30 oct 2020

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LIBERTAD DE EXPRESIÓN

La justicia prohíbe Telegram en Rusia

El Gobierno ruso exigía a este popular y confidencial servicio de mensajería que proporcionara a los servicios secretos los códigos de cifrado

Uno de los fundadores, un ciudadano ruso exiliado, promete idear métodos que no requieren de la intervención del usuario para sortear el veto

Marc Marginedas

Logo de Telegram.

Logo de Telegram.

Un tribunal de Moscú ha ordenado prohibir en territorio ruso el servicio de mensajería instantáneo Telegram, uno de los más populares y confidenciales del mundo. Sus fundadores, Nikolái y Pável Durov, dos hermanos rusos, se negaban a entregar a los servicios secretos rusos los códigos de cifrado, lo que les concedería el acceso a los mensajes de los clientes.

Nada más conocerse la decisión de la jueza Yulia Smolina, Roskomnadzor, el ente regulador de las comunicaciones en Rusia, ha informado que la decisión sería puesta en práctica a partir del próximo lunes 16 de abril. La vista judicial se desarrolló sin la presencia física de representantes de Telegram, que habían calificado de "farsa" el proceso. Según el abogado del servicio de mensajería encausado, Pável Tchikov, la decisión judicial demuestra "una vez más que la justicia solo sirve a los intereses del poder".

Amnistía Internacional, por su parte, ha criticado "el nuevo ataque contra la libertad de expresión en internet" por parte del Gobierno ruso. La red social LinkednIn permanece también bloqueada en Rusia desde el 2016 debido a la negativa de sus responsables a almacenar datos en Rusia.  

Los creadores de Telegram, que desde el 2014 no residen en Rusia debido a las presiones de las fuerzas de seguridad sobre la utilización, por parte de grupos de la oposición, de otra de las redes sociales creadas por ellos -VKontakte, una suerte de Facebook muy popular en Rusia y en los países exsoviéticos-  se disponen a combatir la prohibición rusa, y no solo en los tribunales. En su canal de Telegram, Pável Durov ha escrito: "la confidencialidad no se vende, y los derechos humanos no deben verse amenazados por el miedo o la avaricia".

Durov pidió no desinstalar la aplicación, ya que su compañía pretende idear métodos para sortear el veto judicial sin que se requiera la intervención del usuario. "Recurriremos a métodos integrados que no necesitan ninguna acción por parte de los clientes para evitar los bloqueos", ha explicado el creador de Telegram.   

Reacción del Kremlin

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha señalado que en ningún caso se trata de una operación contra Telegram. "Existen disposiciones legislativas que exigen proporcionar una serie de detalles; desgraciadamente, no se ha encontrado un consenso", ha justificado.

El Gobierno ruso, al igual que los de otros países, sostiene que la confidencialidad de Telegram permite a los grupos extremistas intercambiar información sin posibilidad de ser monitorizada por las Fuerzas de Seguridad, lo que les concede una gran ventaja. Sin embargo, Telegram es uno de los métodos de comunicación preferidos por la oposición rusa, en particular por el bloguero Alekséi Navalny y sus seguidores, en especial durante las recientes y multitudinarias manifestaciones no autorizadas contra la corrupción.