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ATENTADO EN UNAS INSTALACIONES MILITARES

EEUU estudia el viaje a Jordania del joven que mató a 4 marines

El FBI no tenía en su radar a Abdulazeez, que tenía doble nacionalidad

El chico había colgado varias entradas en un blog sobre islam

IDOYA NOAIN / NUEVA YORK

Cuando el año pasado Mohammod Youssouf Abdulazeez hizo un viaje de unos siete meses a Jordania ninguna alarma saltó en los servicios antiterroristas de Estados Unidos. Abdulazeez, emigrado a EEUU cuando era un bebé y naturalizado, mantenía la doble nacionalidad jordana (aunque nació en 1990 en Kuwait) y había viajado ya otras veces a Jordania. En cambio ayer, un día después de que Abdulazeez muriera tras matar a cuatro marines y herir a otras tres personas en ataques a dos instalaciones militares en Chattanooga (Tennessee), todo el escrutinio de los investigadores se volvió hacia ese viaje, en busca de algún indicio que explique los motivos de la matanza.

Las autoridades estadounidenses intentan determinar si Abdulazeez era un «lobo solitario» que se radicalizó a sí mismo o alguien que se movió bajo órdenes directas. Investigan, en concreto, si aprovechó el viaje a Jordania para visitar otros países como Siria o Yemen o para establecer contacto con grupos que promueven la yihad como el Estado Islámico, que el mes pasado urgió a sus seguidores a acometer ataques durante el mes del Ramadán, que acababa ayer. Se lo explicaba a The New York Times desde el anonimato un alto cargo de los servicios de inteligencia de Washington: «El ataque plantea interrogantes sobre si fue dirigido por alguien o si hay suficiente propaganda ahí fuera para motivarle a hacer esto».

LA HUELLA DIGITAL

El FBI investiga también el ordenador y otras comunicaciones del joven, que según SITE Intelligence Group -una organización especializada en seguir la huella digital del extremismo violento islámico- había colgado este mismo lunes dos entradas en un blog sobre el islam. Según han explicado fuentes de la investigación a The Wall Street Journal, los textos no incluyen sugerencias directas de violencia ni ofrecen motivos para atacar instalaciones militares.

En uno de los escritos se leía: «Hermanos y hermanas, no os dejéis engañar por vuestros deseos, esta vida es corta y amarga y la oportunidad de entregaros a Alá se os puede pasar». Se hablaba también de la vida como una «prisión» de monotonía y superficialidad y se apelaba a estudiar El Corán para darle sentido. En otro texto, no obstante, Abdulazeez también impelía a los musulmanes a «apreciar otros puntos de vista».

Las acciones de Abdulazeez no solo representan un puzzle para las autoridades, sino también para muchos vecinos, antiguos profesores y compañeros de estudios o deportes del joven, que formó parte del equipo de lucha de su instituto y luego se graduó en ingeniería en 2012 . Aunque en el anuario de su último año del instituto, bajo su foto, había escrito: «Mi nombre provoca alertas de seguridad nacional ¿qué hace el tuyo?». Parecía estar perfectamente integrado y ha sido descrito como un «chico típicamente americano», «agradable», «educado» y «sociable».

Su padre, nacido en los territorios palestinos, fue investigado brevemente hace unos años por donar dinero a organizaciones con posibles vínculos con el terrorismo pero nada llegó a probarse y su nombre se eliminó de la lista de las personas en observación. Él mismo nunca estuvo en el radar de los servicios antiterroristas y solo tenía antecedentes por infracciones de tráfico. La última sucedió en abril, cuando fue detenido por conducir bajo los efectos de sustancias prohibidas y se le detectó olor a marihuana, por lo que tenía un proceso judicial el día 30.

La investigación no ha determinado aún tampoco cómo obtuvo las armas con las que atacó la oficina de reclutamiento situada en un centro comercial, que como todas las del país no cuentan con protección, y luego un centro de reserva de la Marina y los marines, que contaba con más seguridad pero es donde Abdulazeez superó las barreras y mató con sus disparos a cuatro marines antes de ser abatido.

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