01 jun 2020

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Crisis en el país sudamericano

El poderoso sector de la soja desafía con una huelga al Gobierno argentino

Los grandes productores manifiestan su rechazo al presidente Fernández por aumentar el impuesto a la exportación

Abel Gilbert

Un barco mercante con grano argentino anclado en el río Parana, cerca de la ciudad de Rosario, en Argentina.

Un barco mercante con grano argentino anclado en el río Parana, cerca de la ciudad de Rosario, en Argentina. / REUTERS / MARCOS BRINDICCI

En medio del desplome de la Bolsa y del desbarajuste sanitario que ha provocado el primer caso letal de coronavirus, el presidente de Argentina, Alberto Fernánez, se mira en el espejo de su colérico pasado. Los grandes, medianos y parte de los pequeños productores agropecuarios han empezado una huelga que se extenderá hasta el jueves tras la decisión del Gobierno de aumentar en tres puntos los impuestos de exportación a un 26% de los vendedores de soja y sus derivados.  

El Gobierno peronista alega haber heredado un país en ruinas que solo este año debería pagar a sus acreedores externos 62.000 millones de dólares. Como las arcas estatales están semivacías y la salud pública es la que siente por estas horas su efecto palpable, las autoridades consideran justo que los grandes beneficiarios económicos de la pasada gestión de derechas deban ayudar a recuperar la economía. Pero lo que se conoce genéricamente como "el campo" le ha dado la espalda a Fernández.

El cese de la comercialización de granos y ganado y las movilizaciones en las carreteras recuerdan lo sucedido en el 2008. La crisis de aquel año tuvo picos dramáticos de tensión con desabastecimiento incluido cuando la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner quiso gravar las ganancias extraordinarias del sector agroexportador.  "Yegua", "Montonera (guerrillera)", le gritaron. Alberto Fernández era entonces su jefe de ministros y dimitió tras la derrota de aquel Gobierno al considerar que su intransigencia obró el milagro de unir a la Federación Agraria (FA), que históricamente sostiene posiciones progresistas, con la aristocrática Sociedad Rural (SRA) y los conservadores de la Confederación Agropecuaria (Coninagro).

Controlar a los camiones

El actual presidente creyó haber aprendido las lecciones de lo sucedido 12 años atrás y gravar solo a los integrantes de lo que se llama "el club de las 1000" toneladas de soja anuales. Ese sector ha tenido sin embargo la fuerza para arrastrar a todo "el campo" hacia el enfrentamiento. "Ellos quieren ganar siempre", reaccionó Fernández.  La SRA y Coninagro encabezan la nueva protesta. La FA dejó a sus afiliados la opción de abstenerse de participar.

"El conflicto con el campo tiene algo de 'déjà vu', de vivir lo que ya se vivió", dijo Joaquín Morales Solá, columnista del diario 'La Nación', y responsabilizó al actual Gobierno, del que Cristina Fernández es la vicepresidenta. "El agresivo paro decretado por el autollamado 'campo' –que es en realidad un pequeño grupo de dirigentes, familias y multinacionales latifundistas– delata lo peor de los antidemócratas", señaló el escritor Mempor Giardinelli.

En la noche del domingo, los huelguistas más radicalizados se apostaron en las carreteras que conectan a la capital con las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe donde se concentra la actividad agropecuaria. Comenzaron a controlar el paso de los camiones y lanzar consignas contra los Fernández. Como contrapartida, la Unión de los Trabajadores de la Tierra (UTT) realizará un "Verdurazo", venderán sus productos frente a la sede de la Sociedad Rural. Las cebollas, lechugas y zanahorias encaran una pelea desigual contra los influyentes dueños de la soja.

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