DECISIÓN JUDICIAL

El Tribunal Supremo de Florida anula la pena de muerte contra el español Pablo Ibar

El guipuzcuano lleva 15 años en el corredor de la muerte por un triple asesinato en 1994 del que se declara inocente

Pablo Ibar, ante el tribunal de EEUU en el 2009. / John Watson Riley (EFE)

Pablo Ibar, ante el tribunal de EEUU en el 2009.
Pablo Ibar en una imagen de 2009.

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IDOYA NOAIN / NUEVA YORK

Después de 15 años en el corredor de la muerte de Estados Unidos, Pablo Ibar tendrá una nueva oportunidad. El Tribunal Supremo de Florida ha anulado la pena capital que recaía sobre el guipuzcoano de 43 años, quien fue detenido y encarcelado en 1994 tras ser acusado de un triple asesinato del que siempre se ha declarado inocente. Seis años y tres juicios después de su ingreso inicial en prisión, Ibar fue condenado a morir en la silla eléctrica. 

En una decisión por cinco votos a favor y dos en contra, los jueces del Supremo de Florida han anulado la condena ante la "ausencia de pruebas físicas que conecten a Ibar con el triple asesinato". Los magistrados han determinado además que sus derechos fueron violados durante el juicio debido a la pobre representación que recibió de su abogado, Kayo Morgan, que nunca llamó a declarar a un experto facial que cuestionara la tesis de la acusación. El Supremo ha concluido que el español tiene derecho a un nuevo juicio

Sobrino del fallecido boxeador José Manuel 'Urtain', Ibar llegó al corredor de la muerte por el caso conocido como "los asesinatos de Casey's Nickleodeon". Así se llamaba el club nocturno propiedad de Casimir 'Butch Casey' Sucharski, el hombre que, en junio 1994, apareció muerto en su domicilio de la localidad de Miramar junto a dos bailarinas que trabajaban en su establecimiento.  

Una cámara de videovigilancia del domicilio grabó la brutal agresión mortal a las tres víctimas. En las imágenes, en blanco y negro, granuladas y de mala calidad, se ve a dos hombres que buscan objetos de valor por la casa. Al final de la grabación, uno de ellos se descubre el rostro. En agosto de ese mismo año, Ibar y Seth Peñalver fueron detenidos.

Tras un primer juicio en 1997 que fue declarado nulo, hubo un segundo en 1999. Durante el proceso de selección del jurado, el abogado de Ibar fue detenido tras agredir a una mujer embarazada. El vasco trató que el tribunal admitiera la moción para cesar a su letrado y, aunque fracasó, al final logró que se aplazara el juicio (el de Peñalver continuó y fue condenado a muerte). Finalmente, en el año 2000, se celebró el tercer juicio y fue declarado culpable y enviado al corredor de la muerte.

ÚNICA PRUEBA

Ibar siempre ha mantenido que es inocente y que el rostro que aparece parcialmente en las imágenes del vídeo no era el suyo. Esas imágenes son la única prueba del caso porque ni sus huellas ni sus muestras de ADN coinciden con las localizadas en la escena del crimen. 

"Hoy es un gran día para la justicia en Florida", ha dicho Bejamin Waxman, el abogado de Ibar, en declaraciones publicadas por el diario Sun Sentinel, en las que también ha opinado que la decisión del Supremo se ha debido a "su duda justificable de que Pablo tuviera algo que ver con esto".

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Las dudas sobre la identificación en el vídeo ya ayudaron a Peñalver, que fue exonerado en 2012 cuando se repitió su juicio y expertos en reconocimiento facial testificaron a su favor, convenciendo al Supremo de la falta de credibilidad de la acusación. El abogado de Ibar, en cambio, no usó a expertos en ese terreno. "Las pruebas en realidad apuntan a otras dos personas", ha dicho este jueves Peñalver, tras acusar a la policía y los fiscales de ocultar al jurado "a sabiendas y con premeditación" los indicios que apuntarían en esa dirección.

En un comunicado recogido por Europa Press, la Asociación contra la Pena de Muerte Pablo Ibar ha aplaudido la decisión del Supremo, con la que "por fin se abre un camino para que Ibar pueda demostrar su inocencia". El grupo ha recordado que la decisión no es definitiva y que es "muy probable" que sea apelada por la fiscalía de Florida, bien ante el Supremo estatal o ante el de Estados Unidos.