30 mar 2020

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Fuego imparable

Polémica en Australia por las vacaciones del primer ministro mientras arde el país

Scott Morrison ha regresado antes de Hawái para gestionar unos fuegos que han costado la vida a tres personas

El Periódico

El accidente tuvo lugar poco después de que las autoridades de Nueva Gales del Sur declararan el estado de emergencia. 

El accidente tuvo lugar poco después de que las autoridades de Nueva Gales del Sur declararan el estado de emergencia.  / EFE

El primer ministro australianoScott Morrison, se ha visto obligado a disculparse y a acortar sus vacaciones en Hawái en respuesta a la creciente ira pública por su ausencia en la gestión de la crisis provocada por los devastadores incencios. Dos bomberos voluntarios y un civil han muerto en las labores de extinción del fuego que destruye el este del país. 

"Lamento profundamente cualquier ofensa causada a cualquiera de los muchos australianos afectados por los terribles incendios al tomarme un descanso con mi familia en estos momentos", se disculpó el mandatario en un comunicado.

Australia lleva luchando contra fuegos forestales en tres estados durante semanas, con incendios que han destruido más de 700 hogares y casi 3 millones de acres (1,2 millones de hectáreas) de matorrales.

Global Watch Forest Fires, que monitorea los incendios forestales del mundo, muestra el mapa de Australia en llamas, principalmente en la costa este y meridional, en donde se divisan centenares de fuegos, aunque la cifra a nivel nacional es difícil de determinar porque cada región gestiona sus servicios de bomberos.

La ola de calor en Australia, que ha roto durante dos días consecutivos récords de temperatura de 40,9 y 41,9 grados el martes y el miércoles, ha agravado estos incendios que han cobrado la vida de ocho personas desde julio.

Bomberos heróicos

En Nueva Gales del Sur, el estado más afectado por los incendios y donde se ha declarado por segunda vez este año el estado de emergencia, murieron el jueves dos bomberos voluntarios y otros tres resultaron heridos cerca de Buxton, a unos cien kilómetros al suroeste de Sídney.

Ese incendio, el de Green Wattle Creek, que el jueves calcinó una veintena de viviendas, junto al de Gospers Mountain, a unos 200 kilómetros al noroeste de la ciudad y que se expande en 440.000 hectáreas de terreno, amenazan a Sídney, la capital de Nueva Gales del Sur y la mayor ciudad australiana.

"Cada uno de los bomberos voluntarios no están ahí porque quieren. Están ahí porque aman al prójimo y por sobre todo aman lo que hacen", ha declarado el argentino-australiano Xavier Cerbelli, del Servicio Rural de Bomberos de Nueva Gales del Sur, que tiene la fuerza de  voluntarios más grande del mundo.

Los incendios en Nueva Gales del Sur también han provocado la muerte de 2.000 koalas, y han calcinado unas 800 viviendas y unos 3 millones de hectáreas de terreno.

Mientras, organizaciones ecologistas y ciudadanos han salido varias veces a las calles a protestar para exigir al Gobierno de Australia, el mayor exportador de carbón del mundo, que adopte medidas para una transición a las energías limpias y contra los incendios, que el sábado se auguran catastróficos.

"El sábado será un día muy, pero muy difícil", pronosticó el comisionado del Servicios Rural de Bomberos de Nueva Gales del Sur, Shane Fitzsimmons.

Estos fuegos catastróficos comenzaron antes del inicio del verano austral, que empieza el sábado con altas temperaturas y escasez de lluvias hasta el 21 de marzo.

Los peores incendios en Australia, denominados "Sábado negro", se produjeron el 7 de febrero de 2009 cuando las temperaturas se elevaron hasta los 46,4 grados y las llamas causaron 173 víctimas mortales, una tragedia considerada como el peor desastre natural de la historia moderna del país.