29 oct 2020

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TRAS EL AUMENTO DE CASOS

Francia declara el toque de queda en París y otras zonas metropolitanas

La medida se aplicará de 21.00 a 6.00 horas y durará entre cuatro y seis semanas

Las personas que no respeten la normativa se enfrentarán a una multa de 135 euros

Irene Casado Sánchez

El presidente Emmanuel Macron con mascarilla el pasado 6 de cotubre. 

El presidente Emmanuel Macron con mascarilla el pasado 6 de cotubre.  / AP

Francia impondrá un toque de queda de 21.00 horas a 6.00 horas a partir del sábado en las regiones más afectadas por la epidemia de covid-19.  La medida, anunciada después del decreto del estado de emergencia sanitaria por el Gobierno, tiene como objetivo reducir los “contactos privados” y durará entre cuatro y seis semanas. París, así como toda la región de Île-de-France, Lille, Rouen, Saint-Etienne, Toulouse, Lyon, Grenoble, Marsella y Montpellier deberán someterse a la nueva normativa.

El objetivo de la restricción es “poner fin a todo lo que ha causado la propagación del virus en estas regiones, es decir, reuniones privadas, fiestas, cumpleaños, aniversarios […] en los que se reúnen entre 50 y 60 personas, noches de fiesta […] porque son vectores de la aceleración del virus”, explicó Emmanuel Macron en una entrevista televisada. Limitar este tipo de encuentros es “jurídicamente imposible”, reconoció esta misma semana su primer ministro, Jean Castex. Así, la medida pondrá freno de forma indirecta a este tipo de reuniones, convertidas en verdaderos focos de contagio.

Efectos colaterales

Según el mandatario, no se trata de una “prohibición”, sino de una “limitación”, confirmando que se crearán certificados específicos para justificar los desplazamientos. Las personas que no respeten la nueva normativa se enfrentarán a una multa de 135 euros.

El toque de queda, una medida "proporcionada" según el presidente, afectará de manera inevitable a restaurantes, bares y teatros, obligados a cerrar a partir de las 21.00 horas. Consciente de los efectos económicos colaterales ligados a la normativa, Macron anunció la “reactivación del sistema de paro parcial [por el que los trabajadores reciben hasta un 84 % de su salario neto de las arcas públicas] para los sectores afectados: hostelería, cafés, restaurantes, turismo, eventos, cultura y deportes”. 

Una relativa normalidad

La nueva limitación coincide con las declaraciones del secretario de Estado de transportes, Jean-Baptiste Djebbari, quien este martes animó a los franceses a viajar los próximos días, coincidiendo con las vacaciones escolares en Francia. Adelantándose a las críticas que apuntarían a una seria contradicción en su estrategia, Macron justificó su decisión: “sabemos que cuando estamos en espacios abiertos, podemos tomas el aire […] Así que pedirle a la gente que se quede en un apartamento y no vaya a un lugar de vacaciones sería honestamente desproporcionado, incluso contrario a la intuición”.

Por ahora, los establecimientos educativos --donde se localizan los principales focos de contagio, especialmente en las universidades- y los comercios no se verán afectados por ninguna restricción particular. “Tenemos que conseguir reducir nuestros contactos inútiles […] pero tenemos que seguir teniendo una vida social en el trabajo, donde sabemos cómo protegernos, porque ahora tenemos la normativa del uso obligatorio de la mascarilla en la escuela, en el instituto, en la universidad”, explicó el presidente de la República. 

“Analizar, alertar y proteger”

Así, a pesar de la reaceleración del virus en las principales metrópolis francesas, el teletrabajo tampoco será obligatorio. Promovido en múltiples ocasiones por el primer ministro y el ministro de Sanidad, Macron reconoció que no es “la panacea”, haciendo especial hincapié en aquellos empleados que se ven obligados a trabajar desde casa y, al mismo tiempo, cuidar de sus hijos. 

Además del toque de queda, medida reservada únicamente a las regiones más frágiles, Macron detalló su nueva estrategia sanitaria basada en “analizar, alertar y proteger”. En las próximas semanas, Francia comercializará los “test antigénos”, “aprobados por la Organización Mundial de la Salud” y cuyo resultado se obtiene rápidamente, “será un verdadero cambio”, se felicitó el presidente. También promoverá una nueva aplicación móvil --en sustitución de la impopular y fallida anterior-- destinada a detectar los casos de contacto y reducir los focos de contagio. “Nos necesitamos los unos a los otros […] Saldremos de esta juntos”, aseguró Macron a sus conciudadanos, sometidos a una nueva y restrictiva estrategia para frenar la segunda ola de covid-19.

La comparecencia de Macron en televisión nacional y en horario de máxima audiencia tuvo como objetivo acaparar la atención de la población ante el progresivo empeoramiento de la situación sanitaria por culpa de la pandemia, que se salda ya con cerca de 33.000 muertos en el país y amenaza con colapsar las unidades de cuidados intensivos de varias zonas hospitalarias, incluyendo París y su región.