PROPUESTAS DE RESCATE POR EL COVID-19

España propone un fondo de recuperación de 1,5 billones financiado con deuda perpetua

La propuesta de Pedro Sánchez plantea financiar la reactivación económica a partir del presupuesto europeo

Plenario del Parlamento Europeo de este miércoles.

Plenario del Parlamento Europeo de este miércoles. / EFE / OLIVIER HOSLET

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La negociación de un nuevo fondo de reconstrucción frente a la crisis provocada por el Covid-19 entra esta semana en una fase clave. Este jueves se reúnen de nuevo por videoconferencia los jefes de Estado y de Gobierno de la UE para diseñar un nuevo instrumento que, superada la emergencia, ayude a reactivar la economía europea, una cita a la que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, acudirá con su propia propuesta: un fondo de recuperación e inversiones capaz de movilizar entre 1 y 1,5 billones de euros que se financie con deuda perpetua de la UE, que empiece a funcionar el 1 de enero del 2021 y que esté disponible durante un periodo de dos o tres años.

El plan, que no menciona el uso de coronabonos, tóxicos para algunos países del norte de Europa como Holanda o Austria, señala que los instrumentos basados en el crédito son necesarios para afrontar las necesidades de liquidez a corto plazo, pero insiste en que la respuesta al Covid-19 no debe limitarse a medidas que aumenten la deuda nacional. En este sentido, apuestan por un nuevo “Fondo de recuperación económica” basado en transferencias o ayudas a los estados miembros para no aumentar los niveles de endeudamiento públicos. Para que este fondo tenga un impacto macroeconómico lo suficientemente "robusto" España entiende que necesitará una capacidad de fuego mínima que “la mayoría de expertos estima en el 1% del PIB de la UE”, lo que significa una horquilla de entre 1 y 1,5 billones de euros.

Para llegar a este montante, España plantea financiar el fondo a través “de deuda perpetua de la UE, respaldada por los mecanismos actuales para financiar el presupuesto de la UE” y que se beneficiaría de la triple A de la que gozan las instituciones europeas. Además, “el BCE deberá seguir jugando un papel clave para asegurar la estabilidad financiera a través de la liquidez y otras medidas” como el uso de los beneficios que obtiene con la emisión de moneda, señala el documento de apenas tres páginas, que sugiere también que las transferencias a los estados miembros se realizarán en función de una clave de reparto nacional, vinculada al impacto del Covid-19, y sobre la base de indicadores "claros y transparentes" como el porcentaje de población afectada, la caída del PIB o el aumento de los niveles de desempleo.

Marco Financiero Plurianual

El plan español aboga porque el pago de los intereses de la deuda perpetua se lleve a cabo, en la medida de lo posible, no por medio de las contribuciones de los estados miembros al presupuesto de la UE sino a través de una nueva batería de impuestos y recursos propios como podrían ser un impuesto transfronterizo al carbono, a las emisiones de CO2 o una tasa a la rentabilidad del mercado único. El nuevo fondo se basará en el Marco Financiero Plurianual para el período 2021-2027 cuya última negociación fracasó a finales de febrero por las discrepancias entre los países del norte y del sur y deberá servir para financiar la reconstrucción económica de forma coherente.

Concretamente, España apuesta por mantener la prioridad sobre la digitalización y el pacto verde y centrarse especialmente en los sectores más golpeados por la pandemia del covid19 como el turismo y el transporte. España propone que el debate sobre el próximo presupuesto, para los próximos siete años, arranque sobre la propuesta planteada por la Comisión Europea hace dos años de un 1,114% de la renta nacional bruta. También considera que es necesario aumentar el nivel de los recursos propios, que la UE avance hacia una armonización fiscal plena que ponga fin a las prácticas fiscales injustas entre los estados miembros y que haya una revisión intermedia del marco presupuestario. 

Discusión, el jueves

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lleva semanas defendiendo la utilización del presupuesto comunitario como palanca para financiar el Plan Marshall reclamado por Sánchez y otros dirigentes europeos. La alemana, junto al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, presentará su plan en la cumbre de este jueves, aunque ya avanzó la semana pasada que considera que será necesario al menos un billón de euros para reactivar la economía europea. Su vicepresidente, Valdis Dombrovskis, ha indicado este lunes ante la Eurocámara que no presentarán una propuesta hasta conocer la opinión de los líderes de la UE pero ha confirmado que estudian la posibilidad de emitir deuda europea para financiar el plan. Aunque no ha avanzado cifras sí ha insistido en que será necesario aumentar la capacidad de financiación por encima del nivel actual.

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Además de España, Francia es otro de los Estados miembros que han lanzado iniciativas para intentar desbloquear el debate. En el caso del Gobierno de Emmanuel Macron que apuesta por un fondo de recuperación económico temporal, a partir de préstamos garantizados gracias a la emisión de deuda conjunta de los Estados miembros. Un elemento políticamente difícil de aceptar en La Haya, Viena o Berlín. De hecho, la cancillera alemana, Angela Merkel, ha insistido en que están dispuestos a buscar la solución dentro de los instrumentos ya existentes, como el presupuesto de la UE, pero rechaza opciones como los coronabonos porque "no está dentro de los tratados", ha advertido.

El nuevo plan de recuperación se sumará a la triple red de seguridad diseñada por el Eurogrupo la semana pasada, pendiente del aprobado de los líderes europeos y que, según España, debe ser implementada con carácter de urgencia para el 1 de junio a más tardar: una línea de crédito precautoria de 250.000 millones de euros del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) para financiar los costes directos e indirectos del gasto sanitario de los estados miembros, garantías por 200.000 millones del Banco Europeo de Inversiones para apoyar a las empresas y el nuevo programa SURE para financiar los ertes a través de préstamos de 100.000 millones de euros del presupuesto europeo.