TENSIÓN EN EL CÁUCASO

Armenia y Azerbaiyán acuerdan un alto el fuego en el estratégico enclave de Nagorno-Karabaj

El cese de hostilidades se produce tras cuatro días de intensos combates y gran despliegue diplomático

Un soldado de las fuerzas de antodefensa de Nagorno-Karabaj cargado de fusiles antes de firmarse el acuerdo de alto el fuego.

Un soldado de las fuerzas de antodefensa de Nagorno-Karabaj cargado de fusiles antes de firmarse el acuerdo de alto el fuego. / REUTERS / VAHAN STEPANYAN

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Las gestiones diplomáticas han dado resultado, al menos de momento. Azerbaiyán y las autoridades separatistas (apoyadas por Armenia) del disputado y estratégico enclava de Nagorno-Karabaj, han acordado un alto el fuego después de cuatro días de intensos combates que han dejado cerca de 70 muertos.

El pacto se ha alcanzado mientras se citaba en Viena el Grupo de Minsk, formado por Rusia, EEUU y Francia, en el marco de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), encargado de supervisar el cese de hostilidades que las dos partes firmaron en 1994, tras una guerra de tres años.

La pronta movilización y presión diplomática -el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, y el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, habían pedido previamente a ambos bandos "al cese inmediato de las acciones militares", al igual que la OTAN- da cuenta de la importancia estratégica de esta región, un corredor por donde pasan oleoductos que suministran gas y petróleo al mercado mundial. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon ha anunciado que viajará a la zona.

La disputa de este territorio montañoso, poblado por unas 150.000 personas, se remonta a hace siglos, aunque se acentuó cuando la URSS lo integró como región autónoma a la República Soviética de Azerbaiyán, a pesar de que gran parte de la población de este enclave es cristiana de origen armenio. Con la descomposición de la URSS, los separatistas cristianos de la región, con la ayuda de Armenia, se alzaron en armas y expulsaron del territorio a las fuerzas azerís musulmanas.

La guerra, que causó más de 30.000 muertos y centenares de miles de desplazados, duró de 1991 a 1994. Desde entonces, el territorio funciona como una república independiente, no reconocida por las Naciones Unidas. Para la comunidad internacional, Nagorno-Karabaj sigue formando parte de Azerbaiyán.

GUERRA ABIERTA

Hasta ahora, los discursos de ambos bandos habían sido de guerra abierta. Antes del anuncio de cese el fuego, Azerbaiyán habló de "asestar demoledores ataques" contra Stepanakert, capital del Karabaj, y "otras ciudades ocupadas", "si en un plazo breve de tiempo el enemigo (Armenia) no cesa sus bombardeos contra las zonas pobladas". "¡Que lo intenten!", replicó desafiante Artsrun Ovanisián, portavoz del ministerio de Defensa armenio.

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En el conflicto juega también un papel muy importante Turquía, aliado tradicional de la musulmana Azerbaiyán. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogán, afirmó este fin de semana que su país apoyará al Gobierno de Bakú "hasta el final". Nagorno Karabaj "volverá en un futuro a su auténtico redil y será de nuevo azerbaiyano”, manifestó.

Turquía no tiene relaciones diplomáticas con la cristiana Armenia, entre otras razones por la negativa de Ankara a reconocer como genocidio la matanza de 1,5 millones de armenios hace cien años a manos del Imperio Otomano. El Gobierno de Ereván, por su lado, tiene el apoyo de Rusia, país con el que Ankara mantiene unas tensas relaciones por la guerra en Siria. En esta ocasión, Moscú, sin embargo, ha optado por bajar al máximo la tensión. En todo caso, la escalada bélica en esta región supone un nuevo elemento de desestabilización en Europa.

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