11 jul 2020

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REPRESIÓN EN ANKARA

Turquía detiene a los líderes del partido de la izquierda kurda

Otros 10 diputados del HDP también han sido arrestados de madrugada

El líder de la oposición dice que el país se encamina ¿en una dirección peligrosa¿

Javier Triana

Edificio afectado por la explosión del coche bomba en Diyarbakir, este viernes. / AFP / ILYAS AKENGIN

Edificio afectado por la explosión del coche bomba en Diyarbakir, este viernes.
Selahattin Demirtas y Figen Yuksekdag, presidentes del prokurdo HDP, en una rueda de prensa en Estambul, en una imagen de archivo. 
Destrozos tras el atentado en Diyarbarkir, este viernes.

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Turquía dio este viernes un paso más en la cuerda floja de su democracia. El funambulismo consistió esta vez en la detención y posterior arresto de Figen Yüksekdag y Selahattin Demirtas, colíderes del izquierdista y prokurdo Partido Democrático de los Pueblos (HDP), la tercera fuerza del Parlamento turco con 59 de los 550 escaños. Junto a ellos, otros 10 diputados del HDP corrieron la misma suerte, aunque solo cinco de estos habían sido puestos bajo custodia policial este viernes por la tarde.

Un comunicado gubernamental remitido a la prensa indicó que los 12 parlamentarios fueron detenidos “por no comparecer al llamarles la Fiscalía a declarar en una investigación sobre algunos diputados acusados de cargos criminales, después de que entrara en vigor una reforma constitucional que levanta la inmunidad de algunos miembros del Parlamento”.

“Quienes se niegan a responder a las convocatorias de los fiscales que piden sus testimonios en investigaciones y por tanto, incumplen la ley, son puestos bajo custodia para tomarles declaración”, agrega el texto de las autoridades turcas.

INVESTIGACIÓN ANTITERRORISTA

La prensa local detalló que Yüksekdag y Demirtas fueron detenidos en sus casas (en Ankara y Diyarbakir, respectivamente), como parte de una investigación antiterrorista que se lleva a cabo en varias provincias del país de manera simultánea.

En un comunicado, la Fiscalía de Diyarbakir (en el sudeste del país y capital oficiosa del Kurdistán turco) ordenó las detenciones y la inspección de la sede del HDP en Ankara debido a acusaciones de “ser miembros de una organización armada terrorista y por propaganda terrorista”, todas ellas “sospechas basadas en pruebas sólidas”. Según Ankara, el HDP cuenta con vínculos claros con el grupo armado del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), considerado terrorista también por Washington y Bruselas.

PROTESTAS CONTRA EL EI

La investigación judicial que ha resultado en las detenciones gira en torno a unas protestas ocurridas en octubre del 2014, en las que se enfrentaron activistas de la izquierda kurda y simpatizantes islamistas con motivo del asedio de los yihadistas del Estado Islámico a la ciudad kurdosiria de Kobane. Así, la justicia turca acusa al HDP de haber incitado a la violencia durante estos altercados, que concluyeron con varios muertos.

Kemal Kiliçdaroglu, líder del Partido Republicano Popular (CHP, el principal grupo en la oposición), aseveró que el país está tomando “una dirección peligrosa”, con este súbito aumento de la tensión.

PURGAS SIN FIN

Sin embargo, las detenciones y los encarcelamientos se han convertido en la tónica habitual de una Turquía que sufrió una intentona golpista contra el presidente Recep Tayyip Erdogan el pasado 15 de julio. Las purgas realizadas en el aparato estatal desde entonces han resultado en más de 105.000 despidos (entre ellos los de más de 3.500 jueces y fiscales y unos 4.000 soldados), se ha detenido a unas 51.000 personas y están bajo arresto más de 27.000 (entre ellos, más de 120 periodistas), según las cifras de la web Turkey Purge, simpatizante de los supuestos autores de la asonada, la cofradía de Fetullah Gülen.

Además, Turquía continúa bajo estado de emergencia tras el fallido golpe de Estado, lo que permite al Gobierno maniobrar con más margen contra sus enemigos, al no estar sujeto a los controles y las garantías constitucionales de un periodo normal.

Al menos 9 muertos y 100 heridos en un atentado en Diyarbakir

Al menos 9 personas murieron y otras 100 resultaron heridas por la explosión de un coche bomba en Diyarbakir, la capital oficiosa del Kurdistán turco. El suceso ocurrió a las 7:53 de la mañana del viernes hora local (dos horas menos en España), pocas horas después de las detenciones de varios diputados prokurdos. El primer ministro turco, Binali Yildirim, señaló al Partidos de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) como responsable del ataque. La mayoría de los heridos fueron dados de alta a lo largo del día.