20 feb 2020

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La cumbre de Libia acuerda un alto el fuego y respetar el embargo de armas

Varios dirigentes europeos y los protagonistas del conflicto se han reunido en Berlín

Andreu Jerez

Foto de familia de los asistentes a la cumbre.

Foto de familia de los asistentes a la cumbre.

Tras horas de negociaciones, los participantes en la conferencia internacional sobre Libia celebrada este domingo en Berlín llegaron a un acuerdo sobre tres puntos fundamentales respecto a la guerra civil en el país norteafricano: la aplicación de sanciones contra aquellos actores que violen el actual alto el fuego, un control internacional para hacer efectivo el embargo de armamento y el fin del apoyo de potencias extranjeras a las dos facciones enfrentadas.

"Está claro que necesitamos una solución política, porque no habrá solución militar", concluyó la cancillera alemana, Angela Merkel, tras la cumbre y en la comparecencia de prensa conjunta con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, el enviado especial de la ONU para Libia, Hassan Salamé, y el ministro de exteriores de Alemania, Heiko Maas.

Mediación alemana

En la cumbre participaron los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EEUU., Rusia, China, Francia y Reino Unido), Egipto, Turquía, Argelia, la República del Congo, Emiratos Árabes Unidos e Italia, así como la secretaría general de la ONU, la Unión Europea, la Liga Árabe y la Unión Africana.

También estuvieron presentes los líderes de las dos principales facciones enfrentadas en Libia: Fayed al Serraj, presidente del gobierno de Acuerdo Nacional con sede en Trípoli y que cuenta con el reconocimiento de la ONU, y el mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte de la ciudad oriental de Tobruk y que controla el Parlamento electo libio. Que ambos bandos reconozcan la mediación alemana da cierta esperanza de que el documento firmado en Berlín pueda servir para algo. "No me hago ilusiones, porque todavía queda un largo camino por delante", puntualizó, sin embargo, Merkel.

Los esfuerzos de Alemania por sentar en una misma mesa a potencias mundiales, regionales y a bloques como la UE, la Liga Árabe y la Unión Africana demuestran la importancia de la estabilización de Libia. El país norteafricano lleva años inmerso en una guerra civil que no parece tener un fin en el horizonte y cuyo origen está en el derrocamiento – con ayuda de la OTAN –  del régimen de Muammar Gaddafi en 2011. Desde entonces, Libia se ha visto inmersa en ola de violencia y caos, azuzada por intereses extranjeros.

Petróleo e inmigrantes

Además de ser un importante exportador de petróleo – la principal fuente de ingresos del país –, la estabilidad libia es especialmente importante para la UE por ser una de las principales rutas migratorias hacia Europa: la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) calcula que hay miles de inmigrantes varados en Libia a la espera de poder cruzar el Mediterráneo. ACNUR también denuncia la existencia de más de 20 centros de detención e internamiento ensombrecidos por sospechas de esclavitud, trata de personas y hacinamiento.

Una nueva ola migratoria como la de 2015 tendría consecuencias políticas en Europa. Ello ha impulsado a Alemania a protagonizar una ofensiva diplomática bautizada por el gobierno de Merkel como el "proceso de Berlín". Su objetivo es, oficialmente, estabilizar Libia y, en el mejor de los escenarios, dar una salida negociada a la guerra civil con la firma de un acuerdo de paz. La declaración de este domingo en Berlín es sólo la primera piedra de un largo proceso.

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