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DESASTRE REPUBLICANO

Trump y los republicanos pierden su guerra contra el 'Obamacare'

Tras siete años de cruzada, el esfuerzo legislativo por desarticular la reforma sanitaria fracasa en un Congreso bajo su control

Idoya Noain

El senador republicano John McCain tras el voto sobre la reforma del sistema sanitario.

El senador republicano John McCain tras el voto sobre la reforma del sistema sanitario. / ZACH GIBSON / AFP

Hay escalas en las derrotas y pocas podía haber más profundas, dolorosas, vergonzosas y graves para Donald Trump y el Partido Republicano que la sufrida en su intento de desarticular la reforma sanitaria de Barack Obama. En la madrugada del viernes, los votos de tres senadores republicanos en contra de una propuesta legislativa para revocar partes de 'Obamacare' dieron la estocada final a un esfuerzo que llevaba gestándose y prometiéndose siete años y que los conservadores creyeron al alcance de su mano al tener bajo su control tanto la Casa Blanca como las dos cámaras del Congreso. El fracaso es estrepitoso. Y toca volver a la casilla de salida, con pocos caminos por delante que no impliquen lo que los republicanos han tratado de evitar hasta ahora: sentarse a negociar con los demócratas.

La votación tuvo como protagonistas a Susan Collins y Lisa Murkowski, las dos senadoras republicanas moderadas que han abanderado la oposición a las propuestas de su propio partido y que han resistido ejercicios descarados de presión orquestados por Trump. El voto más destacado, no obstante, fue el de John McCain, el veterano senador recientemente diagnosticado con un tumor cerebral que decidió oponerse a la última de esas propuestas, la tercera que se votaba en una semana y que era un intento desesperado de mantener el camino legislativo abierto (ni siquiera pretendía convertirse en ley, sino que era un vehículo para darse tiempo y negociar otro texto con la Cámara Baja, que aprobó en mayo otra versión).

División interna y oposición de las bases

El freno al empeño por desarticular 'Obamacare', en buena parte motivado por las divisiones internas entre radicales y moderados en un Partido Republicado profundamente atomizado, se ha gestado también fuera de las cámaras. Numerosos activistas han pasado los últimos meses organizando la oposición contra distintas propuestas republicanas que compartían un amenazante diagnóstico: dejar a millones de personas sin seguro médicodisparar (aún más) los precios de las pólizas y recortar programas de asistencia sanitaria pública. Pero lo peor para los republicanos es que no solo han enfrentado el rechazo de los demócratas: este ha ido también creciendo en una parte clave de su base, los votantes blancos de ingresos medios y bajos, los que más se verían afectados por la desarticulación de 'Obamacare' que, pese a sus numerosos problemas, ha dado seguro a cerca de 20 millones de personas y ha mejorado para muchos prestaciones y asistencia pública.

No está claro ahora qué camino legislativo emprenderán los republicanos. La propuesta de Trump es dejar que 'Obamacare' “implosione” y “luego negociar”. 

Pero el presidente puede ir más allá y podría tratar de sabotear la aplicación de la actual ley mediante recortes de fondos o contribuciones a aseguradoras privadas. Es, como el partido, una bestia herida. Y eso le hace más peligroso.

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