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El responsable de ACNUR critica el retraso en la reubicación de 120.000 refugiados

La agencia Frontex cifra en 156.000 las llegadas de inmigrantes en el mes de agosto

SILVIA MARTÍNEZ / BRUSELAS

El Director General de la Organización Internacional para las Migraciones, William Lacy Swing (izquierda), habla con el alto comisionado de la ONU para los refugiados, el portugués Antonio Guterres. 

El Director General de la Organización Internacional para las Migraciones, William Lacy Swing (izquierda), habla con el alto comisionado de la ONU para los refugiados, el portugués Antonio Guterres.  / Virginia Mayo (AP / VIRGINIA MAYO)

Apenas doce horas después del fracaso de la Unión Europea en cerrar un acuerdo político para reubicar a 120.000 refugiados, el fiasco ha centrado hoy el debate celebrado en la Eurocámara con el alto comisionado de Naciones Unidas para los refugiados, Antonio Guterres, como protagonista.

En un discurso contundente y muy duro en el que han participado también representantes de Jordania, Líbano o Turquía, Guterres ha lamentado que los gobiernos europeos actúen cada uno por su lado y alerta de que el invierno se acerca y que la situación será terrible. “Si no damos una ayuda masiva la entrada del frío será también terrible y el problema será aún más difícil de solucionar. No podemos empujar a la gente de un lugar a otro”, alerta.

FLUJO GESTIONABLE

A juicio del máximo responsable del ACNUR, el flujo de refugiados hacia Europa, aunque se ha multiplicado, es “perfectamente gestionable” si la UE se dota de un mecanismo de reubicación y centros de recepción. “La clave está en hacerlo”, sostiene subrayando la decepción por el resultado del consejo extraordinario celebrado ayer y el retraso de posibles decisiones hasta una nueva cita prevista para el 8 de octubre en Luxemburgo.

“Esta situación es de emergencia absoluta. La reunión del 8 de octubre es dar largas. No se puede. Es importante disponer de un plan B”, reivindicaba durante una audiencia celebrada en el Parlamento Europeo a la que han asistido también la vicepresidenta de la Comisión, Federica Mogherini, así como el comisario de interior, Dimitris Avramopoulous.

RAPAPOLVO A HUNGRÍA

Guterres no solo ha sacado los colores a los gobiernos europeos por su incapacidad de cocinar un acuerdo. Muy especialmente se ha referido a Hungría, el país que encabeza la oposición al mecanismo de cuotas, porque también vivió en sus propias carnes el drama de los refugiados cuando 200.000 húngaros se vieron obligados a huir de su país tras la Segunda Guerra Mundial. “140.000 húngaros fueron trasladados de Austria a varios países europeos y fuera de Europa en una reunibicación que llevó menos de tres meses. No había Schengen entonces pero las fronteras estaban abiertas”, recuerda ante las medidas generalizadas adoptadas por muchos gobiernos para reforzar los controles e impedir la llegada de personas a sus respectivos territorios.

El político portugués no ha sido el único en reivindicar la necesidad de encontrar esa unidad política que sigue brillando por su ausencia en Europa en el tema de los refugiados. También los representantes de la Comisión Europea, decepcionados por el resultado de ayer, admiten que la credibilidad del club está en juego pero insisten en que seguirán intentándolo. “Nuestra propuesta sigue sobre la mesa y la defenderemos en su globalidad”, respondía este mediodía el portavoz de Jean-Claude Juncker recordando que la situación se ha agravado enormemente y que los Estados miembros tienen que pisar el acelerador.

CIFRAS RÉCORD

Según los últimos datos publicados hoy por la agencia para el control de las fronteras exteriores (Frontex), hasta agosto habían detectado en las fronteras externas de la UE a 500.000 personas con cifras récord registradas en el mes de agosto cuando cruzaron al territorio europeo 156.000 inmigrantes y refugiados. El grueso de ellos, unos 88.000, a través de las islas griegas y entorno a 13.000 por Italia que en agosto recibió la mitad de llegadas que durante el mismo período del año anterior.

En todo caso se trata de cifras mayores ya que en todo 2014 entraron a través de las fronteras exteriores 280.000 personas. “Las islas griegas siguen estando bajo una intensa presión migratoria”, advierte su director gerente, Fabrice Leggeri en una última actualización en la que advierten de una mayor agresividad de los traficantes que ignoran el empeoramiento de las condiciones metereológicas y fuerzan a los inmigrantes a cruzar en botes repletos de personas. Ambos países, Grecia e Italia, son los dos beneficiados del primer esquema de reubicación acordado ayer y que servirá para reubicar de momento a 32.256 personas. El comisario Avramopoulous, que mañana realiza una visita oficial a Hungría, espera que los primeros centros de recepción en esos países estén operativos en breve y que las reubicaciones puedan comenzar lo antes posible.

Mucha menos confianza existe sobre el plan para reubicar a 120.000 personas, hasta el punto de que el ministro de interior alemán, Thomas de Maizière, sugería esta mañana la posibilidad de retirar las ayudas estructurales a aquellos países que no sean solidarios. La Comisión Europea descarta esta posibilidad y recuerda que eso exigiría una renegociación del marco presupuestario que no está prevista. “La Comisión no es partidaria del castigo sino de dar incentivos”, insiste el portavoz de Juncker.