tensión en EEUU

Trump insiste en la represión como medio para atajar las protestas

El presidente vuelve a recriminar a los gobernadores que no hacen uso de la Guardia Nacional contra los manifestantes

Trump ante la prensa este viernes en la Casa Blanca.

Trump ante la prensa este viernes en la Casa Blanca. / EFE / YURI GRIPAS

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El Periódico

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a llamar al orden a aquellos gobernadores que en su opinión no hacen “bien su trabajo” en la crisis desatada por las protestas contra el racismo y la violencia policial. “Tenéis que dominar las calles. No podéis dejar que suceda lo que sucede”, ha dicho en declaraciones desde la Casa Blanca. El mandatario ha dicho que "ha sugerido" a algunos de ellos "llamar a la Guardia Nacional".  “Haced vuestro trabajo. Al final será mucho mejor", ha añadido.

Las palabras del presidene estadounidense llegan tras una nueva jornada de manifestaciones pacíficas en las calles de las principales ciudades del país –las protestas también se han extendido a localidades pequeñas-, aunque con algunas acciones violentas. La noche del jueves en la ciudad de Nueva York, por ejemplo, la policía realizó un total de 250 detenciones, una vez entró en vigor el toque de queda a las 20 horas. La reprimenda de Trump a los gobernadores llega también  horas después de que el jueves se celebrara en Mineápolis el funeral por George Floyd, al afroamericano que fue murió a manos de la policía.

Un video que se ha hecho rápidamente viral ha echado todavía más leña al fuego. La imagen muestra como dos agentes antidisturbios empujan el jueves a un hombre de 73 años que cae al suelo y queda inconscientes mientras sangra por la cabeza en una calle de Buffalo, ciudad situada al oeste de estado de Nueva York. Cuando uno de los policías se agacha para socorrerle, el que parece ser el jefe de la unidad, se lo impide. Tras la publicación del vídeo, el comisionado de la policía de Buffalo, Byron Lockwood, ordenó abrir una investigación y suspendió a los dos oficiales involucrados en el incidente.

Perímetro de seguridad

Trump sigue apostando por la represión y la mano dura, a pesar de que cada vez cuenta con menos apoyos. El mandatario se ha visto obligado a blindar aún más la Casa Blanca. El perímetro de seguridad alrededor del complejo se ha ampliado más allá de los límites habituales, levantando nuevas zanjas para que los manifestantes no puedan acercarse. "Estos cierres son un esfuerzo para mantener las medidas de seguridad necesarias”, afirmó una fuente del servicio secreto a la agencia Reuters. De momento, está previsto mantener la barrera de contención hasta el próximo 10 de junio.

La alcaldesa de Washington, la demócrata Muriel Bowser, mostró el jueves su preocupación porque estas medidas de seguridad en las calles colindantes "no sean temporales". "Hay que tener en cuenta que esa es la casa del pueblo. Es algo triste que la casa y sus residentes deban estar tapiados. Creo que es triste", afirmó. Brower, en una carta dirigida a Trump, le ha pedido la retirada de todos los efectivos federales desplegados en la capital en el marco de las protestas contra la muerte Floyd. En su carta, Brower sostiene que la capital está "bien equipada para gestionar grandes manifestaciones". En su opinión, dicho despliegue, "está incendiando a los manifestantes y sumándose a los agravios" de la gente que protesta, en su mayoría  de forma pacífica para "reclamar cambios y reformas".

Demanda contra el presidente

Por otro lado, organizaciones por los Derechos Civiles y manifestantes a título personal han presentado una demanda conjunta contra Trump, y el fiscal general del país, William Barr, por ordenar una carga policial "coordinada y sin provocación" para dispersar a principios de semana a cientos de manifestantes congregados ante la Casa Blanca.

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El incidente tuvo lugar el pasado lunes en la plaza Lafayette. Ese día, en un gesto provocador frente a las protestas y electoralista cara a los votante evangelistas, Trump se dirigió a pie y con la Biblia en la mano hasta la iglesia episcopal de San Juan, situada a pocos metros del recinto presidencial, momento en que la policía, según la demanda, "llevó a cabo una carga coordinada contra la multitud de manifestantes", durante la que recurrió a "irritantes químicos, balas de goma y cañones de sonido para dispersar a la multitud" para proteger al presidente.

La demanda  acusa concretamente a Trump, Barr y otros responsables federales de seguridad de "violar los derechos constitucionales de los manifestantes y participar en una conspiración ilegal para violar sus derechos".