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RELACIONES ENTRE MOSCÚ Y PEKÍN

Putin y Xi constatan una sintonía "sin precedentes" entre Rusia y China

El presidente chino inicia una visita de tres días a Moscú y San Petersburgo donde ya firmó dos declaraciones comunes de cooperación y cerrará acuerdos comerciales y de inversión

Marc Marginedas

El presidente ruso, Vladímir Putn, y su homólogo chino, Xi Jinping, se saludan durante un encuentro en Shangái, en mayo del 2014.

El presidente ruso, Vladímir Putn, y su homólogo chino, Xi Jinping, se saludan durante un encuentro en Shangái, en mayo del 2014. / CARLOS BARRIA (REUTERS)

Hace ya varios años que Rusia y China miden con idéntico rasero los principales contenciosos mundiales. Rechazan lo que califican como "unilateralismo" de Occidente en las relaciones internacionales y estrechan, contra los pronósticos de muchos analistas, la cooperación bilateral, tanto en el ámbito de la política como en el de la economía o incluso en la esfera militar. La visita de Estado de tres días de duración a Rusia que este miércoles ha iniciado el presidente chino ha constituído un paso más en este proceso de acercamiento "sin precedentes" entre ambos gigantes, en palabras empleadas tanto por Vladímir Putin como por Xi Jinping.      

La última muestra de la sintonía chino-rusa se ha producido en las horas previas a la llegada de Xi a Moscú, concretamente en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde ambos países, con derecho a veto en el organismo, impidieron que se condenara al régimen militar de Sudán por la muerte de opositores civiles que se manifestaban en favor de la democracia. Pero tal y como ha destacado Putin durante la declaración posterior a su encuentro bilateral de tres horas de duración en el Kremlin, se extiende a los principales puntos del planeta donde se registran en estos momentos conflictos o fricciones.

Tanto Moscú como Pekín apoyan la "estabilización" de Venezuela, ha dicho el mandatario ruso, una fórmula eufemística de señalar que siguen respaldando al presidente Nicolás Maduro frente a la oposición. Respecto al programa nuclear de Corea del Norte, el presidente ruso ha asegurado que ambas potencias consideran que no existe "alternativa" a una solución pacífica, descalificando cualquier veleidad de Washington de deponer por la fuerza al dictador Kim Jong-un. "Hemos constatado que las posiciones de Rusia y China en los principales problemas mundiales son próximas o, como hablan los diplomáticos, convergen", ha resumido Putin.

En su turno de palabra, Xi ha confrmado lo dicho por su anfitrión, a quien ha llegado a calificar de "amigo cercano", y ha destacado que la cooperación chino-rusa brilla "con nueva luz cada año". Al término del encuentro, ambos mandatarios han firmado dos declaraciones conjuntas, una centrada en el "desarrollo de un partenariado integral" en las relaciones bilaterales y una segunda acerca del "fortalecimiento de la estabilidad estratégica" internacional en la "era moderna".     

Motivos para aunar fuerzas

Motivos para aunar energías no les faltan. Moscú, enfrentada a Occidente debido a la anexión de Crimea, a las guerras de Ucrania y Siria y a las acusaciones de interferencia en los procesos electorales de EEUU y Europa, desde hace tiempo ha vuelto su mirada hacia Pekín, donde ha encontrado comprensión, apoyo político e incluso respaldo financiero y económico con el que afrontar las sanciones impuestas por Washington y Bruselas. China, por su parte, se halla enfrascada en una interminable disputa comercial con Washington de incierta solución, y cualquier aliado es bienvenido.

Durante estas primeras horas de estancia en territorio ruso, Xi Jinping ha sido el invitado de honor de una recepción de gala, seguida de un acto en el teatro Bolshoi de Moscú donde se celebró el 70 aniversario del establecimiento de relaciones entre ambos países. Este jueves, el líder chino se trasladará a San Petersburgo donde será el ponente-estrella del Foro Económico de San Petersburgo, precisamente en un momento en el que los intercambios comerciales entre ambos países progresan a una velocidad inusitada.

China se ha convertido en el principal socio comercial de Rusia, y los intercambios crecieron en el 2018 un 25%, hasta alcanzar la cifra de 108.000 millones de dólares. El país asiático se perfila cada vez más como un mercado alternativo para las exportaciones rusas de hidrocarburos, dada las reticencias de Europa a aumentar su dependencia energética del Kremlin.