07 abr 2020

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LA LUCHA CONTRA EL COVID-19

México se resiste a aplicar medidas drásticas para no dañar la economía

Mientras el presidente, López Obrador, anima a las familias a ir a fondas y restaurantes, la Secretaría de Salud recomienda no salir de casa

A pesar de no haber decretado el confinamiento, la OMS felicita al Gobierno por tomar iniciativas con antelación

Aitor Sáez

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, saluda a la multitud en un mitin en el estado de Guerrero el pasado 13 de marzo.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, saluda a la multitud en un mitin en el estado de Guerrero el pasado 13 de marzo. / PRESIDENCIA DE MÉXICO (REUTERS)

"Me moriré antes de hambre que del virus". Lucero Cárdenas vende cigarrillos y dulces desde su silla de ruedas en una esquina del Zócalo de la capital de México. "No tenemos sueldo fijo ni ayuda del Gobierno, los discapacitados tenemos que salir a trabajar día a día. Ya no hay gente, las ventas han bajado a la mitad, la cuarentena nos afectaría mucho", lamenta la mujer de 47 años y madre soltera sobre el escollo que enfrenta para alimentar a sus dos hijos.

En el centro de México se respira un ambiente de normalidad, aunque con menos transeúntes y tráfico. Pequeñas tiendas y grandes cadenas permanecen abiertas, muy pocos usan mascarilla, tampoco entre quienes atienden cara al público.

El miércoles, sumaba 475 casos confirmados de covid-19 y seis fallecidos, pero a diferencia de la mayoría de países latinoamericanos, el Gobierno se resiste a aplicar todavía medidas drásticas como el confinamiento, más allá de prohibir grandes eventos. "Tenemos que cuidar la salud y al mismo tiempo cuidar la economía", justificó el presidente Andrés Manuel López Obrador (Amlo) en un país donde la mitad viven en la pobreza y seis de cada diez trabajan en el sector informal, para quienes una cuarentena sería fatal.

Primeros contagios locales

Tras entrar el martes en la fase 2 de la epidemia al registrar los primeros contagios locales -no importados–, Amlo anunció la movilización de 20.000 militares, el adelanto de transferencias para programas sociales, estados y dependencias de salud, así como disponer de un fondo extra de unos 15.300 millones de euros para afrontar la crisis, que se destinará, entre otros, a microcréditos para "un millón de pequeños negocios que van a resultar afectados".

Sin embargo, siguen sin incrementarse las medidas de prevención sobre la población, limitadas a mantener cierta distancia y lavarse las manos con frecuencia. El viernes pasado la Secretaría de Salud recomendaba salir a la calle para lo esencial, el domingo Amlo animaba por redes a las familias a ir a fondas y restaurantes. Cuatro horas después la jefa de gobierno de Ciudad de México ordenaba el cierre de bares, discotecas, gimnasios y varios espacios públicos. El martes el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, repetía cuatro veces en conferencia: "Quédense en casa". Una disparidad de criterios que ya ha pasado factura al presidente, cuya popularidad ha caído 10 puntos porcentuales en solo tres meses y se sitúa ahora en el 47%, según la encuesta del Grupo de Economistas y Asociados e Investigaciones Sociales Aplicadas.

Varios expertos y gobernadores, como el de Jalisco, han criticado esa confusión laxitud en la actuación del Ejecutivo, y algunos estados han empezado a aplicar sus propias restricciones. "El Gobierno está tomando medidas conformistas y tardías, sobre todo viendo experiencias de otros países como en Europa", considera a este diario el infectólogo Rogelio Navarrete.

La OMS felicita a México

No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alabado a México por "estar en el camino correcto" y "tomar iniciativas con antelación en comparación a otros países en situaciones complejas como Italia, España o Alemania", indicaba su portavoz Morales Fuhrimann. Por ejemplo, ordenar el cierre de escuelas con 164 casos, mientras que en España se hizo al sumar más de 1.000 con una población tres veces menor. "Tampoco hay que adelantarse innecesariamente con medidas exageradas que afecten en la economía y derechos humanos", agregó Fuhrimann.

Una vendedora callejera de México exhibe un cartel en el que llama a los viandantes a comprarle fruta para no "morir de hambre". / CARLOS PEREZ GALLARDO (REUTERS)

La OMS ha destacado que México fue el primer país en poner a punto pruebas de detección y desplegar un sistema de vigilancia centinela -al estilo de Corea del Sur- con 457 instituciones sanitarias que monitorean la pandemia. Algunos epidemiólogos y también desde Washington han sugerido que habría una 'cifra negra' de contagios -dada la situación en el vecino del norte- oculta por la falta de tests, a lo que México respondió que se realizaron 9.100 pruebas a 13 de marzo, "más que suficientes cuando tan solo había 26 positivos" según la OMS.

"Tras la epidemia de gripe en el 2009, México desarrolló una notable red de laboratorios de diagnóstico, con un amplio personal capacitado, además de una ciudadanía experimentada para dar una oportuna respuesta social", explica a este diario el epidemiólogo Alejandro Macías.

Batalla con cautela

En cualquier caso, la población mexicana ha tomado sus propias precauciones. Desde hace varias semanas, quién ha podido, realiza cierto acopio paulatinamente, lo que ha evitado un desabastecimiento abrupto más allá de papel higiénico y gel antibacteriano. En las zonas acomodadas de la capital algunos locales ya han cerrado mientras la mayoría de restaurantes lucen vacíos. Las corporaciones enviaron a sus empleados a trabajar desde casa hace dos semanas, mientras el sector público lo hizo esta semana.

México afronta una doble batalla para contener la pandemia y a su vez amortiguar el devastador impacto que tendría una cuarentena para una economía nacional estancada. Por ello tras días de negociaciones, Amlo agradeció al mandatario estadounidense, Donald Trump, por no cerrar al comercio sus fronteras, por donde México envía un 80% de sus exportaciones, así como insiste en acelerar la puesta en marcha del tratado de libre comercio (T-MEC). El peso mexicano detuvo el martes una histórica caída al venderse el dólar a 25.24 y la Bolsa mexicana recuperó más del 4%.

El frágil sistema sanitario de México puede exponer a los más vulnerables

A finales de febrero la Secretaría de Salud estimó que un 70% de la población mexicana se infectaría por el covid-19, unos 75 millones. Esos cálculos se redujeron luego al basarse en lo ocurrido en China, que detuvo a tiempo la propagación. Hoy se habla de unos 250.000 posibles contagiados de los que un 7% necesitarían cuidados intensivos, un porcentaje superior al de otros países debido a los elevados índices de obesidad diabetes en el país.

De cumplirse el pronóstico más optimista, unos 10.500 pacientes en estado crítico, México contaría con dos camas para cada uno. "No existe una red de cuidados intensivos adecuada ni ventiladores suficientes. Eso no puede resolverse de un día para el otro", pone en duda el experto Alejandro Macías, quien recuerda que un 20% de la población no tiene acceso a la sanidad pública.

Un frágil sistema sanitario en el que solo se invierte un 5% del PIB, uno de los porcentajes más bajos entre los países de renta media, que ha derivado en falta de personal y recursos. El propio Amlo reconoció un déficit de 123.000 médicos. Por eso el Gobierno ha impulsado una convocatoria para incorporar a 43.000 personas y cualificar a decenas de dentistas, así como acelerar la compra masiva de suministros.

México ha tenido cierto margen para prepararse y el presidente asegura que el país "está listo". Esa capacidad se medirá en las próximas semanas al alcanzar la fase 3 de propagación, como avisó la OMS, y deban organizarse los recursos para cubrir a todo el territorio y población. Un reto mayúsculo en un país con una elevada desigualdad.

El Gobierno informó que en México la pandemia alcanzará su pico en agosto y durará hasta octubre. Las autoridades esperan que la propagación se alargue en el tiempo a fin de evitar la saturación de hospitales. Si se produce un avance al ritmo de Europa, no obstante, el sistema sanitario colapsará con graves consecuencias para la población más vulnerable.