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Controversia

Austria expulsará a los imanes financiados desde el extranjero y cerrará siete mezquitas

El gobierno ultraconservador de Sebastian Kurz pretende así luchar contra el "Islam político" y la radicalización

Carles Planas Bou

Sebastian Kurz.

Sebastian Kurz. / ALEX HALADA

Austria ya ha puesto en marcha su lucha contra el “Islam político”. Este viernes el canciller ultraconservador, Sebastian Kurz, ha anunciado que el país expulsará a todos aquellos imanes y clérigos musulmanes que sean financiado con fondos extranjeros. "Las sociedades paralelas y las tendencias de radicalización no tienen cabida en nuestro país", ha asegurado.

Esta medida podría afectar a hasta 60 imanes vinculados con grupos radicales en Turquía y sus familias, lo que supondría la expulsión de hasta 150 personas, según ha precisado el ministro del Interior, Herbert Kickl, del ultraderechista Partido por la Libertad (FPÖ). En dos de esos casos ya es seguro que los imanes han violado la prohibición de la financiación internacional, por lo que serán expulsados de Austria.

En la república transalpina se contabilizan actualmente unos 260 clérigos musulmanes. Las autoridades han puesto el foco en 60 de ellos pero la medida podría ampliarse. "Solo estamos empezando", ha remarcado el vicecanciller y líder del FPÖ, Heinz-Christian Strachepolítico marcado por una juventud nazi. La expulsión se basa también en la Ley Islámica del 2015, por la que se solicitó una actitud positiva de la comunidad musulmana frente al Estado y la sociedad austríaca.

CIERRE DE MEZQUITAS

Como prometió en una ajetreada campaña marcada claramente por la islamofobia, Kurz también ha señalado que el Gobierno procederá a cerrar hasta siete mezquitas, cuatro de las cuales están ubicadas en la capital, Viena. Una de esas, situada en la Antonsplatz vienesa, estaba operada por los Lobos Grises, una organización de jóvenes de extrema derecha turca asociada al Movimiento de Acción Nacionalista (MHP), partido aliado del presidente turco Recep Tayyip Erdogan.

Este viernes Kurz aseguró también que su decisión llega después de que la autoridad de asuntos religiosos investigase las imágenes difundidas en las que se veía a niños vestidos de soldado y recreando una importante batalla turca de la primera guerra mundial en diversas mezquitas austriacas respaldadas financieramente por Ankara. El vídeo se convirtió en un escándalo en Austria.

ERDOGAN EXPLOTA

La reacción en Ankara no se ha hecho esperar. A través de su portavoz, Ibrahim Kalin, Erdogan ha asegurado que la decisión de Viena tiene una “carga ideológica” y que responde a la “oleada de islamofobia, racismo y discriminación que atraviesa Austria”. En su cuenta de Twitter el representante turco también ha espetado que el cierre de mezquitas y la expulsión de imanes supone un “ataque contra las comunidades musulmanas para hacer dinero” que atenta contra la “ética de la coexistencia”.

Hasta 40 de los imanes que ahora podrían ser expulsados por el gobierno austríaco forman parte de la Unión Turco-islámica por la Cooperación Social y Cultural de Austria (ATIB), un ente con más de 100.000 miembros al que este viernes el diario ‘Oberösterreichische Nachrichten’ acusaba de ser “el brazo extendido de Erdogan en Austria”. Financiada por el gobierno otomano, la mayor asociación musulmana del país hace años que está bajo la lupa por promover el nacionalismo turco en las mezquitas, algo que disgustó a sus miembros árabes, e incluso fue acusada de espiar a ciudadanos turcos residentes en Austria por órdenes del presidente.

El ministro de educación, Gernot Blümel, ha asegurado que para impulsar estas medidas el gobierno ultraconservador ha trabajado de la mano de la comunidad religiosa islámica para combatir a las bolsas de salafismo del país.

GIRO A LA DERECHA

Con esta última medida el gobierno austríaco sigue escenificando que la inmigración, la religión musulmana y la seguridad siguen estando en el centro de su debate político. Reunido en Múnich junto a los otros miembros del Partido Popular Europeo (PPE), este mismo jueves Kurz pidió de nuevo reforzar las fronteras externas de la Unión Europea (UE) y establecer ahí los puntos de gestión de las solicitudes de asilo para que se más fácil expulsar a aquellos a quienes no se les conceda, algo que podría violar la Convención de Dublín. "La inmigración incontrolada a la UE y la protección nula de las fronteras exteriores es el principio del fin de la Europa sin fronteras interiores”, apuntó.

Esta próxima semana el joven canciller se reunirá en Berlín con el polémico embajador estadounidense en AlemaniaRichard Grenell, quien puso a Kurz como referencia al asegurar que trabajaría para “empoderar” a los partidos ultraconservadores y antiestablishment del continente.

Temas: Austria