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TENSIÓN CON UN SOCIO EUROPEO

Italia reta a la UE y mantiene su presupuesto

El Gobierno transalpino fija el déficit en el 2,4% y desoye las advertencias de la Comisíon, del FMI y de su banco central

Rossend Domènech

El vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior italiano, Matteo Salvini. 

El vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior italiano, Matteo Salvini.  / RONALD ZAK (AP)

Contra viento y marea el Gobierno italiano mantiene un déficit del 2,4% en los presupuestos para el 2019, con el objetivo de impulsar una expansión económica tras más de 10 años de depresión y aumento de las desigualdades sociales. En la víspera de que caduque el plazo para “revisionar y corregir” los presupuestos, solicitado a Roma con firmeza y cortesía por la Comisión Europea, bajo amenaza de abrir una cláusula de infracción, el Ejecutivo italiano se reafirma en que hará caso omiso de las advertencias.  No solo de las de la Comisión, sino también las del FMI, del Eurogrupo, de las agencias de calificación de la deuda, de su mismo banco central (Bankitalia), de la Seguridad Social, del Tribunal de Cuentas y de la mayoría de los economistas.

No tocaremos ni una coma de los datos fundamentales de los presupuestos”, ha dicho Matteo Salvini, secretario de la Liga y vicepresidente del Gobierno, personaje tan preponderante que algunos comentaristas le llaman el “verdadero jefe del Ejecutivo”. Ha añadido: “Seguramente escribiremos (a la UE) que aceptamos todos los consejos y sugerencias constructivos, pero no los prejuicios, no las amenazas, no la intervención”.

Ataque a Juncker

Con su lenguaje franco y sin adornos, ha subrayado irónicamente que, a cuantos sugieren cambios presupuestarios,  “faltan solo Derrick y Colombo”. En referencia a “la cartita (de reproche de la UE)”, anunciada por el presidente de la Comisión, Jean-Claude Junker,  ha añadido :“La acepto solo de Papá Noel, que también bebe vino caliente, pero poquito”.

“Para evitar el procedimiento de infracción harían falta unos presupuestos suicidas”, repite en estos días Giovanni Tria, ministro de Economía, bien visto por las instituciones europeas pero impotente frente a la determinación de sus socios de gobierno, la Liga y los indignados del Movimiento 5 Estrellas.

Mayores intereses

Los presupuestos del Gobierno populista italiano prevén un déficit del 2,4% y un crecimiento del 1,5%. La deuda está estable en el 131%. Los tres datos han provocado un primer ensayo de la especulación financiera sobre la deuda soberana de Italia (la prima de riesgo está en torno a los 300 puntos), que ya ha costado a Roma 1.500 millones de euros en cuatro meses, en concepto de mayores intereses, según Bankitalia. La misma institución prevé 5.000 millones por intereses más altos en el 2019 y 9.000 en el 2020.

La Comisión Europea cifra el déficit en un 2,9% y no en el 2,4% previsto por el Gobierno, mientras que para el 2010 prevé un 3,1% contra el 2,1% de Roma. Por su parte, el FMI estima que el crecimieto no será el 1,5% previsto, sino el 1,2% este año, el 1,0% en 2019 y el 0,9% en 2010.

Medidas aplazadas

Mientras, tal vez frente a tantas revisiones contrarias, el Ejecutivo ya ha aplazado al 2019 y 2020 las medidas estrella con las que ganaron las elecciones de marzo. Se trata principalmente de la “renta de ciudadanía” (780 euros mensuales por dos años a quien está en paro o no tiene ningún ingreso) y la reducción de las cinco actuales cuotas fiscales a solamente dos (15% y 20%). Además, el ministro de Economía ha informado de que aún no se ha definido la platea de beneficiarios de las dos medidas, que, de llegarse a aplicar, serán solo graduales.

“La luna de miel se ha terminado”, titulaba a toda página un diario conservador hace unos días, en referencia  a las relaciones entre la Liga y los indignados, unidos por un “contrato” que firmaron al acordar el nuevo Ejecutivo. Según todos los últimos sondeos, la Liga de Salvini ha bajado del 30% de los consensos tras una subida que desde las elecciones y con sus políticas antimigratorias parecía milagrosa. Paralelamente, los indignados han descendido al 27,6%, cinco puntos menos desde las elecciones de marzo.

Temas: Roma Libia Italia