrea consecuencias dentro de Rusia: "Por supuesto, los servicios lo deben vigilar, aunque ello no signifique que haya que envenenarlo". "¿A quién le hacía falta (el envenenamiento)? Ja ja, entiendan ustedes, si (los servicios secretos rusos) hubieran querido, hubieran llegado al final", ha concluido en tono burlesco.

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Por lo demás, la intervención del mandatario ha seguido patrones similares a los de ocasiones anteriores, aunque eso sí, marcada por la epidemia de covid-19. En esta ocasión, la rueda de prensa no se celebró en una sala de prensa abarrotada de reporteros que, después de aguardar horas para superar los estrictos filtros de seguridad, pugnaban con carteles y trucos para atraer la atención de Putin. El presidente ha hablado desde su residencia en Novo Ogarevo, cerca de Moscú, a una audiencia repartida en estudios de televisión en Moscú y ciudades como San Petersburgo, Yekaterinburgo, Novosibirsk o Vladivostok. Solo algunos miembros del 'pool' de reporteros que le sigue fueron autorizados a asistir 'in situ' al evento, tras haber permanecido en un estricto confinamiento en un hotel moscovita.

"Aún no me he puesto la vacuna"

La edad es la única razón por la cual Vladímir Putin, de 68 años, no ha seguido los pasos de una de sus hijas y no se ha puesto la vacuna, que está siendo suministrada ya a los ciudadanos rusos en numerosos centros hospitalarios de todo el país. "Soy una persona que escucha las recomendaciones de los especialistas y aún no me he puesto la inyección, pero lo haré tan pronto como sea posible", ha justificado. De momento sólo son inoculados los rusos que tienen entre 18 y 60 años. El mandatario ha insistido que la vacuna rusa es segura, pese a las críticas vertidas por especialistas en el proceso de investigación, y ha ofrecido "cooperación" a otros países que desarrollan inyectables.

El mandatario ha admitido que Rusia ha sido duramente golpeada por la epidemia, tanto en vidas humanas como en términos económicos. Pese a las numerosas dudas y críticas vertidas sobre el recuento oficial de fallecidos e infectados, ha subrayado que su país ha capeado "mejor" la crisis sanitaria que EEUU o la UE. Y ha informado de que el PIB ruso ha decrecido a una tasa del 8%.