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CITA EN WASHINGTON

Macron y Trump muestran su complicidad en la Casa Blanca

El presidente francés empieza una visita a Washington en la que se reunirá con su buen "amigo" y homólogo estadounidense

Irene Casado Sánchez

El presidente francés intenta mediar en las relaciones entre EEUU y la Unión Europea. / ATLAS VÍDEO

Nueve meses después de compartir una cena “entre amigos” en la Torre Eiffel, el pasado 14 de julio, Emmanuel Macron y Donald Trump se han dado cita en Washington. Y nada más llegar, ambos mandatarios ya han mostrado su complicidad. Acogido con entusiasmo por Trump a su llegada, Macron visitó junto a él el despacho Oval.

En una atmósfera relajada, el presidente de EEUU le mostró al francés el famoso 'Resolute Desk', el escritorio empleado por los mandatarios estadounidenses.

Acompañados por sus esposas, Brigitte Macron y Melania Trump, los dos líderes, con 30 años de diferencia, fueron a los jardines de la Casa Blanca. Allí, cada uno con una pala dorada en la mano, arrojaron un puñado de tierra sobre las raíces de un roble joven que provenía de un bosque del norte de Francia donde murieron más de 2.000 marines estadounidenses durante la Gran Guerra.

Luego, ambos matrimonios volaron en helicóptero a Mount Vernon, hogar del primer presidente de Estados Unidos, George Washington, para una cena privada.

"Nosotros, los Estados Unidos y Francia, tenemos una responsabilidad especial (...), somos los garantes del multilateralismo contemporáneo. Tenemos muchas decisiones que tomar", lanzó el presidente francés a su llegada, en un breve discurso en inglés.

En este desplazamiento de tres días, Macron abordará temas tan espinosos como Irán, Siria o el conflicto comercial entre la Administración estadounidense y la Unión Europea. Si bien ambos mandatarios se vanaglorian de su “amistad”, este encuentro podría ser una prueba de fuego para su buen entendimiento. Especialmente en lo que concierne a la supervivencia del acuerdo nuclear con Irán firmado en el 2015.

El pasado mes de octubre, Donald Trump, quien nunca ha escondido su hostilidad frente a este “acuerdo horrible”, se negó a refrendar y prorrogar la retirada de las sanciones contra Teherán. En este contexto, el mandatario estadounidense instaba a sus aliados europeos a endurecer las medidas destinadas a limitar el programa balístico iraní y su influencia en la región, bajo la amenaza de retirar a Estados Unidos del acuerdo el próximo 12 de mayo.

Calmar inquietudes

Macron tratará de convencer a su homólogo para permanecer en el marco de dicho pacto proponiendo un acuerdo suplementario que calme sus inquietudes. “¿Este acuerdo es perfecto? No (…) Pero en el plano nuclear, ¿cuál es la mejor alternativa? No la veo. No tengo ningún plan B nuclear con respecto a Irán”, señalaba Macron en una entrevista concedida a Fox News, cadena predilecta de Trump, en la antesala de su visita oficial. Sin plan B, parece que el mandatario francés tratará de valerse de sus buenas relaciones para evitar el fin de este acuerdo histórico, hoy más frágil que nunca tras el anuncio de Irán, el pasado sábado, de retomar “vigorosamente” el enriquecimiento de uranio si Trump cumple con su amenaza. 

La estrategia a seguir en Siria será, sin duda, otro de los puntos a tratar entre ambos líderes. Tras el ataque conjunto llevado a cabo por Estados Unidos, Francia y Reino Unido contra "las capacidades de armamento químico" de Asad, el pasado 14 de abril, Macron presumía de haber convencido a Trump para que “permaneciera más tiempo” en Siria. Un propósito desmentido por la Administración estadounidense, que reiteraba la intención de su presidente de retirar sus tropas lo más rápido posible del territorio sirio.

Durante su intervención en Fox News, Macron subrayaba la importancia de un compromiso a largo plazo de Estados Unidos en Siria: “Si nosotros nos vamos definitiva y completamente (...) le dejaremos el espacio al régimen iraní y a Bashar al Asad, quienes prepararán la próxima guerra y alimentarán un nuevo terrorismo (…) Incluso después de la guerra con el Estado Islámico, Estados Unidos, Francia, nuestros aliados, e incluso Rusia y Turquía, jugarán un rol importante para crear esta nueva Siria". Argumentos con los que tratará de convencer a su homólogo para conservar los cerca de 2.000 soldados estadounidenses que se encuentran desplegados a día de hoy en el país. 

Para Trump será la primera visita de Estado que organiza para un líder extranjero en más de un año de mandato. En la Casa Blanca, hay ganas de devolver a Macron el tratamiento real que concedió a Trump durante la visita a la capital francesa en julio del año pasado. El lunes por la noche los dos matrimonios cenarán en privado en Mount Vernon, la residencia de George Washington, una cita que servirá para recordar el decisivo apoyo prestado por Francia durante la guerra de la Independencia estadounidense, informa desde Washington Ricardo Mir de Francia. El martes habrá cena de Estado en la Casa Blanca y ante 150 invitados, entre los que solo hay un congresista demócrata. Entre medio se han organizado reuniones al más alto nivel, conferencia de prensa conjunta y actos para las primeras damas. El plato fuerte de la visita se producirá el miércoles, cuando Macron ofrezca un discurso ante las dos cámaras del Congreso, exactamente 58 años después de que Charles De Gaulle hiciera lo propio un 25 de abril de 1960. 

Interlocutor por excelencia

Más allá de los conflictos internacionales, aparece un tercer punto de discordia: el aumento de las tarifas arancelarias del acero (25%) y del aluminio (10%) de las que la Unión Europea está exenta de manera provisional hasta el próximo día 1 de mayo. A este respecto, Macron, quien se ha convertido en el interlocutor por excelencia entre EEUU y Europa, recordó a su homólogo que “no se puede hacer una guerra comercial con tus aliados. Es demasiado complicado. Si haces la guerra contra todos, haces la guerra comercial contra China y contra la Unión Europea, la guerra en Siria, la guerra contra Irán (…) no funciona. Necesitas aliados”.

Así, a pesar de sus diferencias, Macron tratará de limar asperezas valiéndose no solo de sus argumentos, sino también de la “relación muy especial” que une a ambos líderes. “Probablemente seamos los rebeldes de cada uno de nuestros sistemas”, subrayaba el presidente francés haciendo referencia a sus respectivas victorias electorales. Victorias que pocos vaticinaron y que se han traducido en una etiqueta común: “outsiders”, quizá resida aquí la sintonía que, hasta ahora, parece reinar entre dos mandatarios que, a primera vista, defienden visiones antagónicas del mundo.