Putin y Trump: un idilio de meses

El futuro secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, es amigo íntimo del presidente ruso

Los nombramientos del presidente electo de EEUU evidencian la sintonía con Rusia

Donald Trump y Vladimir Putin.

Donald Trump y Vladimir Putin.

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Montse Martínez
Montse Martínez

Periodista internacional

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El idilio entre Putin y Trump PutinTrump, lejos de ser flor de un día, tiene visos de convertirse en una relación sólida. El líder ruso fue de los primeros en felicitar al magnate tras su imprevisible victoria electoral mostrándole, de forma efusiva, su "esperanza" en contribuir a salir de la "situación crítica en la que se encuentran los dos países". Era el colofón a meses de flirteo más que evidente.

Antes de la contienda electoral, ambos líderes no escatimaron piropos entre sí. Trump dijo admirar los métodos expeditivos del ruso quien, a su vez, le transmitía, muchas veces en boca de terceros afines a él, su convencimiento de verlo pronto en la Casa Blanca. Mientras los servicios de inteligencia norteamericanos aseguraban que los ataques cibernéticos a los demócratas durante la campaña estaban orquestados por Rusia con el objetivo de debilitar a Hillary Clinton en favor del multimillonario republicano, Putin optaba por guardar silencio y no entrar al trapo.

Pero ha sido en los nombramientos de su equipo donde Trump ha dejado evidenciada su sintonía con Rusia. El secretario de Estado de EEUU será Rex Tillerson, el consejero delegado de Exxon Mobil, la mayor petrolera privada del mundo. Entre sus haberes, no puede pasar por alto el de ser amigo íntimo de Vladimir Putin. No en vano, Trump, lo alabó por su "capacidad para gestionar una empresa global" -"lo que es clave para para dirigir con éxito el Departamento de Estado, dijo el presidente electo-, y porque "sus relaciones con líderes de todo el mundo no pueden envidiar a las de nadie". El petrolero dejaba los cadáveres por el camino de otros candidatos de peso como el excandidato republicano a la presidencia, Mitt Romney, el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, o el exjefe de la CIA, David Petraus.

El magnate petrolero solo recibió parabienes provinientes del Kremlin tras su nombramiento: "Es una personalidad sólida, muy profesional en su ámbito", además de mantener "muy buenas relaciones" de trabajo con el presidente Vladimir Putin. Pero, precisamente, la estrecha relación de Tillerson con Rusia, donde ha hecho grandes negocios con acuerdos de prospección, puede ser un arma de doble filo y, en paralelo a ser uno de sus fuertes, podría convertirse en su principal obstáculo a la hora de ser confirmado por el Senado.

EN LA TELEVISIÓN RUSA

El que ni tan solo necesita la confirmación es el Asesor de Seguridad Nacional, que Trump ha otorgado a Michael T. Flynn, un militar retirado que, tras dirigiar la Agencia de Inteligencia de Defensa para Obama, fue apartado por las crecientes diferencias para pasar a convertirse en uno de sus críticos más ácidos. Solo 18 meses después de dejar su cargo, se pudo ver a Flynn sentado cerca de Putin cuando fue invitado por la televisión rusa RT, financiada por el Kremlin, a la celebración del décimo aniversario.

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Desde entonces, Flynn ha protagonizado numerosas apariciones en esta cadena de televisión rusa defendiendo el argumento de que Estados Unidos y Rusia necesitan trabajar más estrechamente para luchar contra el Estado Islámico y tratar de encontrar una solución que lleve al final de la guerra civil en Siria.

Otro punto clave de la sintonía entre ambos líderes es el hecho de que el presidente electo haya avalado el rol que está jugando Moscú en el conflicto de Siria. Un aval que, sin duda, Putin agradece en un momento en el que está en el ojo del huracán internacional tras ser acusada de cometer crímenes de guerra.