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EL ESCÁNDALO DE LA 'RASPUTINA'

El Constitucional destituye a la presidenta de Corea del Sur

Dos muertos en una ola de protestas por la decisión, que ratifica la tomada por el Parlamento contra Park Geun-hye

ADRIÁN FONCILLAS / PEKÍN

Miles de personas han tomado la capital en apoyo o en contra de la conocida como Rasputina. / ATLAS VÍDEO

Miles de personas han tomado la capital en apoyo o en contra de la conocida como Rasputina.
 Partidarios de Park Geun-hye protestan frente a la sede del Constitucional, en Seúl.
Los jueces del Constitucional de Corea del Sur leen la sentencia contraq Park Geun-hye, este viernes en Seúl.
Dos manifestantes atienden a una persona herida en las protestas frente a la sede del Constitucional.
Partidarias de Park Geun-hye protestan la decisión del tribunal.

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El Tribunal Constitucional de Corea del Sur ha expulsado este viernes de la presidencia del país a Park Geun-hye al ratificar el impeachment acordado por el Parlamento. Era el previsible colofón al mayor escándalo de corrupción que se recuerda en el país. Park no ejercía desde que sus atribuciones fueran congeladas en diciembre y el Parlamento nombrase a un sustituto temporal. La sentencia ha provocado una ola de violentas protestas y enfrentamientros entre la policía y partidarios de la presidenta en Seúl que han causado al menos dos muertos. Uno de los fallecidos es un hombre de 72 años que murió de camino al hospital a causa de las heridas que sufrió en la cabeza, según las fuerzas de seguridad. El segundo fallecido es un varón de 60 años al que los servicios sanitarios encontraron inconsciente cerca de la Corte. La policía asegura que hay otros dos heridos, mientras que los organizadores de la marcha pro-Park aseguran que al menos ocho manifestantes han sufrido lesiones.

La decisión del TC fuerza a la presidenta al humillante abandono de la Casa Azul, la residencia presidencial. Park, privada ya de inmunidad, deberá ahora responder de un variado menú de delitos, entre ellos los de extorsión, abuso de poder, corrupción y nepotismo. El veredicto fue anunciado en la mañana de hoy por televisión mientras una masiva presencia policial vigilaba a críticos y defensores de Park frente a la sede judicial. La unanimidad de los ocho jueces y la letra de la sentencia descartan las dudas. Park "menoscabó el espíritu democrático", sus acciones "traicionaron la confianza del pueblo" y "suponen una grave violación de la ley que no puede ser tolerada", subraya el fallo.

Ningún presidente había sido destituido en Corea del Sur desde la instauración de la democracia en 1987 a pesar de que los escándalos de corrupción nunca han faltado en la política nacional. Se espera que la decisión devuelva cierta normalidad a un país convulsionado y un Gobierno paralizado. Park había mostrado un insensato apego al sillón mientras se acumulaban los indicios delictivos, su índice de aceptación se hundía en el 4 % y millones de ciudadanos pedían en las calles su dimisión. La ya expresidenta pidió disculpas por los efectos de sus decisiones pero siempre negó las acusaciones. Seúl dispone ahora de dos meses para elegir a un nuevo presidente que deberá lidiar con peliagudos asuntos como el despliegue del escudo antimisiles de EEUU que solivianta a China.

EL ESCÁNDALO DE LA 'RASPUTINA'

El escándalo nació en las revelaciones de que Park había conspirado con Choi Soon-sil, una vieja y turbia amiga conocida como 'la Rasputina', para que las grandes corporaciones nacionales donaran cantidades millonarias a fundaciones presuntamente sin ánimo de lucro. Hasta 70 millones de dólares llegaron a las arcas de esos fondos controlados por Choi, según las investigaciones. El país escuchó estupefacto que Choi, sin cargo ni oficina oficial, intervenía y supervisaba las políticas más sensibles, desde las económicas a las relacionadas con Corea del Norte.

El tribunal le ha afeado en su sentencia esa falta de transparencia: "Park ocultó completamente las intromisiones en asuntos de Estado de Choi, negó las sospechas cuando emergieron e incluso criticó a los que denunciaban".

El caso sugiere que la corrupción había llegado al tuétano. El fondo de pensiones, las mayores compañías del país e incluso rutilantes deportistas y artistas han quedado expuestos. La atención virará ahora hacia Lee Jae-yong, presidente en funciones de Samsung, quien está siendo juzgado por sobornos y corrupción. El caso revela ese ovillo de intereses entre el poder político y las grandes corporaciones que han vertebrado la efervescente economía surcoreana.

BIOGRAFÍA APASIONANTE

El impeachment es el digno colofón a una apretada y apasionante biografía. Park, de 65 años, fue la primera mujer que alcanzaba la presidencia en un país machista. Es hija de Park Chung-hee, el controvertido dictador que durante dos décadas manejó el timón nacional. La sociedad aún discute hoy si pesó más su milagrosa recuperación económica o su desprecio a los derechos humanos y a libertades básicas. La madre de Park murió en un atentado dirigido su marido. Cinco años después también fue asesinado el dictador.

En aquellos días en los que la joven Park estaba devastada por la pérdida de sus dos padres nació la relación con un chamán y líder de una secta. Los vínculos se mantuvieron hasta su muerte. Su hija, Choi, ocupa el epicentro del embrollo que ha desembocado en el impeachment. Muchos creen que Choi ejercía una influencia destructiva en la expresidenta y que el país estaba regido en la sombra por ella y sus secuaces. Los chamanes en Corea del Sur han protestado estos días por la mala imagen que el caso da a su gremio.