Ir a contenido

LA TRAMA RUSA

Trump, Rusia y la nueva guerra fría

Las investigaciones sobre la trama rusa ha empujado al Congreso a recortar los poderes del presidente en las relaciones con Moscú y, de probarse la colusión, el magnate sería destituido, lo que azuzaría la confrontación entre los dos países

Marc Marginedas

Trump y Putin en la cumbre del G-20 en Hamburgo.

Trump y Putin en la cumbre del G-20 en Hamburgo. / REUTERS

No han transcurrido ni nueve meses desde que la Duma Estatal, la Cámara Baja del Parlamento ruso, celebrara con una ovación la derrota de Hillary Clinton en las elecciones presidenciales de EEUU, y medio año desde que Donald Trump asumiera la presidencia de su país, augurando una nueva era de entendimiento con el Kremlin.

A gran velocidad, la revelación, por parte de la prensa norteamericana, de sospechosos encuentros y conversaciones entre miembros del entorno de Trump con personalidades rusas ha dado una vuelta completa a la tortilla, deteriorando las malas relaciones entre ambos países ya existentes bajo su antecesor demócrata hasta el punto de hablar de una nueva guerra fría, y haciendo plausible un eventual proceso de 'impeachment' por sus posibles contactos inapropiados con Rusia (o sus maniobras para ocultarlos). Por el momento, el Congreso ya ha recortado a Trump, mediante una ley, su autonomía para diseñar la política exterior respecto a Moscú.  

1.- Los 'contactos' rusos del entorno de Trump

Los vínculos  del presidente Trump, su familia y su entorno con Rusia, un país considerado en EEUU como rival y competidor estratégico, no tienen parangón en la Historia reciente de la Casa Blanca. Michael Flynn, exasesor de Seguridad Nacional forzado a dimitir era, en el momento de su nombramiento, un asiduo colaborador de la cadena de televisión RT, financiada por Moscú, y en una ocasión llegó a compartir mesa con Vladímir PutinPaul Manafort, su exjefe de campaña, había asesorado al depuesto presidente prorruso de Ucrania, Víktor Yanukóvich, pudiendo haber recibido de él sustanciosas cantidades en dinero negro, un método de pago frecuente en el espacio postsoviético. Carter Page, exasesor en política exterior de Trump, mantiene estrechas relaciones con Igor Sechin, presidente de la petrolera Rosneft, objeto de sanciones internacionales y considerado muy próximo al líder del Kremlin.

Los tres se han visto obligados a renunciar a sus cargos junto a Trump y están siendo investigados en causas que podrían llevarles a la cárcel.   

2.- Los 'contactos' rusos de la familia de Trump

Donald Trump júnior, el hijo mayor de Trump, aceptó mantener un encuentro con Natalia Veselnítskaya, una abogada con importantes vínculos con la oficialidad rusa, bajo la promesa de obtener información comprometedora sobre Hillary Clinton recabada por el Gobierno ruso poco después de que su padre se convirtiera en aspirante a la Casa Blanca. También asistió un exagente del contraespionaje soviético.             

Jared Kushner, el yerno de Trump, no solo estuvo presente en dicha reunión, sino que mantuvo otras con diplomáticos y altos directivos rusos que 'olvidó' mencionar en el momento de ser requerido. Entre los interlocutores con los que habló, se encuentra el exembajador ruso en Washington, Serguéi Kislyak, pero sobre todo el banquero Serguéi Gorkov, graduado de la academia del FSB (exKGB) y al frente de Vnesheconombank (VEB), entidad que defiende los intereses del Kremlin. El banco y Kushner han dado explicaciones contradictorias del contenido de sus conversaciones, y coincide en el tiempo con los apuros financieros del marido de Ivanka Trump en un negocio inmobiliario en Nueva York. Poco después de celebrase, un jet privado de VEB despegó de EEUU y se dirigió a Japón, donde precisamente Putin se hallaba de visita. Se presume que Gorkov iba dentro.

El propio Donald Trump mantiene una estrecha relación con la familia de Aras Agalárov, un oligarca ruso nacido en Azerbaiyán con intereses en el mundo del espectáculo y de la construcción, al igual que el presidente de EEUU. Según revela la correspondencia por email, la idea del encuentro con la abogada rusa Veselnítskaya partió del hijo de Agalárov, Emin Agalárov, cantante y empresario. El presidente norteamericano apareció incluso en uno de sus vídeos musicales.         

3.- Las tres lineas de investigación 

Aunque las pesquisas dirigidas por Robert Mueller III son confidenciales, se sabe que existen tres lineas de investigación. En primer lugar, si hubo coordinación entre el entorno de Trump con funcionarios rusos para denigrar a Clinton durante la campaña, en especial, en el momento en que Wikileaks difundió los correos comprometedores sobre la rival de Trump robados por los servicios rusos de los ordenadores demócratas. Se publicaron poco antes del arranque de la convención demócrata. En segundo lugar, si el magnate neoyorquino ha intentado obstruir a la justicia dificultando las investigaciones, en particular destituyendo al director del FBI James Comey. En tercer lugar, hasta qué punto las finanzas de Trump y su familia están expuestas a capital ruso. A tal efecto, se han enviado requerimientos al Deutsche Bank, entidad prestamista del magnate neoyorquino y multada en el pasado por participar en operaciones de blanqueo de dinero ruso de procedencia criminal.   

4.- La reacción del Kremlin al escándalo 

Al margen de negar sistemáticamente todas las acusaciones, la élite rusa, acostumbrada a lidiar con unos medios gubernamentales controlados o con una diezmada prensa opositora, no oculta ya su desagrado ante el permanente escrutinio al que, de rebote, se está viendo sometida por la prensa internacional. En una entrevista reciente, el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ante la pregunta de un corresponsal de EEUU acerca de si Trump y Putin se reunieron en la cumbre del G-20 en Hamburgo en más ocasiones que las admitidas, contestó hastiado: "quizás fueron juntos al lavabo".