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Yakarta se queda sin su barrio rojo

El Gobierno indonesio ha clausurado más de 70 barrios en todo el país en un intento de erradicar la prostitución

Vídeo de la demolición del barrio rojo de Yakarta.  / YOUTUBE

Las excavadoras han comenzado a demoler esta semana cientos de edificios en el mayor barrio rojo de Yakarta, la capital de Indonesia, como parte de los esfuerzos para la erradicación de la prostitución en la nación musulmana más poblada del mundo.

Kalijodo, durante mucho tiempo el hogar de miles de trabajadoras de la industria del sexo, es el último de casi 70 distritos rojos cerrados en Indonesia por un Gobierno que pretende clausurar alrededor de 100 más hasta el 2019. La prostitución es ilegal en Indonesia y su erradicación se ha convertido en el principal propósito del Gobierno actual, que ha reducido a escombros el barrio de Kalijodo para convertirlo en un parque. 

PLANES URBANÍSTICOS

"En primer lugar, tenemos que demoler todas las casas y convertir el terreno para que pueda ser utilizado como un espacio verde abierto, que ha sido el principal propósito de la zona desde el principio. Una vez que todo esté terminado, vamos a reconstruir el área de inmediato", ha asegurado Anas Effendi, alcalde de Yakarta Occidental.

Un accidente causado por un motorista borracho que mató a cuatro personas en el barrio de Kalijodo a principios de este mes impulsó al gobernador Basuki Tjahaja Purnama a ordenar el cierre de la vecindad. Las autoridades dieron una semana a los más de 3.000 residentes de Kalijodo la semana para abandonar la zona. Solo unos pocos fueron reubicados en apartamentos subvencionados por el gobierno. A las prostitutas desalojadas se les ha dado también la opción a recibir formación profesional a pesar de que, tal y como algunas de las personas reubicadas han explicado, tendrán serias dificultades para encontrar empleo. 

TESTIMONIOS DE UNA VIDA

Sami llevaba más de medio siglo viviendo en Kalijodo del dinero que le daba su lavandería, y no puede evitar llorar al pensar que la han echado de su casa. "Estoy tan triste que ni tengo ganas de comer, aunque ahora sin la lavandería tampoco tengo dinero para hacerlo", explica la anciana que añade: "no quiero que mis nietos vivan esto". 

Como Sami, cientos de familias han perdido todo lo que tenían. Dewi, una vendedora de comida local, es otra de las miles de personas que no sabe qué hacer. "No sabemos a dónde ir. Nos han convertido en vagabundos al quitarnos nuestros negocios y nuestras casas", se queja la comerciante, que ha criado a cinco hijos en el barrio de Kalijodo desde que se instaló ahí en 1989 y a quien, al igual que Sami, le invade una gran tristeza. 

CONDENADOS A LA POBREZA

La inciativa del gobierno indonesio de cerrar los barrios rojos del país para erradicar la prostitución y sus consecuenias (tráfico de alcohol y drogas entre otros) se ha planteado sin recursos suficientes para reubicar a los cientos de personas que se van a quedar sin hogar ni negocio pues, según cifras oficiales, tan solo 200 de los 3.000 expulsados contarán con un piso subvencionado al que mudarse. 

"Se ha desmoronado todo, nadie puede pagar sus deudas ahora. No tenemos nada", explica Riston Siregar, un trabajador de un comercio de la zona. "Tengo que volver a mi pueblo sin nada, no tengo pasión por nada, quiero dejarlo todo", añade.

Temas: Asia