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ALTA TENSIÓN

Los partidarios de Lula presionan para sacarlo de la cárcel

El Tribunal Supremo de Brasil volverá a debatir el caso el miércoles

El expresidente y favorito en las próximas elecciones no renuncia por ahora a su candidatura

Abel Gilbert

Lula, a su salida de la sede del sindicato metalúrgico de Sao Paulo camino del aeropuerto para ser trasladado a la cárcel, el sábado.

Lula, a su salida de la sede del sindicato metalúrgico de Sao Paulo camino del aeropuerto para ser trasladado a la cárcel, el sábado. / AFP / JEFFERSON COPPOLA VEJA

“Nuestra vigilia no tendrá fin, mientras Lula esté aquí nos quedaremos para luchar por su libertad”, dijo Gleisi Hoffmann, la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), a su militancia y a todo Brasil. Ella habló desde Curitiba, en el sureño estado de Paraná, donde el exmandatario ha comenzado a cumplir una sentencia de 12 años que despierta emociones encontradas entre los brasileños. La Fuerza Aérea (FAB) confirmó la veracidad de los audios divulgados con la voz de un operador de vuelo que se comunica con el piloto que transportaba a Lula de Sao Paulo a Curitiba. “Llévalo y no lo traigas nunca más”, se escucha en una grabación. “Arroja esa basura por la ventana”, dicen en otra.

Las expresiones de odio comienzan a incomodar a algunos sectores moderados, entre otras cosas porque intuyen que semejante aversión a la figura del favorito de las elecciones del 7 de octubre, sacado de campaña con la orden de arresto dispuesta por el polémico juez Sergio Moro, puede provocar el efecto contrario en parte de la sociedad. “Con este antilulismo es difícil no ser lulista”, advirtió Gregorio Duvivier en las páginas de 'Folha', el influyente diario paulista, de escasa simpatía para con el primer jefe de Estado de ese país que cumple una condena por un delito común (prestación de favores a una constructora) que no pudo ser fehacientemente probado.

15 metros cuadrados

El fundador del PT se encuentra en una celda del cuarto piso de la Superintendencia de la Policía Federal que tiene 15 metros cuadrados, ducha, sanitario y una ventana que da al patio interior. El régimen de reclusión le impide mantener contacto con los otros 20 detenidos. Solo puede salir al patio dos horas diarias y recibir una visita semanal de los familiares directos. La defensa ha solicitado a las autoridades penitenciarias que autoricen una visita a Lula de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados y los gobernadores del PT.

Pero además, los abogados y el propio PT redoblarán en estas horas las presiones para que el Supremo Tribunal Federal (STF) debata otra vez y con carácter urgente si un condenado en segunda instancia como Lula debe estar en prisión o esperar afuera la sentencia firme de la causa que se le sigue. Marco Aurelio Mello, uno de los magistrados del STF, no parece ser indiferente al revuelo que provoca la estancia de Lula entre rejas y ha considerad que es un “deber” llevar el caso al plenario de la máxima instancia jurídica del próximo miércoles.

Dispuesto a mantener la candidatura

Mientras se espera esa discusión, la imagen del ex tornero mecánico cargado en andas por sus simpatizantes en la periferia paulista se propaga en las redes sociales como el documento que testimonia su victoria a pesar de un traspié que se supone temporal. El video de Lula conocido después de su entrada a la cárcel en el que acusa a Moro de “tener una mente enferma” y estar al servicio de una “payasada” urdida por el pulpo mediático Globo tiene el mismo efecto. “La prisa y el ímpetu del juez ayudaron a Lula a transformar la medida que representaría el triunfo de la justicia 'para todos` en un acto político de gran fuerza simbólica, juntando las puntas de su historia contra los que intentaron decretar su muerte política y la del proyecto que él ha encarnado”, señala Tereza Cruvinel, columnista de Jornal do Brasil.

Lula ha avisado de que no renuncia por ahora a su candidatura. El PT se divide por estas horas entre los que quieren radicalizar las acciones para sacar al exmandatario de su celda y los que consideran que es momento de empezar a diseñar un “plan B” en caso de que se frustre esa aspiración. En principio, lo que se buscará es la unión de todas las fuerzas de izquierda.

Temas: Brasil

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