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Asamblea General de la ONU

Trump amenaza con "destruir totalmente" a Corea del Norte

El presidente de EEUU califica de "vergonzoso" el acuerdo nuclear con Irán

Lleva el "América primero" y la filosofía nacionalista y proteccionista al foro global

Idoya Noain

El presidente de EEUU, Donald Trump, se dirige a la Asamblea General de la ONU.

El presidente de EEUU, Donald Trump, se dirige a la Asamblea General de la ONU. / AFP / DREW ANGERER

Un tímido aplauso ha recibido a Donald Trump en el debate la Asamblea General de Naciones Unidas este martes y no ha tardado en quedar clara la razón de la tibia recepción. En su primera intervención ante el foro global donde suele subrayarse el papel de la diplomacia, el presidente de Estados Unidos ha asegurado que si su país es forzado a defenderse a sí mismo o a sus aliados de la amenaza nuclear del régimen de Kim Jong Un, “no nos quedará más opción que destruir totalmente Corea del Norte”.

La belicosa declaración de Trump ha llegado poco después de que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, advirtiera al inaugurar la sesión de que en la escalada de tensión causada por las “provocaciones” de Corea del Norte “la retórica exaltada puede llevar a malentendidos fatales”. Pero es una advertencia que no parece haber escuchado Trump, que volviendo a usar un despectivo apodo que ya puso a Kim en Twitter ha dicho que Rocket man (hombre-cohete) está en misión suicida”.

Docto Jekyll y Mr. Hyde

El Trump acostumbrado a explayarse provocadoramente en las redes ha aparecido así en ese podio escenario de mármol ante el que esta semana se sientan representantes de más de 150 naciones, muchos de los cuales se han mostrado estos días expectantes de ver si encontraban a un Trump constructivo. Pero lo que han visto ha sido otro de sus ejercicios de Dr. Jekyll y Mr. Hyde, porque a la vez que amenaza con la destrucción unilateral de otro país aplaude a la ONU por unirse para imponer sanciones contra Pyongyang.

Su doble cara también la han visto Rusia y China. Trump ha aplaudido a los dos países por apoyar esos castigos en el Consejo de Seguridad, pero les ha criticado, aunque fuera sin nombrarlos, por mantener lazos con Corea del Norte. “Es indignante que algunas naciones no solo comercien con tal régimen sino que armen y apoyen financieramente a un país que pone en peligro al mundo”, ha dicho.

"América primero"

Como se había anticipado, la intervención de Trump ha estado también marcada por la filosofía de nacionalismo y proteccionismo, no solo económico, que hizo su seña de campaña, le llevó hasta la presidencia y ha guiado sus primeros meses de mandato. El “América primero” ha sonado en la sede de la ONU de Nueva York, en un discurso construido sobre el eje de la “soberanía nacional”.

“Como presidente de Estados Unidos siempre pondré América primero, igual que ustedes deben poner siempre sus países primero”, ha dicho, provocando uno de los pocos aplausos escuchados durante su intervención, todos prácticamente igual de tímidos que el primero. La idea que ha promovido es que solo "naciones fuertes" que protegen sus derechos y valores y priorizan a sus ciudadanos pueden unirse luego en un organismo global. La idea de la intervención humanitaria, del multilateralismo para enfrentar retos globales, pasa a un segundo plano con Trump.

Irán y Venezuela sí, cambio climático no

Dice tanto de Trump lo dicho como lo callado. Mientras las cámaras de la ONU se fijaban en un satisfecho Binyamin Netanyahu, Trump lanzaba un duro ataque contra el régimen de Irán. Dejaba caer que puede retirarse del acuerdo que firmó su predecesor, Barack Obama, para frenar el programa nuclear de Teherán, que ha definido de “vergonzoso”. “No han oído la última palabra”, ha declarado amenazante. No ha habido, en cambio, ni una mención sobre el cambio climático.

La inmigración tampoco ha tenido cabida en el discurso, trazado en buena parte por la pluma de Stephen Miller, uno de sus asistentes en la Casa Blanca que defienden la línea dura en ese terreno. Y cuando ha hablado de refugiados, Trump, que ha propuesto un veto a su entrada y que intenta rebajar sus cuotas, ha asegurado que EEUU es “una nación compasiva”. Ante la ONU, ha tratado de usar una lógica económica a su polémica propuesta. “Por el coste de refugiar a una persona en EEUU podemos asistir a 10 que se quedan en la región”, ha explicado.

Trump ha hablado bastante de Venezuela, uno de los países que, en sus palabras, se “están yendo al infierno”, y ha criticado duramente al “régimen fallido” de Nicolás Maduro. No ha tenido en cambio nada que decir de la persecución que enfrentan los musulmanes rohinyas en Birmania o de la deriva autoritaria e intervencionista de Rusia