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ATAQUE SUPREMACISTA

Nueva Zelanda calla en recuerdo de las 50 víctimas de la masacre

La primera ministra, Jacinda Ardern, asiste a los rezos del viernes transmitidos en directo para toda la nación

Adrián Foncillas

Christchurch recuerda en silencio a las víctimas del ataque contra las mezquitas. / ANTHONY WALLACE (AFP / VÍDEO: EFE)

Nueva Zelanda ha callado para recordar a los 50 musulmanes que murieron acribillados la semana pasada en dos mezquitas de Christchurch. Los dos minutos de silencio concluyeron los rezos del viernes, emitidos en directo para toda la nación. Hubo mensajes de amor, pero también de alerta ante la islamofobia que alimenta masacres como la cometida por un supremacista australiano de 28 años.

La mezquita Al Noor sigue cerrada. Una cinta policial impide el acceso al público mientras en el interior se siguen limpiando los restos de sangre y reparando los impactos de bala. Hasta el parque Hagley, situado frente a ella, se han acercado miles de neozelandeses para participar en los actos de recuerdo. Un muecín ha llamado a la oración de los viernes con cánticos de “Allah Akbar” o “Dios es el más grande”. El imán Gamil Fouda, superviviente del ataque, ha subrayado la evolución experimentada en una semana. “El pasado viernes estuve en la mezquita y vi odio y rabia en los ojos del terrorista. Hoy miro desde el mismo lugar y veo el amor y la compasión en los ojos de miles de neozelandeses y los seres humanos de todo el mundo”, ha afirmado.

El atentado respondió a un caldo de cultivo contra el que todos deberían luchar, ha aclarado Fouda. “Fue el resultado de la retórica anti-musulmana y anti-islámica que llega de algunos líderes políticos, algunos medios de comunicación y otras fuentes. Las acciones de la semana pasada son una prueba y evidencia para todo el mundo de que el terrorismo no tiene color, no tiene raza y no tiene religión”, ha afirmado.

Algunos de los heridos han seguido en sillas de ruedas los rezos. Los fieles musulmanes han ocupado las filas más cercanas al imán mientras el resto se acomodaba atrás.

El velo de la primera ministra

Ahí se encontraba la primera ministra, Jacinda Ardern, con el pañuelo negro sobre su cabeza con el que esta semana ha mostrado su apoyo a la comunidad musulmana. Muchas mujeres han copiado su ejemplo después de que una campaña por internet las animara a mostrar con hijabs su solidaridad. Los neozelandeses han participado en vigilias y danzas hakka. También caminan detrás de los musulmanes en la calle para protegerlos simbólicamente o forman cadenas alrededor de las mezquitas del país.

“De acuerdo al profeta Mahoma, los creyentes en la bondad, compasión y piedad son como un solo cuerpo. Cuando una parte del cuerpo sufre, todo el cuerpo sufre. Nueva Zelanda está con vosotros, todos somos uno”, ha afirmado Ardern.

Los actos han estado protegidos por helicópteros y una fuerte presencia de policías. Estos serán los únicos que podrán llevar armas semiautomáticas cuando el 11 de abril entre en vigor la prohibición anunciada ayer por el Ejecutivo. “Nuestra Historia cambió para siempre; nuestras leyes, también”, defendió.

Entrega de armas

Más de un millar de personas ya han contactado con la policía para entregar sus armas, que serán readquiridas por el Gobierno. La campaña le costará a las arcas públicas unos 138 millones de euros. “Es el precio que tenemos que pagar para mantener seguras nuestra comunidad”, ha explicado la primera ministra.  

El australiano Brenton Tarrant mató a 50 personas de entre tres y 77 años y dejó decenas de heridos en un atentado que emitió en directo por internet. El viernes fueron enterradas 26 víctimas en una misma ceremonia.