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GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO

La aviación de Rusia se une a la ofensiva militar contra Idleb

Tras una pausa de 22 días, los aviones rusos reanudan los bombardeos contra el enclave sirio en manos de los rebeldes

EEUU, Francia y organizaciones internacionales advierten a Moscú que ello pone en peligro sus objetivos a largo plazo

Marc Marginedas

Una niña en frente de un edificio destruido por los aliados de Asad en la provincia de Idlib.

Una niña en frente de un edificio destruido por los aliados de Asad en la provincia de Idlib. / HOUSSAN ABO DABAK (REUTERS)

Todas las advertencias han caído en saco roto. Rusia ha optado por unirse al asalto que el régimen sirio ultima contra la ciudad de Idleb y la provincia homónima, el último territorio en manos de las fuerzas rebeldes. Tras una pausa de 22 días, la aviación rusa ha reanudado los bombardeos contra posiciones insurgentes en esta región, según ha informado desde Londres el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH). 

Fuentes opositoras han asegurado al OSDH que los ataques aéreos rusos se han concentrado en la región de Jisr al Shughour, a unos 30 kilómetros al este de la capital provincial, no lejos de la frontera con Turquía. Precisamente, para el 7 de septiembre está prevista en Teherán una cumbre trilateral entre los líderes de los tres países que estan coordinando sus acciones en Siria -Vladímir Putin por Rusia, Hasán Rohani por Irán y Recep Tayyip Erdogan por Turquía- en la que se debatirá la ofensiva en ciernes.

El propio ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha explicitado el apoyo de su Gobierno a laofensiva militar. En un discurso con motivo del inicio del curso escolar en la Instituto Estatal de Relaciones Internacionales (MGIMO, el dirigente ha respaldado sin cortapisas a su aliado y sus intenciones. "No hay lugar para los terroristas en Siria y el Gobierno sirio tiene pleno derecho a perseguir su aniquilación en su territorio; nadie puede discutir esto", ha proclamado. 

Presiones sobre Moscú

A medida que se aproxima la fecha del ataque, crecen las presiones sobre Moscú para que se mantenga al margen y utilice su influencia sobre sus aliados, el régimen de Damasco e Irán, para que depongan su actitud, aunque sin resultados. En un documento de nueve páginas, el International Crisis Group (ICG) ha prevenido al Kremlin que "pone en riesgo sus objetivos a largo plazo" si apoya "una vasta ofensiva" que inevitablemente degenerará en una crisis humanitaria sin precedentes. 

El desplazamiento de centenares de miles de refugiados "impactará (en la opinión pública ) en los países europeos" y hará prácticamente imposible que Moscú logre que el régimen de Asad sea "relegitimado", ha constatado el ICG. La organización ha recordado que el Kremlin aspira no solo a la "victoria militar" de su aliado, sino también a la participación de la UE "en la reconstrucción del país". Y Bruselas se niega en redondo mientras no exista un plan creíble de transición política. "Los rusos quieren que paguemos (la reconstrucción) pero Siria bajo el control de Asad no es seguro" para el regreso de los reugiados, informó recientemente a Reuters una fuente comunitaria. 

Dirigentes políticos de todo el mundo también han advertido al Kremlin. En un comunicado del ministerio de Exteriores francés, París ha expresado su "preocupación" por las "consecuencias desastrosas" de semejante ataque. Incluso el presidente norteamericano Donald Trump, quien no oculta ya su sintonía con su homólogo ruso, Vladímir Putin, ha criticado la operación en un tuit: "Los rusos y los iranís cometerían un grave error tomando parte en esta potencial tragedia humanitaria".                             

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