ELECCIONES EEUU

El Senado de EEUU censura a Twitter y Facebook por su gestión de contenidos en las elecciones

La vista llega conforme perdura la desinformación, incluyendo la que disemina Trump

Entre divisiones partidistas aflora un consenso que apunta al potencial de regulación

El jefe ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, durante su comparecencia en el Senado este martes.

El jefe ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, durante su comparecencia en el Senado este martes. / BILL CLARK (EFE)

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Idoya Noain

Los gigantes de Silicon Valley se están acostumbrando, o al menos deberían y deberán, a sentarse en el banquillo, metafórico y literal, en Estados Unidos.

Bajo intenso escrutinio y ya con acciones legales emprendidas en su contra por prácticas monopolísticas, su sobredimensionado poder en toda la vida pública, social y política los tiene en la picota. Y una sesión celebrada este martes en el comité judicial del Senado ante el que han comparecido virtualmente Mark Zuckerberg y Jack Dorsey, padres respectivos de Facebook y Twitter, ha sido la última evidencia del nuevo clima hostil que enfrentan en Washington.

Tanto republicanos como demócratas, aunque por motivos muy distintos, han censurado a los dos gigantes por la gestión de contenidos alrededor de las últimas elecciones. Pero en la sesión de cuatro horas y media se ha podido constatar también la aparente determinación en el Congreso a realizar cambios en la sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996, la legislación que hasta ahora ha mantenido prácticamente inmunes a los gigantes de Silicon Valley.

El problema de la desinformación

La sesión de este martes había sido convocada antes de las elecciones por los republicanos, en control de la Cámara alta y que habitualmente (y sin pruebas contundentes) claman contra lo que consideran discriminación de las voces conservadoras en las redes sociales. Respondía a su indignación por la decisión de Twitter y Facebook de frenar temporalmente o limitar la distribución de un artículo del tabloide 'New York Post' en el que se se apuntaba a la supuesta corrupción de Joe Biden por acciones de su hijo Hunter.

Aquel episodio, que Dorsey ha reconocido que fue "un error", ha quedado no obstante casi como una tormenta dentro de un vaso de agua frente al grave problema de la desinformación que se ha vivido, y aún se vive, alrededor de las elecciones estadounidenses, incluyendo la que está diseminando el presidente, Donald Trump, que se niega a aceptar su derrota o a iniciar oficialmente la transición.

Tanto Dorsey como Zuckerberg han tratado de defender que la gestión de esa desinformación en sus plataformas ha mejorado respecto a la crisis del 2016, cuando los comicios presidenciales estuvieron marcados por la injerencia rusa. Han defendido también sus actuaciones alrededor de estas elecciones, incluyendo en el caso de Twitter etiquetando con alertas los mensajes de Trump con mentiras sobre fraude inexistente o sobre los resultados, etiquetas que los republicanos creen censura y los demócratas denuncian como insuficientes. Pero sus explicaciones no contentan a unos ni a otros.

Son los demócratas, no obstante, quienes ponen el dedo en la llaga del problema más acuciante: que la desinformación sigue rampante, en parte desde la Casa Blanca y de los republicanos y cuando aún se tiene que librar una segunda vuelta por dos escaños en el Senado en Georgia que decidirán el control de la Cámara y, con ello, buena parte de la vida política los dos próximos años. Y se lo han dejado saber a Dorsey y a Zuckeberg, este último cuestionado también en concreto por no frenar la desinformación en español en WhatsApp y por no vetar a Steve Bannon de Facebook pese a un mensaje en que el antiguo asesor de Trump clamaba por la decapitación del doctor Anthony Fauci y del director del FBI Christopher Wray.

"La desinformación incendiaria destructiva es todavía una lacra en sus dos plataformas", les ha espetado el senador Richard Blumenthal, el demócrata de mayor rango en el comité, nada más abrir la sesión. Mientras Corey Booker, el último demócrata en intervenir, ha cerrado denunciando que "el presidente está intentando desbaratar la democracia y una de sus armas preferidas son las redes sociales" y ha recordado a Zuckerberg y Dorsey que ellos "tienen las herramientas para impedirlo".

Consenso sobre la regulación

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En lo único en que parece haber consenso entre republicanos y demócratas es en que ha llegado la hora de poner coto al poder desmedido que ha alcanzado el Big Tech, que difícilmente puede seguir definiéndose como un mera herramienta social y no de generación de contenidos. Y en ambos partidos no bastan ya las promesas de más transparencia o la disposición a que haya más control de los algoritmos, que han reiterado también este martes los jefes de Facebook y Twitter.

"Cuando tienes compañías que tienen el poder del Gobierno... Algo tiene que pasar", ha dicho el senador Lindsey Graham, el republicano que preside el comité judicial (salpicado ahora por acusaciones de haber intentado presionar al secretario de estado en Georgia, también republicano, para que no contara votos por correo legales que han contribuido a la victoria de Biden en el estado). Y Blumenthal también ve llegada la hora de la regulación: "Han construido aterradoras herramientas de persuasión y manipulación con poder que excede con mucho el de los barones ladrones de la última Gilded Age", ha dicho.