19 feb 2020

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GUERRA EN SIRIA

El Ejército de Asad usa armas químicas de manera "generalizada y sistemática", según HRW

La oenegé denuncia su uso en al menos tres ocasiones más desde diciembre, aparte del episodio de Jan Sheijún

Javier Triana

Una fila de cuerpos de supuestas víctimas del ataque con armas químicas.

Una fila de cuerpos de supuestas víctimas del ataque con armas químicas. / AP

El Ejército de Siria ha usado armamento químico de manera “generalizada y sistemática” en los últimos meses, según las pruebas presentadas este lunes por la organización de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW).

El informe 'Muerte por químicos' detalla que los militares fieles al presidente sirioBachar al Asad, no solo utilizaron estas armas en el ataque del mes pasado en Jan Sheijún (en el que murieron 92 civiles, 30 de ellos, niños), sino que HRW tiene datos que corroboran otros tres bombardeos de este tipo entre diciembre del 2016 y marzo del 2017.

“Todas las pruebas disponibles sugieren de manera firme que, el 4 de abril, un avión del Gobierno sirio atacó Jan Sheijún con un agente nervioso”, señala el documento publicado por HRW. Este ataque “desató la indignación internacional”, pero la oenegé sostiene que no fue el único, según sus pesquisas: los hubo en Hama los pasados 11 y 12 de diciembre y otro en las inmediaciones de Jan Sheijún el 30 de marzo, aunque este último no provocó víctimas.

“Estos cuatro supuestos ataques con agentes nerviosos fueron en áreas donde ofensivas de fuerzas armadas que combaten al Gobierno amenazaban bases militares” controladas por este, indica HRW, para el cual el uso de municiones que contienen también gas clorín por parte de Damasco y sus aliados se ha vuelto “habitual”.

“Algunos de los ataques químicos golpearon zonas residenciales lejanas al frente sin ningún objetivo militar evidente y parecen haber matado y herido solo a civiles, lo cual apunta a que las fuerzas gubernamentales sirias dirigieron al menos algunos de los ataques contra la población civil”, acusa la oenegé, que recuerda que tras la masacre química de Guta (cientos de muertos el 21 de agosto de 2013), Siria aceptó a la Convención de Armamento Químico y, supuestamente, se deshizo de su arsenal.

'CASCOS BLANCOS' Y HOSPITALES, OBJETIVOS

El de las armas químicas no es el único acuerdo aparentemente violado: la efectividad de las treguas es más que cuestionable, como demuestra la muerte de 8 voluntarios de la organización de rescate Defensa Civil Siria, más conocida como los 'Cascos Blancos'.

La organización de rescatadores ha denunciado que su centro en la localidad de Kafr Zita, al norte de la ciudad de Hama (en zonas controladas por la dispar oposición y que el Ejército sirio trata de recuperar en los últimos meses), fue bombardeado este sábado desde el aire, aunque desconoce si los aviones pertenecían al Gobierno o a sus aliados rusos.

En torno al mediodía del sábado, un refugio subterráneo de los 'Cascos Blancos' –candidatos al Premio Nobel de la Paz 2016– fue atacado con bombas sísmicas y el bombardeo se prolongó durante horas, por lo que no se pudo acceder al lugar para tratar de salvarles hasta pasadas varias horas.

Además, según la oenegé francesa Unión de la Organizaciones de Socorro y Auxilio Médico (UOSSM), al menos 15 centros médicos fueron bombardeados y dejados inservibles durante el mes de abril en el país árabe, lo que se ha convertido en una práctica habitual en la guerra siria.

Por su parte, la coalición liderada por EEUU que combate al Estado Islámico en Siria e Irak ha admitido en un comunicado haber causado "involuntariamente" 352 víctimas civiles desde el 2014. La cifra, muy inferior a la que calculan organizaciones internacionales, no incluye las del bombardeo del pasado marzo en Mosul, que pudieron ser más de 200, ni las de otros 41 incidentes que siguen siendo investigados