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Decenas de miles de civiles siguen atrapados en Alepo a la espera de que se reanude la evacuación

Damasco y los rebeldes pactan la salida de civiles y combatientes de dos poblaciones sitiadas por los opositores y dos por el régimen

Ana Alba

Salida  de civiles y combatientes rebeldes Alepo bajo la estrecha vigilancia de soldados rusos y de las fuerzas progubernamentales esta semana.

Salida  de civiles y combatientes rebeldes Alepo bajo la estrecha vigilancia de soldados rusos y de las fuerzas progubernamentales esta semana. / AFP

Miles de personas esperaban este sábado que las evacuaran del este de la ciudad de Alepo, situada al noroeste de Siria, después de que ayer se interrumpiera la salida de civiles y rebeldes de las áreas que los opositores armados controlaban desde 2012.

Las evacuaciones podían reanudarse gracias al pacto alcanzado entre el Gobierno sirio y los rebeldes que aún quedan en el este de Alepo para que civiles y combatientes puedan salir de Kafraya y Fua, dos ciudades asediadas por los rebeldes, y de Madaya y Zabadani, sitiadas por el Ejército sirio.

Decenas de autobuses estaban preparados para evacuar a unas 4.000 personas de Fua y Kefraya, en la provincia de Idleb (norte), según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Estaba previsto que salieran heridos graves, huérfanos y parientes de otros residentes evacuados anteriormente.

20.000 PERSONAS

Unas 20.000 personas habitan en estas poblaciones chiís, entre ellas 7.000 menores de edad y 4.500 combatientes leales al Gobierno sirio, además de milicianos del grupo chií libanés Hizbulá, que lucha en el bando gubernamental. El OSDH señaló que se preparaba la evacuación de heridos y enfermos de Madaya y Zabadani, ubicadas al noroeste de Damasco y controladas por los rebeldes. 

El nuevo pacto de alto el fuego para permitir las evacuaciones se produjo después de que los anteriores -fraguados por Rusia, aliada del régimen del presidente sirio, Bashar el Asad, y Turquía, que apoya a los opositores- fracasaran.

ACUSACIONES MUTUAS

Entre el jueves y el viernes, más de 8.000 personas, según medios de comunicación sirios, fueron evacuadas del este de Alepo en autobuses, custodiados por la Media Luna Roja siria y del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Pero la evacuación se detuvo porque Damasco acusó a los rebeldes de haber disparado contra zonas controladas por el Gobierno. Los opositores aseguraron que el ataque procedió de las filas del régimen.  La evacuación de Alepo se interrumpió también porque no había empezado la de Fua y Kefraya, condición impuesta por Irán, aliado de Damasco y Hizbulá. 

Los miles de personas que esperan para salir del este de Alepo serán trasladadas, a través de territorio controlado por el Gobierno sirio, a la ciudad de Idlib, donde el grupo Jabhat Fateh al Sham (antes Frente al Nusra, vinculado a Al Qaida) y grupos rebeldes controlan la mayoría del territorio.

Los pactos para las evacuaciones se han producido un mes después de que el Gobierno sirio lanzara, junto a sus milicias aliadas y con la ayuda de los ataques aéreos de Rusia, una ofensiva militar para reconquistar todo Alepo.

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