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La influencia rusa en los Balcanes alarma a la UE

Los gobiernos europeos intentan contrarrestar las injerencias del Kremlin reiterando el compromiso de que el futuro de la región está en Europa

Silvia Martinez

Los líderes de la Unión Europea (UE), reunidos durante el segundo día de la cumbre de primavera celebrada el pasado mes de marzo en Bruselas.

Los líderes de la Unión Europea (UE), reunidos durante el segundo día de la cumbre de primavera celebrada el pasado mes de marzo en Bruselas. / OLIVIER HOSLET / EFE

La situación en los Balcanes occidentales es cada vez más tensa e inestable. Tan sumamente fragil que ha obligado a la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, a realizar una gira de urgencia esta pasada semana por la región y a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea a admitir su profunda preocupación ante unas “influencias externas” –sin apuntar directamente ni a Rusia o Turquía- que temen estén dando oxígeno a un avispero que hasta ahora se pensaba estaba controlado.

Tras años de calma chicha los países de los Balcanes occidentales –MacedoniaSerbiaKosovoMontenegroBosnia Albania- vuelven a estar en plena ebullición. Escenario de cruentas guerras durante los 90, las tensiones han vuelto a resurgir con fuerza. La crisis en Macedonia se ha agravado debido a las tensiones multiétnicas. Hay indicios que apuntan a la implicación de Rusia en el intento de golpe de estado en Montenegro en octubre del año pasado coincidiendo con las elecciones, para impedir su adhesión a la OTAN –se convertirá en el 29º país miembro-, también del apoyo ruso al presidente de la república bosnia Srpska que pretende celebrar un referéndum de independencia de Bosnia-Hercegovina. Además, la normalización de relaciones entre Serbia y Kosovo están de nuevo en la cuerda floja y hay informaciones que apuntan a Moscú estaría suministrando armas a Serbia.

Ante este panorama de creciente desestabilización, 27 líderes europeos –todos salvo Polonia que finalmente no ha avalado las conclusiones de la cumbre por su oposición a reelección de Donald Tusk- alertan de los “desafíos interiores y exteriores” a los que se enfrentan, admiten la fragilidad que existe en la región, que prometen seguir de cerca, y subrayan la importancia de que estos países sigan haciendo reformas, fomentando las buenas relaciones y cooperando para integrar la región bajo un compromiso “inequívoco” de que su futuro está en Europa.

UNA PERSPECTIVA INEQUÍVOCA

“Los países de los Balcanes occidentales tienen una perspectiva europea inequívoca”, insiste el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. “No estamos alejándonos sino acercándonos”, aseguraba durante este último Consejo Europeo de primavera. Hace apenas dos años el democristiano luxemburgués anunció que ningún nuevo Estado miembro se unirá a club antes de que termine su mandato, a finales del 2019. El problema es que tras los últimos enfrentamientos políticos derivados del brexit o de la crisis migratoria, muchos en los países de la región han dejado de creer que la perspectiva europea es seria.

En Bruselas se escudan para dar largas en que no están preparados. “No creo que me equivocara cuando anunció en julio de 2014 que no habría nuevas ampliaciones porque la cuestión es que ningún país está preparado para unirse”, insistía el jueves Juncker. Pero si hay algo que no ayuda es la escalada de las tensiones políticas y las posibles injerencias de Rusia e incluso Turquía o Arabia Saudí, que siguen ganando influencia en los países musulmanes de la región. “Las tensiones y las divisiones se han ido de las manos en parte debido a influencias externas insanas que han desestabilizado algunos países desde hace tiempo”, admite sin tapujos el presidente de la UE, Donald Tusk. Y lo mismo la primera ministra británica, Theresa May, que este jueves anunciaba su intención de celebrar una cumbre especial sobre los Balcanes occidentales en 2018 –este año habrá otra en Trieste el 12 de julio- ante “los riesgos que presenta para la seguridad colectiva” la inestabilidad.

DESINFORMACIÓN RUSA

A juicio de Londres el mayor foco de inestabilidad es el que genera Rusia con sus campañas de desinformación. La UE cuenta con una unidad de comunicación estratégica para intentar contrarrestar las informaciones falsas que salen de la órbita de Moscú pero los medios son más bien limitados y es evidente que los cantos de sirena de Moscu empiezan a cuajar. “Serbia! Rusia! no necesitamos a la Unión (Europea)”, corearon diputados del partido radical serbio durante la reciente visita de Mogherini a quien recibieron con abucheos. “Serbia no confía en Bruselas”.

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