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Berlusconi multiplica sus apariciones y promesas en la recta final de la campaña italiana

El exprimer ministro no es candidato pero se ha vuelto a erigir en el líder de la derecha

Los tres partidos de la derecha no llegan al 40% de los votos necesarios para la mayoría

ROSSEND DOMÊNECH / ROMA

El exprimer ministro Silvio Berlusconi, el domingo.

El exprimer ministro Silvio Berlusconi, el domingo. / ANSA/ AP / Flavio Lo Scalzo

Silvio Berlusconi, de 82 años, no puede presentarse a las eleciones del próximo cuatro de marzo a causa de una condena por estafa fiscal, pero desde hace semanas está presente en todos los escenarios del país, principalmente televisiones, radios y teatros. Con las facciones más rígidas y más pelo trasplantado que años atrás, pero con la misma vitalidad de siempre, golpeando las mesas de los estudios con las manos y los puños y arrancando los aplausos de públicos o espectadores vestidos con clase.

"Soy joven, tengo 18 años, me levanto a las seis, corro, nado y me enfado con los diarios", les dice. Se presenta como el "padre noble" de los conservadores y, a pesar de su segura ausencia en el próximo Parlamento, sigue manteniendo a raya las tres formaciones de la derecha italiana.

Los últimos sondeos publicados atribuyen a su partido, Forza Italia, el 16,3% de los votos. El interesado ha explicado su exclusión de las listas con "cinco golpes de Estado", correspondientes a los cinco gobiernos no salidos de las urnas desde que enel  2011 fue defenestrado como primer ministro a instancias internacionales (FMI, UE, BCE), en medio de la crisis de la deuda que sacudió Europa.

La carta Tajani

La segunda formación de la derecha es la Liga Nacional (exLiga del Norte), que usa el eslogan "Todos con Salvini", apellido del secretario, Matteo. Los sondeos le dan el 13,2%. El sucesor de Umberto Bossi, fundador del partido, se presenta como el candidato de la derecha a presidir el gobierno. El resultado electoral determinará quien gana la pelea: si él o Berlusconi. El magnate tiene una carta escondida, aunque ventilada a los cuatro vientos: Antonio Tajani, Presidente del la Eurocámara.

En último y tercer  lugar de la derecha, se encuentra Giorgia Meloni, que con Hermanos de Italia (FdI) puede aspirar a un 4,8% de los sufragios. Reúne a los restos más decentes de los expartidos de la extrema derecha que con los años se han fundido entre sí, o simplement esfumado.

Los tránsfugas indignados

Juntos, los conservadores  suman el 34,3% de los votos,  lejos del 40% necesario para obtener, aunque sea con la suma nacional de los restos, la mayoría absoluta. "Vengan, señores, vengan", ha dicho Berlusconi a la docena de tránsfugas de los indignados  del Movimiento 5 Estrellas (M5S), lejanamente parecido a Podemos. "No se cierra la perta a quien firma nuestro programa", ha dicho Berlusconi, provocando el cierre en banda de sus aliados Salvini y Meloni.

El excantane de cruceros y jefe del gobierno tres veces, con 35 procesos en su haber, 20 leyes aprobadas por su mayoría y favorables a su situación personal, 10 absoluciones (gracias a aquellas leyes) y cinco procesos en curso, dedica los últimos días de campaña electoral a un remate final de promesas: elección directa del Jefe del Estado, una ley contra los tránsfugas del Parlamento (500 en los últimos meses) y la imposibilidad de apelarse una absolución en primera instancia. La lista sigue con pensiones mínimas a 1.000 euros mensuales, amnistía para las ilegalidades en la construcción, una tarifa fiscal plana  para todos al 23%, eliminación de los impuestos sobre los inmuebles, los coches, las donaciones en vida y las sucesiones en las herencias.

El liguista Salvini ocupa el cuarto puesto en la confianza de los electores, después de Paolo Gentiloni, Emma Bonino y el indignado Luigi Di Maio. Desde que comenzó la campaña electoral, ha pasado de lucir los colores verdes de la Liga a vestir un traje y corbata más presidenciales y a usar un tono de voz más sosegado. Hasta hace dos años, la Liga era la del Norte porque allí nació y sigue manteniendo su feudo, pero al ampliarse hacia el sur han también saltado sobre su carro un montón de los que en Italia llaman "impresentables". Dos docenas de empresarios y políticos ya condenados, o  bajo proceso y una investigación de 19 páginas del semanario 'L’Espresso' que ha puesto patas arriba "el lado oscuro de la Liga", en la que se denuncian sus financiaciones internacionales (Rusia) y nacionales (mafiosos).

El profesor Roberto Perotti, que ha calculado los costes económicos de todos los programas electorales para el diario 'La Repubblica', estima que el de los conservadores comportaría una financiación  mínima de 171.000 millones (10% del PIB) y un máximo de 310.000 (17% del PIB). O sea,  son promesas imposibles de realizar en un país que ya presenta una deuda del 131%, la más alta después de Grecia.

Pero, Berlusconi sabe venderse como nadie y como han reconocido varios sociólogos, "no se vota con la cabeza, sino con el estólmago (las emociones)". Cantaba Giorgio Gaber: "No tengo miedo a Berlusconi en sí/sino al Berlusconi (que hay) en mi".

Campaña masiva en la redes sociales

Los tradicionales paneles callejeros están desoladamente vacíos, porque los partidos políticos usan masivamente las redes sociales para la propaganda electoral. Solo las formaciones más pequeñas recurren a ellos, produciendo la extraña sensación de que son los únicos que se presentan.

Hasta una semana antes del voto, los progresistas disidentes (LeU) habían enviado 1.700 tuits, el Partido Demócrata (PD) 47.700, la Liga Nacional 48.800, Forza Italia 150.000.

Según Luciano Floridi, profesor en Oxford de Ëtica de la informática, "el mensaje rápido y de efecto permence en manos de la derecha populista, como si fuese una exclusiva suya".

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