ENTREVISTA

Un refugiado en Grecia: «No nos da la sensación de haber llegado a Europa»

Jawid Fadaee relata sus experiencias tras huír de Afganistán hacia un futuro mejor

Jawid Fadee.

Jawid Fadee.

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JAVIER TRIANA / KOS

En una de las habitaciones del primer piso del abandonado hotel Captain Elias, en la isla griega de Kos, Jawid Fadaee, un joven de 26 años originario de Afganistán, mata el tiempo tumbado junto a otros seis compatriotas y compañeros de viaje. Todos ellos son refugiados que han encontrado en el edificio un precario cobijo. Ahora esperan a que las autoridades griegas les faciliten un permiso temporal de permanencia en el país, con el cual podrán continuar su viaje al corazón de Europa sin que las autoridades helenas les molesten.

-¿Por qué te fuiste de Afganistán?

-En mi país daba clases de inglés en varias academias, pero me tuve que ir de allí debido a la violencia. Había muchos atentados.

-¿Cuál ha sido el peor momento de esta huida?

-La parte más peligrosa fue cruzar desde Irán a Turquía, por las montañas. El Ejército iraní no se anda con tonterías y, si te ven, disparan. Vi morir a dos personas delante de mí, un padre y una madre. Los iranís los mataron y dejaron a sus cinco hijos huérfanos.

-¿Cómo lograste entrar en territorio europeo?

-A través de amigos que ya han hecho este recorrido llegas a ponerte en contacto con traficantes de personas. Y ellos te montan en un barco y te dicen desde dónde salir. Bodrum [a tan sólo cuatro kilómetros de Kos, pero en suelo turco] era mejor que esto... Ahora estamos en Europa, pero no nos da la sensación de estar en Europa.

-¿Cuánto tiempo llevas en la isla de Kos?

-Llevo aquí 17 días. Mis papeles están tardando mucho. A los sirios se los hacen enseguida. En la comisaría griega pregunté a la encargada y me dijo que tardaría un tiempo y que tenía que esperar, pero no me supo decir cuánto. Le dije si había visitado el Captain Elias y me dijo que no. Si conociera las condiciones en las que vivimos aquí, igual me habría respondido otra cosa. Nosotros nos estamos jugando la vida. Pero ellos también están jugando con nuestras vidas.

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-¿Sigues el viaje con los mismos compañeros con los que lo empezaste?

-Aquí la amistad es distinta y todos lo sabemos. Todos somos amigos, pero no existen las fórmulas de cortesía de «no, por favor, tú primero» o «oh, no, después de ti». Estamos huyendo de la guerra, así que, si tienes la oportunidad de avanzar, te tiras de cabeza. Ninguno espera y sabemos que funciona así.