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"El turismo en París ha caído en picado"

Propietarios de restaurantes y de tiendes de objetos turísticos dicen que la bajada de visitantes es peor aún que lo que reflejan las cifras

IRENE CASADO / PARÍS

Policías franceses patrullan ante la torre Eiffel.

Policías franceses patrullan ante la torre Eiffel. / REUTERS / PASCAL ROSSIGNOL

“Se ha juntado todo: el mal tiempo, las huelgas, los atentados… ¡La total! Es una catástrofe”. Hace 34 años que Aurelio trabaja en el Barrio Latino, una de las zonas turísticas más populares de París. Hoy, encargado de un pequeño 'bistró' latino en una céntrica callejuela de la capital francesa, trata de atraer a los pocos turistas que han elegido la ciudad de la luz como destino estival. “Imagínese, desde el año 1982 hemos visto pasar de todo, pero nunca antes el turismo ha pasado por un momento parecido. El tema de los atentados nos ha golpeado muy fuerte”, asegura Aurelio resignado ante la imagen de su restaurante casi desierto.

“El turismo ha caído en picado, mucho más de lo que dicen las estadísticas oficiales. En París, este verano las reservas de hoteles se han reducido a la mitad en comparación con el  año pasado”, afirma indignado Mickaël, propietario de seis tiendas de souvenirs en la capital gala, que no se cree que las cifras de la caída de visitantes. Hace casi media década que Mickaël, “parisino 100%”, asegura, se dedica a la venta de postales, llaveros, camisetas, paraguas, todo tipo de recuerdos con las míticas insignias de la ciudad.

“Después de despedir a la mitad de mis empleados y con las deudas que se amontonan, este verano yo tampoco me he ido de vacaciones”, suspira mientras vigila su 'boutique' en la calle de la Harpe, en el corazón del Barrio Latino, entre la catedral de Notre Dame y el Panteón. Un panorama que poco tiene de novedoso, “antes de los atentados del 13 de noviembre ya notamos una fuerte bajada del turismo, después fue una hecatombe, y ahora, tras los eventos de Niza… Pagamos las consecuencias del miedo. Una catástrofe”, narra.

PÉRDIDA DE LIDERAZGO

Francia, primer destino turístico mundial en 2015, con 84,7 millones de turistas anuales, corre el riesgo de perder su liderazgo en el sector. “Los japoneses, los rusos y los americanos ya no vienen a París”, corrobora Aurelio. Turistas que, por su volumen y su importante poder  adquisitivo, son determinante en este periodo negro para el turismo galo.

Ni siquiera la Eurocopa se ha notado demasiado “La frecuentación de hoteles en la aglomeración parisina se ha reducido un 12,9%”. Ante estas cifras, Mickaël comenta resignado, “en París, los turistas estaban confinados en las 'fan zones', ni rastro de ellos en los hoteles, ni restaurantes, ni en las zonas más turísticas… Los clientes han estado muy mal repartidos” durante el torneo.

Este catastrófico escenario es confirmado una y otra vez por los hosteleros parisinos. “No podemos hacer más que confirmar el desastre de estos últimos meses, desde el 2015 ya notábamos que había menos turistas”, estima Yaya, responsable en Le Petit Cluny, una turística cafetería cercana a la plaza de Saint-Michel. El atentado de Niza, en pleno periodo estival, no ha ayudado a mejorar las expectativas de este golpeado sector. “Los turistas cambian de destino, anulan las reservas, vamos de mal en peor”, subraya este joven que, después de seis años en la capital parisina, asegura que este “es, sin duda, el peor verano para el sector turístico” de los que ha vivido como trabajador del sector.

HOTELES VACÍOS

Pero París no es la única víctima de este inquietante periodo para los hosteleros y restauradores. “En Niza los turistas extranjeros, especialmente los chinos y rusos, han cancelado las reservas de sus vacaciones”, explica Mehdi, responsable de una brasserie en la Costa Azul. Mehdi, empleado en múltiples restaurantes costeños desde hace 20 años, asegura que “son los propios turistas franceses los que salvan la estación estival” en las costas galas.

Pero no todos los destinos turísticos se favorecen de este itinerario interno. "La semana pasada, en la ciudad Orange, donde pasé mis días de descanso, los hoteles estaban completamente vacíos, ni rastro de turistas en terrazas ni restaurantes”, se lamenta.


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