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ELECCIONES EN AUSTRIA

Heinz-Christian Strache: Un político con pasado neonazi

El carismático e incendiario Heinz-Christian Strache ha llevado al FPÖ a la cima política en Austria normalizando un discurso chovinista e islamófobo

Carles Planas Bou

Heinz-Christian Strache, el líder del ultraderechista FPO.

Heinz-Christian Strache, el líder del ultraderechista FPO. / ALEX HALADA / AFP

Botas negras, ropa de camuflaje militar y un fusil entre sus manos. Es fin de año de 1989 y un grupo de austríacos se reúne con antorchas en la ciudad alemana de Fulda, cerca de la frontera comunista. Los jóvenes, miembros de una organización que se refleja en las Juventudes Hitlerianas y que será prohibida en 1994, terminan detenidos por la policía. 28 años más tarde y habiendo llevado al Partido de la Libertad (FPÖ) a coronarse como segunda fuerza del país, uno de esos chicos, Heinz-Christian Strache, aspira a entrar en el gobierno y convertirse en vicecanciller de Austria. Un éxito indiscutible que también le llevará a ser el primer político europeo con un pasado neonazi que asume el poder desde el final de la Segunda Guerra Mundial. 

A sus 48 años, el carismático líder del FPÖ ha conseguido llevar a la formación islamófoba a sus mejores resultados desde 1999. Su retórica incendiaria, sus políticas reaccionarias e incluso su pasado como militante en grupos de extrema derecha causarían estragos en otros países, pero no en Austria. Desde hace dos décadas, el FPÖ se ha instalado en el tablero político nacional como una alternativa más. La normalización de ese discurso radical es uno de sus grandes éxitos al frente de la formación.

Strache es el líder político más buscado por los austríacos en Google, pero ¿quién es? Tras siete años militando en grupúsculos extremistas, en 1991 vio en el FPÖ de su natal Viena una manera para plasmar sus ideales en política. Creció bajo el auspicio de Jörg Haider, ‘enfant terrible’ del ultranacionalismo xenófobo austríaco. A pesar de ser su mentor, Strache no dudó en presentarse para liderar el partido en 2005, cuando el paso por el gobierno había mermado la credibilidad del partido y despertado fuertes peleas de ego internas. Su apuesta triunfó.

ISLAMOFOBIA Y ANTIESTABLISHMENT

La crisis de legitimidad del bipartidismo le marcó el camino. Tras salvar al FPÖ de un futuro sin Haider, su discurso antiinmigración escaló hasta alzarse en 2013 con el 20,51% de los votos. “Con Strache se ha llegado a un racismo más explícito y sin complejos”, asegura Karin Liebhart, politóloga de la Universidad de Viena.

La crisis de los refugiados fue un regalo ideal para que el FPÖ explotase su discurso contra la llamada “islamización de Occidente”. La apertura de puertas de Viena fue apoyada por la ciudadanía pero cuando salieron a flote los primeros casos de criminalidad la extrema derecha capitalizó el temor y el descontento ciudadano. Desde la oposición, Strache ha marcado desde entonces la agenda política, girando el país a la derecha.

Ambicioso y mediático, Strache ha hecho gala de un discurso chovinista, entregado a exabruptos racistas, que explota el miedo de los austríacos a perder su bienestar culpando a extranjeros y las élites políticas. Ahora, consciente de que no le hace falta el tono ultra para condicionar a sus rivales, ha mantenido un estilo sobrio e incluso simpático en los debates electorales. Mientras tanto, un miembro regional del partido fue suspendido la semana pasada por hacer el saludo romano al grito de “Heil Hitler!”. Como ya ocurrió entre 1999 y 2006, el FPÖ apunta a volver al gobierno. Entonces, una Unión Europea disgustada con los resultados impuso sanciones a Austria. Hoy, eso no se repetirá.