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CONFLICTO EN EL MEDITERRÁNEO

Open Arms teme que la retención del barco en un puerto siciliano se alargue

Tres miembros de la oenegé siguen en Sicilia a la espera de que el juez aclare si pide penas de prisión por fomentar la inmigración clandestina

El fundador de la entidad, Òscar Camps, se queja del papel de Italia y advierte de que pretenden bloquear el trabajo de organizaciones como la suya

Cristina Buesa

Italia detiene el barco de Proactiva Open Arms acusándolo de promover la inmigración. / ZML

Open Arms molesta. El trabajo ingente que lleva a cabo la oenegé catalana que rescata inmigrantes en el Mediterráneo desde hace un año y medio incomoda. Fastidia a las autoridades europeas, a las italianas especialmente, a las libias. Por esta razón, ha explicado su fundador, Òscar Camps, el último incidente vivido este fin de semana en aguas internacionales costará de resolver. La entidad teme que la inmovilización de su barco en un puerto de Sicilia se alargue.

La embarcación está retenida desde el domingo en Pozzallo. Fue allí donde pudieron desembarcar a las 216 personas, la mayoría de origen eritreo, que habían rescatado de un naufragio seguro el jueves. Les salvaron de ahogarse en el mar o, tal vez peor, de quedar en manos de la jurisdicción de Libia, que actualmente retiene más de 20.000 personas, según Amnistía Internacional, acusadas únicamente de lanzarse al Mediterráneo para buscar una oportunidad en Europa.

Un trabajo impecable

Pero, lejos de amedrentarse, Camps ha confirmado que seguirán firmes. "Nuestro trabajo es impecable", ha defendido y, por si alguien lo dudaba, ha advertido que continuarán fletando barcos, organizando voluntariosrescatando personas, exigiendo soluciones, sonrojando a los gobiernos. El responsable de la entidad, en una rueda de prensa organizada en el puerto de Barcelona junto a otro de sus buques, ha advertido de que la voluntad desde hace un tiempo es "bloquear" el trabajo que llevan a cabo.

La única sombra de preocupación en las palabras de Camps ha sido sobre los tres miembros de su organización que se enfrentan a la acusación de fomentar la inmigración ilegal y obtener beneficio por ello. Y de hacerlo de forma organizada. El fiscal de Catania les atribuye unos presuntos delitos que, de confirmarse, supondrían penas de 4 a 12 años de prisión. Open Arms está a la espera de que el juez aclare si comparte el criterio del ministerio público.

Regreso de la tripulación

Las acusaciones son contra la coordinadora de la misión, Anabel Marcos; el capitán del barco, Marc Reig, y el coordinador de la misión. Estos tres miembros de la organización permanecerán en la ciudad italiana a la espera de la resolución del juez, mientras el resto de la tripulación, un total de 19 personas, irán regresando progresivamente a Catalunya.

La abogada que les asiste de la organización, Emmanuela Lo Faro, ha denunciado que el procedimiento no ha sido el correcto. Aunque ella misma se puso en contacto con las autoridades judiciales para conocer cómo se estaba tomando declaración a los tres responsables de la misión, estos le respondieron que no era necesaria su presencia. Ahora, una vez ha trascendido el supuesto delito que se les atribuye, se ha visto la gravedad.

Otro buque bloqueado

Por eso ha pedido que se invaliden las explicaciones que dieron los tres el domingo. "Entregaremos toda la información que sea necesaria, las grabaciones de lo ocurrido, lo que haga falta", ha subrayado Òscar Camps para demostrar la voluntad de colaboración de la oenegé con la justicia italiana. Pero ha expresado sus dudas de que ese gesto sirva para que levanten el bloqueo, ya que en agosto del año pasado ocurrió un hecho similar con el barco Iuventa de la organización alemana Jugend Rettent y este sigue inmovilizado.

"A la fiscalía le costará mucho demostrar lo que dice y esto va mucho más allá", ha interpretado para a continuación avisar de que irán "tan lejos como sea necesario", ha proseguido. Para ello cuentan con el apoyo de centenares de personas, sean socios o voluntarios, a pesar de que ha encajado que en los últimos tiempos han descendido las donaciones y la situación económica no es la mejor.

El mundo al revés

A esos anónimos, no obstante, se suman nombres y apellidos de calado. Algunos en representación de la administración donde están, como el de la alcaldesa Ada Colau, que en nombre del Ayuntamiento de Barcelona ha reiterado el apoyo a Open Arms, compareciendo junto a Camps en el puerto. "Toda Europa naufraga en el Mediterráneo con esta actuación", se ha quejado Colau, que ha afeado a los gobiernos europeos que no hagan el trabajo que les corresponde y protejan a las personas, en vez de criminalizar a entidades como la catalana.

A su lado estaban también el periodista Jordi Évole ("Es el mundo al revés: estas organizaciones nos están salvando la cara", ha interpretado) que, igual que el jugador de baloncesto Jordi Villacampa, participaron en sendas misiones en el Mediterráneo rescatando a decenas de personas. Y el cantante Joan Manel Serrat que mostró su solidaridad con una entidad que molesta.

La Comisión Europea se desentiende

La Comisión Europea está al tanto del incidente ocurrido el pasado viernes con el barco de la ONG catalana Proactiva Open Arms pero ha eludido condenar la actuación de los guardacostas libios, la inmovilización del barco en Sicilia por parte de las autoridades italianas o la acusación de Italia contra la oenegé de favorecer la inmigración clandestina y la asociación criminal. “De acuerdo con lo que entendemos, las guardacostas libios actuaban en sus aguas territoriales y no tenemos comentarios que añadir en este momento”, se ha limitado a señalar la portavoz de inmigración, Natasha Bertaud.

El Ejecutivo comunitario tuvo conocimiento del “incidente” el viernes pasado. Desde entonces, ha explicado la portavoz, están en contacto con las autoridades italianas e incluso el comisario de Inmigración, Dimitrios Avramopoulos, llegó a hablar por teléfono con el ministro italiano Marco Minitti. Es más, en Bruselas insisten en que se trata de un asunto competencia exclusiva del Gobierno italiano y confían en que seguirán gestionando la situación.

La Comisión Europea parte de la base de que si ha habido un incidente es porque no se ha seguido el código de conducta adoptado el año pasado por las autoridades italianas para enmarcar el trabajo de las oenegés que ayudan en el Mediterráneo en las operaciones de salvamento de inmigrantes, aunque ha evitado culpar a la oenegé catalana. “Pedimos a todas las partes en el futuro que respeten no solo el derecho internacional, sino también este código de conducta”, ha instado Bertaud.

¿Aguas internacionales o libias?

Según la información que ha trascendido hasta ahora, las autoridades italianas notificaron a los guardacostas libios, tunecinos, malteses y a la oenegé Proactiva Open Arms de la existencia de una embarcación en dificultades el viernes por la mañana. Los guardacostas libios, según fuentes comunitarias, respondieron que se hacían cargo de la situación, por producirse en sus aguas territoriales, y los italianos informaron al resto de que los libios asumían el rescate.

Aún así, explican las mismas fuentes, Proactiva Open Arms decidió rescatar a los dos centenares de inmigrantes, lo que derivó en un incidente de seguridad que obligó a la oenegé a pedir protección a España, que a su vez tuvo que solicitar permiso a Italia para desembarcar a los inmigrantes. Se trata del primer incidente de estas características desde que Italia adoptó el código de conducta.

España pide aclaraciones

Las autoridades españolas, según ha explicado el ministro de Exteriores Alfonso Dastis también siguen muy de cerca el caso a través del consulado en Nápoles y el cónsul honorario en Catania, que están en contacto con el capitán del barco y con los responsables de la oenegé. “Lo que queremos es aclarar la situación, que cada uno en esa situación se atenga a las obligaciones que le incumben en virtud del derecho internacional y el derecho comunitario. Cuando aclaremos la situación ya veremos quién es responsable de qué”, ha avisado.

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