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VIOLENCIA EN ORIENTE PRÓXIMO

Bombardeos y misiles: la peor espiral de violencia en Gaza desde el 2014

Milicias palestinas lanzan más de 460 proyectiles sobre territorio israelí y causan un muerto y 70 heridos y el Ejército israelí realiza 160 atques en la franja y mata a siete palestinos

Ana Alba

Palestinos caminan en una zona destruida por los ataques aéreos israelís en Khan Yunis, en el sur de Gaza. 

Palestinos caminan en una zona destruida por los ataques aéreos israelís en Khan Yunis, en el sur de Gaza.  / SAID KHATIB (AFP)

Gaza y el sur de Israel han vivido en los dos últimos días la peor espiral de violencia desde la ofensiva israelí del 2014 en la franja. Las milicias palestinas dispararon, desde ayer lunes por la tarde, más de 460 cohetes sobre Israel que causaron un muerto y casi 70 heridos, y el Ejército israelí lanzó al menos 160 bombardeos en Gaza que mataron a 7 milicianos palestinos e hirieron a al menos 20.

Las facciones palestinas han anunciado este martes por la tarde que han aceptado la tregua propuesta por mediadores egipcios con el apoyo de la ONU y fuentes del Gobierno israelí han indicado al diario israelí 'Haaretz' que Israel también se acoge al alto el fuego, aunque "mantiene su derecho a actuar". 

"Han llegado peticiones de Hamás para un alto el fuego a través de cuatro mediadores diferentes (Egipto, ONU, Noruega y Suecia). Israel ha respondido que los hechos en el terreno decidirán" si se cumple o no la tregua, ha señalado un alto cargo israelí.

La respuesta de Israel a la propuesta de tregua refleja la división entre los ministros del Ejecutivo de Binyamin Netanyahu. Tres de los principales, los titulares de Defensa, Justicia y Educación, Avigdor Lieberman, Ayelet Shaked y Naftali Bennett, se oponen a detener los bombardeos en Gaza, dirigidos, según el Ejército israelí, a destruir infraestructura militar del movimiento palestino islámico Hamás, que controla Gaza, y de la Yihad Islámica.

Operación de espionaje israelí

La nueva ola de violencia empezó el domingo por la noche cuando, en medio de la mediación egipcia para conseguir una tregua a largo plazo entre Israel y Hamás, una unidad del Ejército israelí penetró en Gaza para "recopilar información de inteligencia", según un portavoz militar, y fue descubierta por miembros del brazo armado de Hamás, las Brigadas Izzedin al Qasam. Inmediatamente se produjo un tiroteo en el que murieron siete palestinos, entre ellos un comandante del ala militar de Hamás, y un oficial israelí. La unidad militar logró salir de Gaza cubierta por numerosos bombardeos.

Tras una mañana de calma, el lunes las 4.30 de la tarde, las milicias palestinas empezaron a disparar cohetes sobre Israel de forma masiva. Uno de los proyectiles impactó en un edificio de apartamentos de la localidad de Ashkelon, a pocos kilómetros de Gaza, mató a un hombre e hirió a dos mujeres de gravedad. Medios locales informaron de que se trata de un palestino de Hebrón (Cisjordania) y su esposa que vivían en Israel sin documentación.

Desde la tarde del lunes han caído sobre Israel 460 proyectiles de los que el sistema de defensa antiaérea Cúpula de Hierro ha interceptado un centenar. La Estrella de David Roja (Maguen David Adom, equivalente a la Cruz roja) señaló a primera hora de la mañana que había atendido a 53 personas, 23 de ellas heridas por esquirlas de metralla, pequeños fragmentos de cristal, inhalación de humo o accidentes al correr hacia los refugios. Además, 27 personas sufrieron ataques de ansiedad. Otros proyectiles que cayeron en Netivot y Sderot causaron daños significativos y heridas menores a sus ocupantes, además de provocar incendios en el área circundante.

Noche de horror

El Ejército israelí bombardeó 160 puntos en Gaza, entre ellos túneles, supuestos centros de fabricación de armas y lanzaderas de misiles, y desplegó más soldados y tanques en los límites con Gaza, así como baterías adicionales para la defensa antiaérea Cúpula de Hierro.
“Nos dieron instrucciones de permanecer en la habitación de seguridad de nuestras casas. Esta mañana me quería duchar, pero no he podido por miedo a que sonara la sirena de alerta de cohetes", explica Adele Raemer, residente de un kibutz situado en los límites con Gaza.

Diez segundos para refugiarse

Adele dispone de diez segundos entre que suena la sirena y cae el cohete para refugiarse. "Esta no es manera de vivir, pero estoy aquí desde 1975, es mi casa y no me voy a ir", asegura.
"Pongo mi vida en manos de las Fuerzas de Defensa de Israel. Ojalá el Gobierno tome las decisiones correctas para acabar con este problema. La vida en Gaza es insoportable, cuando te ponen contra un muero acabas queriendo hacer cosas que no harías. Estoy segura de que el 95% de los gazatís quiere comida en la mesa y seguridad para sus hijos. Podríamos ser buenos vecinos, como a principios de los 90", afirma.

Al otro lado del muro que separa Gaza del 'kibutz' de Adele, la familia Nasser, de la localidad de Beit Hanun, ha pasado también una noche de pánico. Ha sido horroroso, se oían muchas explosiones a nuestro alrededor. Los niños lo han pasado fatal, llorando y con un miedo terrible", explica el cabeza de familia a este diario.