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GUERRA POLÍTICA POR LA INMIGRACIÓN

La amenaza de otro cierre de Administración vuelve a planear sobre EEUU

El choque por el número de detenciones de inmigrantes se suma al de los fondos para el muro de México

Trump mantiene la idea de declarar una emergencia nacional o sacar fondos de partidas ya aprobadas

Idoya Noain

Donald Trump, durante su visita a la frontera con México en Río Grande, el 10 de enero del 2019.

Donald Trump, durante su visita a la frontera con México en Río Grande, el 10 de enero del 2019. / AP Evan Vucci

La amenaza de otro cierre parcial de gobierno vuelve a planear con fuerza sobre Estados Unidos. Este lunes se han reactivado las conversaciones entre republicanos y demócratas en el Congreso que se habían roto el fin de semana pero son escasas las perspectivas de que el acuerdo presupuestario se pueda lograr en las próximas horas, cuando debería alcanzarse para asegurarse la tramitación de las cuentas en las cámaras a tiempo para evitar que el sábado empiece un nuevo cierre. Y desde la Casa Blanca, mientras, se sigue apuntalando la posibilidad de que el presidente, Donald Trump, declare una emergencia nacional o busque fondos para el muro en partidas ya aprobadas para asegurarse la financiación del muro.

La obsesión de Trump con lograr 5.700 millones de dólares provocó el histórico cierre reciente, que se prolongó 35 días, colocó al país al borde del caos y provocó unas pérdidas de 11.000 millones además de una situación crítica para 800.000 empleados públicos. Ahora los demócratas y republicanos han llegado a acordar aprovisionar entre 1.200 y 2.000 millones para reparaciones y refuerzos del muro, una cantidad que es incierto que Trump considere suficiente. Pero, además, a las complejas conversaciones se les ha sumado también una agria discusión sobre el número de detenciones de inmigrantes, que los demócratas quieren limitar para evitar excesos de la Administración en las deportaciones.

El plan demócrata limitaría a 16.500 las camas disponibles en ICE, la agencia que ejecuta las detenciones y expulsiones, para poner en esa cifra el tope de arrestos de inmigrantes sin papeles dentro del país, no en la frontera. Su argumento es que se pondría coto así a “crueles” deportaciones de inmigrantes sin historial delictivo criminal y con vidas asentadas dentro del país que la actual Administración ha intensificado.  Trump, sin embargo, ha tratado de retratar la propuesta como una “locura” y ha acusado exageradamente a los demócratas de tratar de dar inmunidad a criminales.

Viaje a El Paso

Vincular a los inmigrantes con el crimen ha sido uno de los ejes centrales del discurso de Trump desde que lanzó su candidatura y en la presidencia. Volvió a hacerlo la semana pasada en el discurso sobre el Estado de la Unión y este lunes se esperaba también que lo hiciera en un mitin organizado en la ciudad fronteriza tejana de El Paso, donde a la misma hora estaba convocada una manifestación alternativa a favor de los inmigrantes en la que iba a participar el congresista Beto O’Rourke, figura en ascenso en el Partido Demócrata.

Trump ha tratado de convertir El Paso en ejemplo de la eficacia del muro. Numerosos análisis y voces locales incluso de republicanos, no obstante, desmontan su argumento. Hasta el alcalde de la ciudad, el republicano Dee Margo, ha denunciado que su ciudad no era, como dijo Trump, una de las más peligrosas antes de la construcción del muro. “La valla cumple una función pero no es la panacea”, ha dicho el primer edil de la ciudad, donde cerca del 80% de la población es latina.

Trump tiene imposible dar marcha atrás en su obsesión con el muro si quiere mantener a una parte fundamental de su base electoral y por eso ha dado instrucciones a su equipo para buscar fondos en otras partidas ya aprobadas o incluso estudiar la declaración de emergencia nacional. Mick Mulvaney, su actual jefe de gabinete, insistía el domingo en que Trump sigue comprometido en construir el muro “con o sin el Congreso".

California y Nuevo México retiran militares de la frontera

El gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom, ha decidido retirar a varios centenares de soldados de la Guardia Nacional desplegados en la frontera y reasignarlos a otras funciones, el mismo paso que adoptó la semana pasada la gobernadora  de Nuevo México, la también demócrata Michelle Lujan Grisham, que hizo viral un vídeo de respuesta a Trump.

En ambos casos los líderes ejecutivos estatales han denunciado que la supuesta “emergencia” de seguridad que alega Trump para desplegar militares no existe. Lujan Grisham habló de “farsa” y Newsom, en un discurso que ofrece este martes y del que se han adelantado extractos, va a afirmar que es “una crisis inventada” y “teatro político”.

Para Trump, sin embargo, el despliegue de militares cumple una función fundamental que podría ser, además, determinante si acaba declarando una emergencia nacional para asegurarse la financiación del muro. Una de las opciones que se baraja para declarar la emergencia sería hacerlo bajo la pretensión de proteger a esas tropas que él mismo ha decidido desplegar en la frontera.