La pandemia del covid-19

Sexo en cuarentena

La vida privada en Argentina se ha vuelto como nunca un asunto público y las autoridades han pedido prácticas seguras o, de lo contrario, virtuales. El médico infectólogo José Barletta fue el encargado de trazar la hoja de ruta

Una empleada de un ‘sex shop’ desinfecta productos en un establecimiento erótico.

Una empleada de un ‘sex shop’ desinfecta productos en un establecimiento erótico. / REUTERS / LUISA GONZÁLEZ

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El 'sex shop' Love is Back ha avisado a sus clientes sobre la ampliación de su gama de productos de estimulación 'mientras te cuidas de los males' que acechan en la calle. Además de los lubricantes y las portaligas, las lociones y la lencería erótica, ha empezado a enviar a domicilio mascarillas protectoras y reutilizables, máscaras faciales y tapabocas elásticos de protección de partículas. La publicidad en internet de Love is Back pareció diseñarse a tono con las recomendaciones que hicieron las autoridades sanitarias a los argentinos en tiempos de pandemia. El Ministerio de Salud fue enfático: sexo muy seguro o, de lo contrario, virtual. Y si con eso no alcanza o se trata de un horizonte erótico imposible para solas y solos, siempre queda el camino de la masturbación, al menos hasta que el covid-19 deje de ser una amenaza sobre los cuerpos y las emociones.

El médico infectólogo José Barletta fue el encargado de trazar la hoja de ruta. A los seguidores del Kamasutra, el sexo tántrico, las posiciones intrincadas o el derroche de imaginación, les recordó, de un modo elusivo pero contundente, que la enfermedad viaja a través de gotas que se expulsan al hablar, toser o estornudar. Ni que decir con los besos. Por lo tanto, «es bastante probable que pueda trasmitirse por vía del sexo anal u oral». Bajo estas circunstancias de novedosa peligrosidad, subrayó que «el distanciamiento es la medida más efectiva». A su lado, Carla Vizzotti, la secretaria de Acceso a la Salud, asintió con elocuencia ante cada enunciado del protocolo de crisis.

Hasta los diarios más recatados

Las palabras oficiales vinieron a cubrir un vacío que ni siquiera los medios parecían muy dispuestos a llenar. La vida privada se volvió como nunca antes asunto público. Desde el mismo Estado se empezó a hablar de asuntos que pueden formar parte de una pudorosa intimidad. Barletta se paró frente a las cámaras para poner en duda la nueva vulgata médica según la cual «el virus se elimina a través del semen y de las secreciones de la vagina y el recto». De ahí que el médico recalcara: «es importante el lavado de manos», después de lo que se hiciera para dar o recibir placer.

Las palabras oficiales han cubierto un vacío que ni siquiera los medios parecían muy dispuestos a llenar

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Hasta los diarios más recatados abrieron espacio a las alternativas digitales propuestas por el Gobierno. Las videollamadas, el 'sexting', como dijo Barletta, encontraron una singular legitimidad de parte de las autoridades. «Hay un montón de aplicaciones on line para conocer personas», puntualizó. Puso a su vez especial énfasis en la importancia de higienizar correctamente «juguetes sexuales». El funcionario no dejó casi asuntos de alcoba sin cubrir. Además de aconsejar el condón, Barletta llamó a las parejas estables a ser precavidas y evitar el contacto si una de ellas tiene fiebre.

«A las parejas no les vamos recomendar no besarse ni dejar de dormir juntos. Salvo cuando uno de los integrantes esté en cuarentena porque llegó de un viaje al exterior o si es un trabajador de la salud y tuvo alguna situación que requiera luego medidas de aislamiento específico durante 15 días, como la atención de un paciente sin la protección adecuada», le dijo al diario 'Página' 12 el doctor Omar Sued, director de Investigaciones Clínicas de la Fundación Huésped, una de las fuentes de consulta más recurrentes del Ministerio de Salud. Sued invitó a los padres de adolescentes en ser estrictos en las normas de convivencia: no es posible que los novios se vean. La solución de contingencia estará mientras en los ordenadores o teléfonos celulares o la abstinencia.