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PACTO SOBRE LA MIGRACIÓN

La República Checa votará si permanece en el pacto migratorio de la ONU

Praga se plantea seguir los pasos de EEUU, Hungría y Austria, mientras que Polonía estudia lo propio

El Periódico

El presidente checo, Milos Zeman, celebra su victoria en los comicios presidenciales en enero del 2018

El presidente checo, Milos Zeman, celebra su victoria en los comicios presidenciales en enero del 2018 / Reuters

El Gobierno checo votará la semana del 12 de noviembre si abandona el Pacto mundial para una migración segura, regular y ordenada. Lo ha asegurado este miércoles un portavoz del Partido Socialdemócrata de la República Checa (CSSD). El acuerdo se tiene que firmar en Marruecos en diciembre. 

El documento plantea 23 objetivos que se marcan la meta de una migración segura, ordenada y regular. Algunos de los puntos más destacados son facilitar las vías para la inmigración regulada, combatir el tráfico de personas, proveer a los migrantes de servicios básicos y evitar siempre que sea posible la detención de migrantes, usándose solo como último recurso. El texto no es vinculante para los países firmantes.

Discrepancias con la ONU

De este tratado ya ha salido Estados Unidos. La portavoz de este país en la ONU, Nikki Haley, afirmó que "el enfoque mundial de la Declaración de Nueva York es incompatible con la soberanía estadounidense". El país norteamericano no ha sido el único reticiente a este pacto global sobre migración. En Europa países como Hungría o Austria ya han asegurado que no lo secundaran y Polonia está estudiando seguir los mismos pasos. 

Austria ya ha confirmado que no firmará  el pacto. El canciller austríaco, Sebastian Kurz, reafirmó que su país no sería partícipe de esta iniciativa de la ONU porque considera que "el derecho a la migración" colisiona con la legislación austríaca. Kurz es del partido demócratacristiano  y gobierna con el apoyo de la extrema derecha, el Partido de la Libertad de Austria. 

Hungría cree que este pacto solo tiene en cuenta los intereses de América Latina, África y pequeños estados insulares. El ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, afirmó que "el Pacto quiere hacer obligatorio para todos los países proveer de toda clase de servicios a los migrantes a lo largo de la ruta, y que esos servicios sean los mismos que ofrecen a sus propios ciudadanos".  Por este motivo el país de los magiares se retiró del pacto, por creer que esta iniciativa perjudicaría a su economía.