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EL DRAMA MIGRATORIO

La nueva vida de Spider-man

La heroica acción del migrante que se encaramó a un cuarto piso para salvar a un niño de caer al vacío ha cambiado su realidad

Víctor Vargas Llamas

Mamoudou Gassama se encarama a un edificio de viviendas para salvar la vida de un niño en apuros, el pasado mayo, en París.  / EFE VÍDEO (YOUTUBE)

Como buen superhéroe, también preferiría pasar desapercibido, que no le reconocieran por la calle y pudiera mantener el anonimato con el que se movía por las calles de París hasta el pasado mayo. En su caso, pesa más la timidez que la necesidad de preservar su identidad del acecho de un prolífico universo de villanos. No en vano, este personaje no se oculta bajo un glamuroso traje ni es un insigne referente del universo Marvel, por más que todos le conozcan como Spider-man desde que su arrojo salvara la vida de un niño cuando estaba a punto de precipitarse al vacío, colgado de un brazo desde un cuarto piso del humilde barrio de Montreuil.

A falta de sentido arácnido, Mamoudou Gassama se encaramó, impulsado por la valentía y a la solidaridad hasta la baranda a la que se aferraba el pequeño, en un gesto que conmovió al mundo, elevando a la categoría de héroe a quien hasta el momento seguía el guion previsto para quien debe subsistir sin papeles, despojado de expectativas y con la indiferencia de una sociedad sumida en el agitado debate sobre la inmigración. Pero la hazaña obligó a poner los focos sobre Mamoudou y sobre esa realidad incómoda que algunos sectores de la sociedad francesa y de todo Occidente preferirían haber seguido soslayando. La fulgurante escalada de este joven originario de Mali  salvo la vida del menor y cambió la de este héroe por accidente. 

En el poco más de medio año transcurrido desde entonces, Mamoudou accede a numerosas peticiones de selfis cuando le reconocen por la calle. Incluso ha desfilado por los elegantes salones del Elíseo y estrechado la mano del presidente, Emmanuel Macron, quien dio luz verde a que este joven de 22 años obtuviera, ahora sí, la ciudadanía francesa, regularizando una situación que le ha permitido mudarse del albergue en el que vivía a un piso de alquiler. El mandatario también le concedió una medalla por su arrojo y se encargó de que pudiera regresar a su país de origen, a visitar a la familia siete años después de partir en busca de un futuro con más oportunidades. Incluso aceptó aparecer en algunos actos públicos, como cuando recogió un premio humanitario en los Premios Black Entertainment Television, en Los Angeles.

El presidente francés, Emmanuel Macron,  departe con Mamoudou Gassama en el Elíseo, el pasado mayo. / T. CAMUS (EFE)

Bastante menos se sabe del niño rescatado, cuya identidad no se ha desvelado. Apenas que estuvo en peligro por la tremenda negligencia de su padre, que, en ausencia de su mujer --de viaje a la isla francesa de Reunión--, le dejó solo en casa mientras él iba de compras y jugaba una partida de Pokémon Go. La justicia francesa le declaró culpable de descuidar sus responsabilidades y le obligó a completar un curso para ser mejor tutor, según informa la BBC.

Celebridad

La  gesta de Mamoudou ha quedado inmortalizada, no solo por los vídeos de los transeúntes que grabaron su escalada salvadora, sino también por engrosar las estrofas de la canción La araña negra, con la que el cantante Saga Love le rinde tributo, en un tema en el que también se cita a Lassana Bathily, otro héroe para la comunidad inmigrante en Francia después de que pusiera a salvo a sus clientes durante el ataque de un hombre armado a un supermercado kosher a principios del 2015.

Ambos se conocieron tras la acción de Mamoudou, y Lassana le orientó sobre cómo sobrellevar una fama que incomoda a este Spider-man sin traje, pero que ahora sí luce uniforme. Lo hace desde que consiguiera acceder al cuerpo de bomberos de París, al que refuerza desde principios de diciembre como ayudante. Allí tendrá nuevas oportunidades para ponerse al servicio de quienes se encuentren en apuros. "No tuve tiempo de pensar en los pisos que tenía que escalar, ni en el peligro", comentaba hace unas semanas al diario Le Parisien, visiblemente incómodo por no poder recuperar el ansiado anonimato que todo superhéroe requiere.