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ELECCIONES ITALIANAS

Una Italia muy fragmentada va a las urnas en medio de una gran incertidumbre

Los sondeos indican que ningún partido o coalición logrará el 40% de los votos necesarios para gobernar

Rossend Domènech

Berlusconi, a su llegada a un hotel de Nápoles, este sábado 3 de marzo.

Berlusconi, a su llegada a un hotel de Nápoles, este sábado 3 de marzo. / EFE / CIRO FUSCO

Este domingo 46 millones de italianos que, con los residentes en el extranjero suman más de 50 millones, acuden a las urnas para renovar el Parlamento (630 diputados y 315 senadores), aunque hasta dentro de aproximadamente unos dos meses los electores no sabrán quien les gobernará en los próximos cinco años.

La razón es que, según los sondeos que no se pueden publicar en Italia, ningún partido o coalición conseguirá el 40% de los votos, necesarios para gobernar, aunque, como demuestran las últimas elecciones en Francia, España, Alemania y en el referéndum del 'brexit', los sondeos no siempre aciertan.

De manera que, solo muy entrada la primavera podría instalarse en el Palazzo Chigo --la Moncloa de Italia y antiguamente morada de un cardenal--, una coalición de centroderecha, que cuenta con un peso pesado como la xenófoba y antieuropísta Liga (antes Liga Norte). O podrían acceder finalmente a la cabina de mando los inexpertos pero indignados por como van las cosas, del Movimiento 5 Estrellas (M5S), que también se las traen contra Europa. O podría vencer de nuevo –sería un milagro, según los sondeos-- el centroizquierda: en un país donde los conservadores son mayoría, votar a la izquierda en este momento significa paradójicamente estabilidad, al contrario de lo que ofrecen las derechas y los indignados.

Los indecisos

La incertidumbre de los resultados depende en parte pero no exclusivamente de los indecisos, entre un 30% y un 35%. "Una parte de ellos decide el voto mientras camina hacia el colegio electoral", explican los centros de análisis. La ley electoral resulta muy enrevesada, si se compara con las de otros países de la Unión Europea (UE). La aprobaron todos los partidos, menos el M5S, porque precisamente parece diseñada para impedir que éstos puedan vencer. Es por ello que el escrutinio probablemente dará una victoria en votos a los indignados, una casi victoria en escaños al centroderecha y lo mismo al centroizquierda. Pero dado que ninguno alcanzaría el 40%, los partidos y coaliciones tendrán que negociar.

El árbitro será el presidente de la República, Sergio Mattarella, a quien la Constitución le marca los pasos a seguir. Pero tampoco podrá ignorar la presión en favor de la estabilidad política que ejercen las instancias internacionales (UE, BCE, FMI....). Si las opiniones expresadas estos días por los inversores de Wall Street, la City de Londres o la bolsa de Milán se pudieran resumir en una fórmula política, sería la de que los partidos italianos formen una gran coalición. Pero eso es precisamente lo que todos los partidos y coaliciones han rechazado solemnemente ante los electores. Aunque no siendo "la política una ciencia exacta", como dijo Otto von Bismark, los adversarios podrían ponerse igualmente de acuerdo para apoyar por un tiempo al actual Ejecutivo de Paolo Gentiloni, mientras el Parlamento elabora otra ley electoral y se convocan nuevos comicios.

Sea como sea, a partir de mañana Italia no será la misma que surgió de la segunda guerra mundial y prosiguió fundamentalmente con los mismos equilibrios políticos hasta hoy. Los analistas coinciden en afirmar que las derechas han sabido cabalgar la globalización y el aumento de las desigualdades que ha conllevado. También ha propiciado el miedo a la falsa "invasión" de inmigrantes, creando en consecuencia una "incertidumbre sobre el futuro" y atribuyendo todo ello a la UE. "La protesta y el desencanto" se han instalado electoralmente en Italia, escribió Mario Calabresi, director de 'La Stampa'.

Steve Bannon en Roma

Estos días está en Roma Steve Bannon, artífice de la campaña electoral de Donald Trump --y después defenestrado-- y exdirector del portal 'Breitbart', que representa a la derecha más radical de EEUU. "Vigila" el voto, explica sus interlocutores, sin aclarar qué significa la expresión, aunque ha hablado por teléfono y quizás se vea con Matteo Salvini, líder de la xenófoba Liga. "Está muy interesado en quién se opone a lo considerado políticamente correcto", ha explicado Salvini.

El exprimer ministro francés Manuel Valls también sigue de cerca las elecciones de Italia, país que considera como "un laboratorio" sobre cómo se traducen políticamente los cambios económicos y sociales. La izquierda "no ha conseguido dar una respuesta a la globalización, a las desigualdades que ha creado y a los islamistas", ha afirmado. "Los indecisos tienen que salvar el Partido Demcrático", ha suplicado Dario Franceschini, actual ministro de Cultura del Ejecutivo progresista.

Para simplificar lo más posible la complejidad del voto, Interior ha explicado que, en primer lugar, ofrecerá los resultados de los colegios donde se haya votado con el sistema mayoritario (1/3) y solo después los del sistema proporcional (2/3). Posteriormente, en una noche electoral que se prevé dure hasta el almuerzo del lunes, se conocerá el resto, que precisamente es lo que puede dar una idea sobre quien gobernará Italia en la próxima legislatura.

Una ley electoral compleja

La ley electoral, que se estrena en esta ocasión, está hecha para que resulte dificil que venza un partido por el hecho de haber obtenido el mayor número de votos. Dos tercios del Congreso es elegido por un sistema proporcional (386 escaños) y el resto con uno mayoritario (232 escaños). Los casi cinco millones de residentes en el extranjero elegirán 12 escaños. Los votos de estos últimos llegaron el viernes a Roma. En el Senado,  serán 116 escaños por el mayoritario, 193 por el proporcional y seis por las circunscripciones en el extranjero.

El listón para entrar en el Parlamento es del 3% para los partidos y del 10% para las coaliciones. Los votos de quienes hayan conseguido menos de un 1% se descartan. Los de quienes superen el 1% y no alcancen el 3% serán repartidos entre todos los partidos de las coaliciones que hayan superado el 3%. Esto ha propiciado la proliferación de listas independientes, que no entrarán en el Parlamento pero pueden aportar votos a las coaliciones.

Tanto en los colegios uninominales (mayoritario) como en los plurinominales (proporcional) los varones o mujeres no pueden superar el 60% de los candidatos totales de la formación, lo que teóricamente garantiza la presencia de un 40% de mujeres en el futuro Parlamento.

Los electores votan marcando la lista o el candidato: en el primer caso, el voto pasa automaticamente al candidato de la lista y al revés.

Cada papeleta electoral lleva por primera vez un código de barras antifraude, por lo que el elector entregará la papeleta al presidente del colegio, éste la controlará con un aparato y la introducirá en la urna. IRENE SAVIO

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