clausura del congreso 'tory'

Johnson quiere aprovechar la crisis del covid para remodelar el Reino Unido

El dirigente conservador promete que su país liderará una revolución verde industrial en el mundo

Johnson llega a Downing Street tras intervenir de forma vitual en el congreso anual del Partido Conservador británico.

Johnson llega a Downing Street tras intervenir de forma vitual en el congreso anual del Partido Conservador británico. / REUTERS / TOBY MELVILLE

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Begoña Arce
Begoña Arce

Periodista

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“La crisis del coronavirus es una catálisis para el cambio”, ha afirmado Boris Johnson, una oportunidad para “aprender y mejorar”, que conducirá a un futuro mejor para los británicos. En el discurso de cierre de la conferencia virtual del Partido Conservador, el primer ministro ha expuesto su visión mirando al horizonte de la década del 2030. “Incluso en los momentos más oscuros podemos ver un futuro brillante y podemos ver cómo construirlo y lo vamos a construir juntos”, ha entonado en sintonía Churchilliana. La cuestión es si los británicos, al igual que los miembros de su propia formación, le creen capaz de encabezar esa transformación después de lo visto en estos meses de mandato.  

Mientras el país continúa en estado de emergencia, con decenas de miles de ciudadanos a punto de perder el empleo y el coronavirus avanzando de nuevo, Johnson ha optado por un mensaje esperanzador, con una visión idílica del porvenir con la que reconfortar a los votantes y recuperar la confianza de los conservadores, cada vez más críticos con su gestión. Advirtió que la vuelta a la normalidad no significará retornar a lo de antes. No es posible conformarse con eso. “La historia nos enseña que eventos de tal magnitud, guerras, hambres, plagas, eventos que afectan a gran parte de la humanidad, como este virus, no sólo vienen y se van. No podemos definir la misión de este país como una mera restauración de la normalidad. Eso no es suficiente”, ha apostillado.  

Revolución verde

La principal promesa de su discurso ha sido “una revolución verde industrial”, para los próximos diez años, que ha sonado muy alejada de los problemas que más angustian y preocupan a los británicos en estos momentos. “Creemos que, en diez años, la energía eólica marina suministrará energía a todos los hogares de nuestro país”. "Si Arabia Saudí es líder mundial en el comercio del petróleo, el Reino Unido se convertirá en el líder mundial de la energía renovable asequible", ha señalado. Habrá una inversión de 160 millones de libras (176 millones de euros) para la construcción de “la próxima generación de aerogeneradores” y de turbinas eólicas flotantes. Una fuente de energía el propio Johnson había infravalorado en el 2013, algo sobre lo que dijo haberse equivocado.

Propaganda sediciosa 

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Johnson ha prometido transformar “la generación que alquila” en “la generación que compra”, con el plan del gobierno de permitir la adquisición de viviendas con sólo un 5% de depósito. De esa forma, asegura se pueden crear dos millones más de propietarios, la mayor expansión desde los tiempos de Margaret Thatcher. En su alocución, en solitario ante la cámara, no ha olvidado mencionar los valores habituales conservadores, como el orgullo de la historia de Gran Bretaña, o la unidad nacional, a diferencia de lo que postulan laboristas e independentistas escoceses. ha aclarado que los recortes a las libertades que ha impuesto el virus y la intervención del Estado para sostener la economía no van a durar eternamente, ni son de su agrado.  La actual intervención masiva en la economía se debe a la situación de emergencia en que se halla, comparable a los tiempos de guerra, “pero no debemos sacar de esta crisis la conclusión económica equivocada”. Johnson espera el momento en que el Estado pueda retirarse, una vez superado lo peor de la epidemia y “dejar al sector privado actuar”.    

Visiblemente más delgado, ha confesado haber perdido casi doce kilos, desde que acabó en el hospital con el virus y la obesidad agravó su estado y complicó la recuperación. Pero calificó de “sin sentido” y de “propaganda sediciosa”, los insistentes rumores que circulan en la prensa y entre sus propios parlamentarios, de que ha perdido energía y motivación para ser primer ministro, a causa de la enfermedad.