22 sep 2020

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El embajador ante la UE acusa a Trump de orquestar la campaña en Ucrania y refuerza la tesis del soborno

Gordon Sondland asegura que hubo "quid pro quo" en la demandas de la Casa Blanca para que Ucrania investigara a los Biden

El diplomático sostiene que en todo momento siguió las órdenes del presidente

Ricardo Mir de Francia

Gordon Sondland presta juramento antes de testificar.

Gordon Sondland presta juramento antes de testificar. / EFE / ERIK S LESSER

Cuando empezó el proceso de ‘impeachment’ contra Donald TrumpGordon Sondland estaba llamado a ser una de las principales bazas de los conservadores para defender a su líder. Empresario hotelero con una larga vinculación al Partido Republicano, Sondland fue designado en 2018 como embajador ante la Unión Europea por el propio presidente después de que donara un millón de dólares para los fastos de su investidura. Pero ese mismo embajador se ha convertido ahora en el principal obstáculo en la defensa del republicano. En el más explosivo de los testimonios escuchados hasta ahora en el Congreso, Sondland aseguró que Trump orquestó la campaña para presionar a Ucrania y condicionó la visita a Washington de su presidente al anuncio de una investigación llamada a perjudicar a sus rivales políticos.  

Su testimonio en la cuarta jornada de declaraciones públicas ante el Congreso marca un punto de inflexión en el proceso para forzar la destitución de Trump. Y es que Sondland fue uno de los intermediarios en la campaña de presión lanzada por la Casa Blanca para que Ucrania investigara al candidato demócrata Joe Biden y la supuesta injerencia de Kiev en las elecciones estadounidenses del 2016. Trump y su entorno llevan algún tiempo promoviendo la teoría de que fue Ucrania y no Rusia el país que interfirió en las últimas elecciones. Esa tesis no solo contradice el consenso de las agencias de inteligencia sino que ha sido descrita como "una teoría de la conspiración sin fundamento" por varios de los funcionarios que han testificado en el Congreso.

Diplomacia paralela

Sondland declaró que todas sus gestiones en Ucrania respondieron a las directrices de la Casa Blanca. También las realizadas por el secretario de Energía, Rick Perry, y el enviado especial a Ucrania, Kurt Volker, “los tres amigos” a los que el jefe de gabinete de Trump, Mick Mulvaney, puso al frente de la campaña. “Trabajamos con Rudolph Giuliani en los temas ucranianos bajo la dirección expresa del presidente de EE UU”, afirmó el embajador. Giuliani es el abogado personal de Trump y el hombre que dirigió lo que hasta ahora se había descrito como una diplomacia paralela para presionar a los ucranianos. “No queríamos trabajar con Giuliani”, pero “seguimos las órdenes del presidente”, apostilló Sondland. 

Pero el embajador también desmontó la idea de la diplomacia paralela. Dijo que tanto el secretario de Estado, Mike Pompeo, como el vicepresidente, Mike Pence, estaban completamente al corriente. “Ellos sabían lo que estábamos haciendo y por qué lo estábamos haciendo”, declaró Sondland. “Todo el mundo estaba al tanto. No era un secreto”

Quizás el punto más comprometedor de su testimonio tiene que ver con las medidas que adoptó la Casa Blanca para doblegar las reticencias de los ucranianos a abrir las investigaciones y empantanarse en la política de EE UU. Trump pospuso primero la visita de Volodímir Zelensky a Washington y más tarde congeló durante 55 días los 400 millones de dólares en ayudas militares aprobadas por el Congreso para ayudar a Kiev a defenderse contra las fuerzas prorusas en la guerra del Donbás.

Líderes demócratas 

“Sé que los miembros de este comité han enmarcado frecuentemente complicadas cuestiones en una pregunta sencilla: ¿Hubo un quid pro quo?", dijo refiriéndose a la expresión latina que alude al intercambio de favores y que es la base del delito de soborno. “Respecto a la solicitada llamada con la Casa Blanca y la reunión en la Casa Blanca, la respuesta es sí”. Como dijo después uno de los líderes demócratas en el Congreso esa afirmación respalda directamente las alegaciones de soborno, uno de los delitos que contempla la Constitución para destituir al presidente. Sondland también explicó que, aunque nunca se les explicó por qué se congelaron las ayudas, no tardó en entender que solo se reactivarían si Ucrania “demostraba seriamente su intención” de lanzar las investigaciones exigidas por Trump

Mientras los republicanos trataban de defender a su presidente con más pasión que argumentos en el Congreso, Trump trató de distanciarse de Sondland. “No lo conozco demasiado. Apenas he hablado con él, aunque parece un buen tipo”, dijo desde la Casa Blanca. Y recordó que, en su primera deposición a puerta cerrada, de la que Sondland se retractó más tarde, el embajador sostuvo que el presidente le había asegurado que no hubo quid pro quo. “Eso significa que no hay nada. Caso cerrado”, dijo Trump.